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LA VIDA MISMA.GERMÁN

Si no puedes escribir, escribe

martes, 30 de junio de 2015


IM JULI
DE
FATIH AKIN


Para rematar el curso de alemán, la profe (desde aquí mi homenaje a su buen hacer) nos ha puesto  la impresionante “Im Juli”, película que fue en su momento (2000) un éxito de crítica y taquilla en su país de origen (desconozco si circuló fuera del circuito germanófilo). Y ha sido, sin duda, un magnífico colofón para un curso divertido y estimulante.  Cuando nos comentó su intención de traer a clase este film del turco-alemán Fatih Akin,  me vinieron a la memoria  las películas vistas  de este autor (Gegen die Wand, Auf der anderen Seite y Soul kitchen, en sus títulos originales) y el buen sabor de boca que cada una de ellas me dejó, en su momento.
Fatih  posee un don para  contar historias. Su cercanía, su naturalidad,  su gran capacidad para transmitir emociones me  han convertido en una fiel e incondicional admiradora desde siempre. Pero lo había olvidado.
“Im Juli”  me ha erizado el vello. Me ha sacudido (de satisfacción)  y me ha refrescado  las emociones ya sentidas con la  sencillez con la que ya lo había logrado en las  anteriores ocasiones.
Película previa a las ya vistas por mí, “Im Juli” anticipa perfectamente lo que  ha sido,  a continuación, su universo fílmico: la confluencia de dos mundos supuestamente antagónicos (el alemán y el turco) pero que resultan a los ojos del espectador perfectamente ensamblados. Sentimientos como el amor “romántico” planteado sin florituras ni  prejuicios.  El itinerario que siempre recorren sus protagonistas a lo largo de las distintas geografías y los distintos paisajes humanos, como símbolo de la búsqueda de la identidad y en último término de la felicidad, acompañados por otros múltiples  simbolismos que le permiten  explicarnos su peculiar visión del mundo.
Por si faltaba algo, las  peripecias y aventuras de sus protagonistas  transforman cada película en una  perfecta obra  para el entretenimiento.
Pero llaman especialmente la atención la dulzura que impregna cada relato y la ternura de  cada uno de sus  personajes,  y le convierten en un maestro de su tiempo, en un rara avis del  cine alemán  tan escueto  y tan poco generoso (o al menos  la mayor parte de lo que de él  se deja ver  por estos lares).
Fatih Akin nos habla sobre lo verdaderamente importante de la vida cotidiana  con una sencillez inaudita.  Cada obra suya es turbadora y a la vez ingenua. “Im Juli” rebosa optimismo y entusiasmo.
Una road movie colorida y chispeante  como hacía tiempo que no veía en el cine, con el sabor característico de las películas del autor, relatada como  si de un  cuento oriental se tratara,  es,  sin duda,  una obra imprescindible de su filmografía.
Cine lírico por excelencia que no dejará a nadie indiferente. Si no lo conocéis ya es hora de que lo hagáis. Yo, por mi parte, prestaré más atención a la cartelera por si nos llega alguna de sus más recientes creaciones.
Imperdonable perdérselas.
Alicia dixit


