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martes, 3 de abril de 2012

Eva, por Alicia

EVA
DE
KIKE MAÍLLO


Alguna de las reseñas de cine que leí sobre “Eva” antes de verla, la calificaba como de cine de ciencia-ficción. Yo no me atrevería a decir tanto. Es más,  creo que es una película con una  buena dosis de cine fantástico, que,  sin embargo, no la convierte en cine fantástico. Lo fantástico no es más que un aspecto de los muchos que configuran la cinta, de numerosas  aristas, pero que en ningún caso representa el aspecto central. De haber sido así, no sé si me hubiera gustado (vaya por delante que ni el cine fantástico ni el de ciencia-ficción me interesan lo más mínimo). Es una película difícilmente clasificable. No es un thriller, aunque tiene cosas del thriller, ni  es cine fantástico, aunque lo es en alguna medida. Lo que sí puede afirmarse con rotundidad es que es un film fresco.  Destila misterio desde el inicio al  fin, pero no sólo por los componentes  de fantasía que contiene, sino por todos los elementos que la integran: desde el paisaje  elegido para el rodaje (un pueblo  situado en la ladera de unas montañas que permanecen nevadas a lo largo de todo el metraje), hasta  la psicología compleja de sus personajes, engarzados en una historia originalmente futurista. La muy acertada elección de los actores resulta fundamental (como siempre), para dar verosimilitud a la historia. A pesar de los ingredientes imaginarios, la película no pierde en ningún momento su credibilidad, parece como si todo lo que nos cuenta fuera efectivamente real, posible. Los actores, aquí  saben imprimir  las dosis de misterio necesarias a sus personajes  para intrigar al espectador, pero sin perder un ápice de realismo. Daniel Bruhl, (a mi juicio el prototipo de actor con gancho porque con cada personaje que recrea consigue seducirnos,  sin esfuerzo, con naturalidad, sin estridencias, como sin querer) está inmejorable en su papel de científico confundido, desorientado e incapaz de romper con su pasado.  Nos  presenta prodigiosamente a un  personaje lleno de incertidumbres, de contradicciones, de dudas, de recovecos, en definitiva de incógnitas  por despejar. Por su parte, Marta Etura, que aun no estando especialmente brillante en la cinta, está siempre oportuna en todas sus creaciones, lo que la hace merecedora de mi incondicional admiración (lo clava en la última de Jaume Balagueró, “Mientras duermes”,  película que recomiendo encarecidamente). El propio Amman, (al que únicamente conozco de su papel en Celda 211, donde no me dijo nada) logra una muy  certera recreación de su personaje, que a pesar de ser un tipo contenido, es capaz de mostrarnos quién es con absoluta precisión apenas sin palabras. Mención especial merece la interpretación de Lluís Homar, en el papel de robot dotado de una autonomía casi humanoide, y  que borda sin contestación. Por último, no me queda más remedio que referirme a la niña que da vida al personaje de Eva que, en mi opinión, no está a la altura. Resulta un tanto   irregular: a veces sobreactuada, a veces natural. En todo caso, el conjunto del elenco permite  construir una historia muy sólida a la vez que  liviana, en buena medida gracias  al papel de los guionistas (entre los que descubro con sorpresa a Sergi Belbel,  joven y reputado dramaturgo que da muestras, nuevamente, de su buen hacer inventado historias). Que no hay una buena película sin un buen guión, es el abc que muchos autores ignoran, y éste es un ejemplo claro de que un buen guión facilita mucho las cosas. Condición necesaria pero no suficiente, dado que se requiere, además,  la buena mano del autor que en este caso queda  suficientemente acreditada, visto el resultado final, que no es sino  el de una suma de aciertos en la elección: una buena historia, una impecable ambientación, una puesta en escena limpia y lírica, una más que notable interpretación, y la mano sabia del director. Contiene, pues, todos los ingredientes imprescindibles para conformar una película deliciosa, para disfrute de todo tipo de públicos. Resulta tremendamente gratificante descubrir nuevos talentos (es el primer largo de Kike Maíllo, sus cortos anteriores, de títulos sugerentes, han sido ampliamente premiados: “Las cabras de Freud” y “Los perros de Pavlov”), que nos deleitan de forma tan inesperada. Esto es lo que yo espero del cine, ni más ni menos.
Alicia dixit.

1 comentario:

  1. Casi que me voy a ver la peli, por cierto, ¿la ponen todavía? He recibido buenos comentarios de muy diversas fuentes. ¡Salud! y gracias... :-)

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