LA
PESCA DE SALMÓN EN YEMEN
DE
LASSE
HALLSTRÖM
En ocasiones nos resulta difícil
entender qué es pasar un buen rato. Pues bien, un buen ejemplo es ir al cine y
ver “La pesca del salmón en Yemen” nos ayudará a comprenderlo. Esta película
dirigida por Lasse Halltröm, del que recordamos maravillosos trabajos como “Las
normas de la casa de la sidra” o “Chocolat”, nos cuenta una historia muy “British”. Una mezcla entre sátira
política y comedia romántica muy bien sincronizada, lo cual no resulta fácil de
hacer.
Un rico jeque de Yemen, con elegante y
bella asistente, quiere introducir salmones en su país. UK necesita poder presentar a la opinión pública una política de
colaboración, que no de enfrentamiento, con Oriente medio. Un científico/funcionario
de ordenada y aburrida vida británica, se ve forzado a desarrollar lo que
considera un ridículo proyecto. A partir de este argumento se desarrolla una
historia satírico/ romántica que describe maravillosamente, entre otras cosas, las
ya universales excentricidades británicas.
Los
actores están francamente bien. Ewan MacGregor, al que recordamos de
“Trainspotting” o “Moulin Rouge”, entre otras, demuestra tener numerosos
registros. Emily Blunt no sólo no
desmerece en el conjunto del elenco sino que le da un perfecto tono a su
personaje y eso que lo fácil hubiera sido enfocar su papel hacia una ñoñería
insufrible. Kristin Scott Thomas está perfecta en su papel de comunicadora política auténtica. Sí, en ese
mundo de la “Realpolitik” hay más
gente de la que pensamos como el personaje que interpreta Kristin Scoot.
Con
la seguridad que da el haber pasado un buen rato, puedo afirmar que “La pesca del salmón en Yemen” es un buena
película digna de verse y de la que no se pueden dejar de apreciar toques como el de que el mercado de la captación de votos está
evolucionando día a día hacia situaciones tan ridículas que únicamente las
entienden los profesionales de ese oficio. Otro apunte destacable es el de que
ir contracorriente, sin miedo, con frecuencia, hace que afloren nuevos y en
ocasiones desconocidos sentimientos que nos conducen a una nueva vida más
satisfactoria. ¿Lo tendremos en los
genes como los salmones?
Germán.
Muy bien, Germán! Me quedo especialmente con el apunte final!
ResponderEliminarPues me dan ganas de ir a verla, no digo mas.
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