sábado, 27 de junio de 2015

NUESTRO ÚLTIMO VERANO EN ESCOCIA
DE
GUY JENKIM

El humor británico goza de un merecido prestigio que tiene, como no podía ser de otra manera, su correlato en su cinematografía. Yo aprecio casi por igual  su cine “satírico” (del que son auténticos maestros)   y lo que  podríamos denominar como  de cine “social”. De  la combinación de ambos resultan las comedias más hilarantes que uno pueda disfrutar.  “What we did on holiday” mezcla a la perfección elementos de ambos estilos  para conformar  una comedia –que resulta no serlo tanto- verdaderamente conmovedora.
La pareja formada  por un escocés y una  inglesa   en franca crisis matrimonial, con sus tres  hijos de edades comprendidas entre los   5/6     y  10/12 años   con  muy marcadas personalidades, componen una entrañable familia, que ensambla perfectamente con el ambiente estrambótico de la rama familiar escocesa a la que van a visitar a propósito  del 75 cumpleaños del abuelo, que padece un cáncer terminal.
La personalidad arrolladora del abuelo (espléndido Billy Connolly) incluso en las peores circunstancias, es una lección de vida para todos. Su personal visión del mundo  y sus extravagantes maneras   lo convierten  en un free spirit que hace las delicias de los más jóvenes.  Esta  singular relación entre nietos y abuelo propiciará   una rocambolesca situación  que va a suponer un catalizador para las relaciones familiares.
Un manejo inteligente del  humor “negro”  británico tan característico y  una cierta sátira social planteada desde la perspectiva de los niños protagonistas, hacen reír y emocionarse a partes iguales. .
Su frescura, agilidad, magníficas  interpretaciones (todos  están impecables en sus  respectivos papeles) y excelente  remate (se mantiene, al final,  el tono jovial reinante a lo largo de todo el film, cuando podría presagiarse un final lacrimógeno) convierten a “Nuestro último verano en Escocia” en una de las mejores opciones que ofrece la cartelera estival. Y por qué no decirlo, el cantarín acento escocés  y el siempre sugerente escenario  de las High Lands (cuando se vive en el sur, claro) son  otros más   de sus  múltiples alicientes.
Película hecha para  el  agrado de todos los públicos, es un valor seguro. No hay, además, mucha oferta de interés en las salas. Todo son razones para no perdérsela.

Alicia dixit

sábado, 23 de mayo de 2015

LA FAMILIA BÉLIER
DE
ÉRIC LARTIGAU

He tomado la  firme decisión de  no leer con anticipación  las críticas de las películas que planeo ver. Decididamente prefiero dejarme llevar por el olfato, dejarme sorprender, porque no hay nada más decepcionante que ver frustradas las  propias expectativas.
 Y eso exactamente me ha ocurrido con “La familia Bélier”  sobre la  que todo el mundo contaba  las mil maravillas.
Sin más prolegómenos, y yendo al grano diré que me ha parecido una película ñoña, sentimentaloide  y repleta de clichés sin gracia alguna. Podía esperarse  por razón de la historia (y en mi caso así era)  una propuesta original  sobre las tan manidas relaciones familiares. Pero para mi desgracia nada ha resultado ser como esperaba: el  planteamiento inicial (familia de sordomudos con la única excepción de  la hija mayor, de 16 años) que hacía presagiar algo novedoso y fresco, sin embargo   resulta ser una colección  de tópicos planteada con una  emotividad más que naif, pueril.

Se dan todos y cada uno de los lugares comunes imaginables: familia que se apoya en la hija mayor, la que por tanto, soporta un exceso de responsabilidad en la  gestión de  la granja familiar, y en definitiva en el sostenimiento de todos.  Una supuesta organización del trabajo (el padre se ocupa de  las tierras, la madre elabora los quesos, la hija atiende los animales y  el tenderete donde se venden los productos elaborados en los mercadillos locales, actúa de interlocutora en la gestión del negocio, etc……..) oculta una evidente   posición  desequilibrada de la  balanza, que se inclina sobre el  lado de la  joven protagonista. Además de todo lo anterior   asiste a clase, tiene amigas, y se interesa por los chicos, como es natural,  y  se descubre poseedora de una voz prodigiosa.

Un profesor de canto detecta en ella  un gran talento vocal  por lo  que se propone prepararla para  unas exclusivas pruebas selectivas en París. De manera fortuita se abre  ante la joven una expectativa  de futuro  imprevisto, estimulante  y prometedor pero que implica  el abandono de la casa familiar.

Y en torno a la posibilidad de  su ida a París  giran los emergentes conflictos personales y familiares: el deseo de la joven por aventurarse a una vida “distinta”  contrapuesto a su  sentido de  la responsabilidad, que la liga a su familia de forma irremediable. Por su parte, la  familia  se enfrenta, asimismo,  al dilema de la pérdida de apoyo que supone la ida de la joven,  y la oportunidad del  futuro  plagado de  sugerentes perspectivas  que se presenta ante sus ojos.  

Lo dicho,  si  a que sobre el papel el guion ya  apuntaba maneras, le añadimos  la tradición del buen cine francés hecho con solera y solvencia, tal combinación de elementos parecerían avocar a un acierto seguro, pero salvo la frescura de la interpretación de la protagonista (que sorprendentemente se estrena en el cine) el resto es melífluo. Los personajes caricaturizados de los padres granjeros resultan más que cómicos, grotescos; se ridiculiza el ambiente rural  en contraposición con el “aire  exclusivo de la ciudad” encarnado por  el chaval venido de la capital;  los números musicales no me parecen  la mejor elección (lo cual sorprende especialmente dada la gran tradición de música popular francesa);  el desenlace final más que conmovedor resulta verdaderamente lacrimógeno, en fin.  

