EDGAR
DE
Clint Eastwood
Si el cine es entretenimiento, Edgar no llega a alcanzar la categoría de tal. Qué es, entonces, Edgar? Estando más próxima al documental, no lo es, aunque yo quizá la hubiera tolerado mejor en ese formato, o directamente no habría ido a verla. O hubiera esperado a que la emitieran por la 2. Pero lo que más sorprende es que habiendo dado Clint Eastwood sobradas muestras de su solvencia como director versátil, se haya quedado, en esta ocasión, tan lejos de alcanzar ese objetivo elemental de entretener. Qué falla? O mejor, qué falta? Quizá una cierta empatía del director con el personaje, porque se aprecia una ausencia tan evidente de entusiasmo al acometer el relato que parece como si el sujeto y sus avatares le trajeran al pairo a su relator. O puede que lo único que Clint haya pretendido es distanciarse del protagonista para no ofrecer una visión viciada por la percepción personal. Pero, es, acaso, esto posible? De cualquier manera, sea cual sea la causa, lo único que consigue es contagiar la más absoluta de las indiferencias. No alcanza a transmitir nada: el tipo no llega ni a caerte mal. Pero tampoco simpatizas con él en ninguna ocasión. Ni te provoca compasión, ni te indignan sus comportamientos, cuando deberían hacerlo. La imagen de Edgar no queda claramente perfilada. La historia se compone de pinceladas poco nítidas y bastante inconexas: la relación con la madre castradora, su homosexualidad mal aceptada, su impulso de ciertos avances en materia de investigación criminológica, sus relaciones con sus colaboradores más directos, su peculiar vínculo con alguno de los presidentes de la nación, ciertos comportamientos de sociópata ….. En el fondo toda la historia resulta vacua, anodina, fría y a todo a lo que aspiras es a que llegue el momento del “the end”, para echar la película en el más absoluto de los olvidos. No me interesa el cine histórico, de la misma manera que no me atrae la novela del mismo género, razón por la que he dejado de ver algunos de sus últimos trabajos: “Invictus”, “Cartas desde Iwo Jima”, etc; pero nada de esto explica mi decepción, ni impide que no me resigne a aceptar la insustancialidad de “Edgar”. Con la de películas conmovedoras que hemos visto salir de la batuta de Clint Eastwood……!!!!!!!!
Alicia dixit.
Vaya!! Hasta el mejor escribano echa un borrón. Bueno, todos nos equivocamos, ne c'est pas?
ResponderEliminar