El éxito que la precede, puede tener que ver con el carácter chovinista de nuestros vecinos del norte- del que, por otra parte, tendríamos mucho que aprender en la defensa de lo autóctono - más que con las cualidades objetivas del film.

Pretendiendo emular la gran película del género “Los niños del coro”, no le llega ni a la suela de los zapatos.

Película mediocre en el planteamiento aunque digna en el resultado, porque el oficio de los cineastas franceses obra milagros, como  el que aquí ocurre.  Por ello y solo debido a esa profesionalidad que les avala, la película se deja ver. El  potencial, en mi opinión desaprovechado del film  me hace desconfiar de la audacia del director. Je suis  sincèrement désolée,  mais hay demasiada oferta en el mercado  como para dar segundas oportunidades.  No reincidiré con este  director.

Alicia dixit


martes, 28 de abril de 2015


EL AÑO MÁS VIOLENTO
DE
J.C. CHANDOR
La violencia impregna nuestro estilo de vida y aparece en muchos ámbitos de la sociedad actual. Hay un terreno  en el que ha conseguido hacerse hueco y caracterizar nuestra cotidianidad que es  en el mundo laboral. Desde hace algunas décadas se valora de manera singular en nuestro país la figura del ejecutivo agresivo o mejor expresado el ejecutivo violento. Este se caracteriza generalmente por ocultar su incapacidad y en muchos casos su falta de preparación mediante  comportamientos más violentos que agresivos. Tanto es así que cada vez está más aceptada la comunión entre violencia y triunfo profesional.
La película de J.C. Chandor va de esto,  de lo difícil que resulta  sacar adelante un negocio sin  recurrir a alguna forma  de  violencia. La única diferencia entre la película y la realidad es que en aquella la violencia es más explícita en algunos aspectos y en otros se sitúa en la frontera de lo permitido. Lo que sí es capaz de presentarnos el director es cómo en el mundo de los negocios nada  es sagrado, lo único que importa es ganar. Para resaltar este aspecto nos traslada al año más violento que sufrió la ciudad de  New York: 1981.
La película sitúa la base del relato en un inmigrante buscavidas que de forma honorable, hasta conseguir poner nervioso al espectador, consigue salir adelante con éxito y cumplir el sueño americano (este último aspecto es algo de obligado agradecimiento pues hasta ahora en este tipo de filmes siempre nos han presentado a este colectivo  como  integrado por personajes sin escrúpulos, jefes de mafias capaces de todo con tal de cumplir sus sueños). Así, el protagonista se ve acosado por otras empresas del sector en el que opera para desbancarle para lo que emplean todos los medios a su alcance (asaltos, robos,  apaños  en connivencia con la justicia, etc.)
El protagonista, Oscar Isaac, que interpreta con soberbia maestría su personaje, consigue sortear todas las dificultades y sacar adelante su gran inversión lo que le va a permitir tratar desde otro nivel a sus rivales. Siempre contando con el incondicional apoyo de su mujer, igualmente magníficamente interpretada por Jessica Chastain, que representa el papel de abnegada  esposa típicamente americana, fuera de los tópicos de la inmigración, que duda si la posición de mantener la honradez a ultranza a la que se aferra su marido, es la correcta. Esta sabe empatizar con el espectador que suele estar más de acuerdo con ella en las formas que propone para resolver los problemas que acucian a su familia (particularmente destacable la escena en la que una de sus hijas encuentra un pistola que un delincuente abandona en el jardín de su casa).
Una película diferente en cuanto a su trama, su guion y su puesta en escena. El director apuesta por un desarrollo pausado de la acción, si bien la propuesta puede considerarse afortunada  más a posteriori,  que en el momento de su visionado   en que resulta en exceso lenta. En algunos tramos el director gana la apuesta y en otros la pierde. Una película notable que tiene numerosos aspectos interesantes si bien no llega al nivel de  sobresaliente.
Germán.

domingo, 15 de febrero de 2015

NIGHTCRAWLER
DE
DAN GILROY
La industria del periodismo se sostiene sobre un halo de pureza que lo aleja de las miserias de la lucha por la vida. Este oficio, en su ejercicio, no parece afectado por las reglas del mercado y sus profesionales nos recuerdan permanentemente su independencia situándose por encima del común de los mortales. Cuál es la realidad, pues que la rentabilidad está presente en su supervivencia y para conseguirla necesitan alimentar las más bajas pasiones de la audiencia. Numerosos ejemplos tenemos en las televisiones nacionales. Esto, lejos de ser una coyuntura es ya una realidad estructural que marca a numerosos medios de comunicación. Así, asistimos a la paulatina transformación de los medios de comunicación. Desde un periodismo tal y como hemos conocido e identificado como el cuarto poder, a unos medios cada día más deudores de las audiencias.
Aquella frase que cimentada las relaciones entre Margaret Thatcher y Ronald Regan: “las sociedades no existen, solo hay individuos viviendo juntos”, ha penetrado en los comportamientos humanos de forma global y en particular en la agrupación de personas que  hacen funcionar las empresas. Es aquí, en estas organizaciones, donde se valora más el éxito individual que el trabajo colectivo. Al identificarse el triunfo con la iniciativa y la acción individual, se da rienda suelta al todo vale, se destrozan las normas sobre las que se asientan las colectividades y pasa a segundo plano la capacidad y la formación como base para la meritocracia.
Pues bien, Nightcrawler es una descripción, más que perfecta, de todo lo anterior. Es un magistral thriller que huye de los típicos registros de este estilo. Aquí no hay un criminal en sentido estricto, aquí hay un forajido del todo vale con tal de conseguir el éxito profesional. El film consigue despertar la emoción, la tensión y el suspense a partir de un personaje que descubre que una forma de abandonar el paro y la marginalidad, es haciéndose reportero del morbo. Para conseguir este propósito no duda en situarse, permanentemente, justo en la orilla de lo legal y absolutamente dentro de lo inmoral. Adorna sus justificaciones con ese lenguaje vacío con el que se identifica a los gestores formados en esas extrañas instituciones que son las modernas escuelas de negocios. Un lenguaje que sirve para todo, incluso para disculpar el comportamiento más repulsivo.
Lo realmente dramático es que esta conducta es útil desde el punto de vista de la obtención de beneficios de las empresas, lo que es tanto como decir que las dinámicas con las que nos ilustra el director de la película no sólo no tienen visos de acabarse sino que seguirán avanzando engarzados en un círculo donde la deshonestidad será, sin lugar a dudas, el comportamiento más apreciado por los gestores y accionistas de las empresas. Sin que, por el momento, se vislumbre ningún fin a esta espiral.
Si el guion, la narración y el trabajo del director son magníficos, la interpretación de Jake Gyllenhaal lo supera en varios grados. Una película fantástica en todos los aspectos que explica hasta qué grado de encanallamiento se pueden situar las personas en la búsqueda del éxito.

Germán. 

viernes, 6 de febrero de 2015

STILL ALICE
DE
RICHARD GLATZER Y WASH WESTMORLAND

Con una mala traducción del título (Siempre Alicia) como suele ser habitual, se etiqueta este drama basado en el best-seller de igual nombre de la autora Lisa Genova, y se desvirtúa de alguna forma el significado del film,  si bien el original  tampoco es de mucha ayuda.
Si uno lo pensara dos veces, no iría a ver este drama realista y delicadamente relatado. Tanto si se trata de una historia real como si no, lo que queda claro es que la autora conoce en profundidad la enfermedad, y nada de lo contado parece fruto de la imaginación. En todo caso cualquier historia sobre el Alzheimer precoz (y no tan precoz)  enfermedad devastadora  donde las haya, que determina el devenir trágico de los acontecimientos  sin escapatoria, resulta impactante. Si no sabíamos mucho sobre ella, saldremos del cine con la lección bien aprendida.
Sin intención de destripar la trama, hay que decir que de la evolución de la vida de Alice (protagonista femenina excelentemente encarnada por Julianne Moore), relatada en la película,  se obtiene  una lección de crudeza y ternura. Se nos muestran las transformaciones en el día a día  de la protagonista, desde su inicial vitalidad y energía  desbordantes, con una vida plena, intensa y rica en emociones, hasta la inanidad final, con lo que  el proceso de la enfermedad  (descrito con minuciosidad) resulta tan preciso como  demoledor. 
Con el aire de casi un documental, la dureza del devenir de la vida de Alice, atrapa y desconsuela a partes iguales.  Haciendo uso de unos ejemplos verdaderamente gráficos sobre las limitaciones que acaban padeciendo estos enfermos, se plasma a la perfección la vida (por llamarlo de alguna manera) en que se convierte la rutina diaria  de estas personas y de su entorno. No se escatiman detalles  escabrosos para mostrárnoslo.
Por perder, pierden estos enfermos, hasta la capacidad para decidir sobre sus propios destinos llegado el momento, por lo que se condenan (a sí mismos y a todos a su alrededor) a sobrevivir en un limbo de inconsciencia y dependencia, incapaces de la más elemental de las supervivencias.
La historia se interrumpe antes del  momento final, (thank  God!),  pero lo mostrado hasta entonces nos permite anticipar el dolor  por venir, lo cual no es ningún consuelo para el espectador que queda devastado, en todo caso. 
No sé quiénes están nominadas a mejor protagonista femenina junto con Julianne Moore por este papel en los próximos Oscar,  pero quienes sean sus rivales habrán de vérselas con una espléndida interpretación solo digna de actrices con enorme poderío.  Sin duda Julianne Moore lo posee a raudales. Por eso nos deja tan tocados nuestro encuentro con Alice.
Y no, ni el título original -ni su sucedáneo español- reflejan la realidad de lo relatado. Tristemente,  Alice  acaba convirtiéndose en  un fantasma de sí  misma.
Desaconsejable ir  a ver “Still Alice” en estados carenciales, porque costará  dios y ayuda recuperarse del bajón. Imprescindible disponer de un rato para tomarse unas copas después de la sesión para recuperar el tono anímico.

Alicia dixit

lunes, 19 de enero de 2015

QU´EST-CE QU´ON A FAIT AU BON DIEU?
DE
PHILIPPE DE CHAUVERON

Precedida por su éxito en Francia, no sorprenden las buenas sensaciones que produce esta comedia.
No es que el público francés tenga un gusto más refinado, per se, que el español, ni que el cine francés sea, por definición, más apetecible que cualquier otra cinematografía del mundo, pero ante las comedias francesas avaladas por el  éxito  de taquilla en el país  vecino, me quito el sombrero,  de antemano, porque rara vez me defraudan.
Todos los clichés posibles sobre los matrimonios mixtos, los prejuicios y el choque cultural que de ellos resultan, aparecen en esta película (tan de actualidad por motivos siniestros, por otra parte) uno  detrás del otro. Pero no por predecible resulta menos divertida.
Puede achacarse a mi cada vez menor nivel de exigencias o a que cada vez estoy más determinada a ver comedia, en la medida de lo posible, sobre cualquier otro género, que “¿Qué hemos hecho mal, Dios mío?” -en la traducción española-  me haya resultado una comedia redonda, completa, impecable que cumple con creces con el objetivo de divertir sin más pretensiones.
Puede que cada vez soporte peor a los pretenciosos de todo signo, lo que se puede hacer extensivo al cine, en torno al cual he desarrollado una tolerancia cero cuando me encuentro ante elucubraciones sesudas o experimentos  de cualquier orden o simplemente cine vanguardista para minorías que requiere de un manual de instrucciones para su comprensión.
Cine independiente sí, pero siempre que sea inteligible para el común de los mortales, que mis neuronas no alcanzan a descifrar los mensajes ocultos de numerosas obras de culto de reciente  aparición (verbi gratia el último esperpento de González Iñárritu,  Birdman, aclamada en numerosos círculos cinéfilos).
Pues sí, no me duelen prendas admitir que me conformo con poco- puede que en opinión de algunos- pero mis preferencias van cada vez más por el cine sencillo, sin alharacas  ni efectos especiales (que  me dan dolor de cabeza) y de corte clásico.
Y esta película encaja perfectamente en esta descripción. A mí me ha resultado además de  entretenida, simpática  y audaz, por más que sea previsible.
Al final va a resultar que lo verdaderamente complicado es hacer cine sin sofisticaciones (en mi opinión, innecesarias) que llegue al gran público  por su sencillez y proximidad, porque las pajas mentales,  queda demostrado, están al alcance de cualquiera. Buena prueba de ello da la cartelera constantemente.
Ideal para echarse unas risas y distenderse.  Quién da más?
Alicia dixit