TESIS
SOBRE UN HOMICIDIO
DE
HERNÁN
GOLDFRID
Asisto
a la sesión de “Tesis sobre un homicidio”, sin haber leído nada sobre ella. He
pospuesto la lectura de las críticas, intencionadamente, porque tengo un buen presentimiento que no quiero perturbar con opiniones ajenas.
Y,
efectivamente, mi instinto, otra vez, ha sido certero. Me gusta la película en su conjunto por numerosas
razones: posee un buen guión y unos agudos diálogos propios de los mejores autores
clásicos del género (estoy pensando en
Chandler y Hammet) que hacen de la
película una obra con personalidad propia, a pesar de responder al más tradicional
esquema de duelo psicológico entre asesino e investigador.
La
cadencia de sucesos es perfecta. El ritmo, adecuado. La atmósfera está
perfectamente descrita, como si de un autor experimentado se tratara (es, sin
embargo, su segundo largo, si bien atesora una larga experiencia en publicidad).
El retrato de los dos personajes centrales
es preciso, y el duelo entre ambos, soberbio.
Tanto el perfil del atormentado
profesor de derecho penal metido a
investigador por azar (perfectamente encarnado
por Darín) como el del alumno aventajado
y presunto psicópata/asesino (representado por Ammann) están muy logrados. Del virtuosismo
de Ricardo Darín en pantalla (o en escena, que yo he tenido el placer de
disfrutarlo en teatro) hay suficiente
literatura y no me extenderé más, pero sí diré que, como es habitual en él, logra la
excelencia en la construcción de su personaje, lo que contribuye a incrementar la tensión de la trama en todo
momento. Nos transmite la sensación de
vértigo de manera constante y nos hace creíble todos y cada uno de los acontecimientos del relato. No así,
Alberto Ammann, que no da de sí todo lo que
de su atractivo papel de frío y
calculador serial killer cabría esperar,
quizá por el gran nivel de su oponente (es difícil rivalizar con Darín y salir
indemne). A pesar de este cierto desequilibrio, el juego audaz de los protagonistas es impactante
y el conjunto muy satisfactorio, porque, además, el resto de secundarios viene
a completar la historia sin dejar cabos
sueltos. Me complace el descubrimiento de la joven actriz Calu Rivero que nos
regala un personaje tan frágil como
vital, gracias a una expresividad y una
sutileza ante la cámara que convierte en
conmovedora cada escena con su sola presencia y que infunde la sensación de permanente peligro que sobre ella se cierne con absoluta
naturalidad. Respecto del final de la película, criticado por algunos, me parece una opción muy en sintonía con la
historia. El final no es definitivo, ni esclarecedor, si bien se proporciona al público información suficiente para que cada uno se cree su juicio sobre quién sea el autor de los crímenes. Y lo que resulta más audaz,
deja la puerta abierta a un
inquietante e incierto futuro, de inquietantes duelos y de nuevos
crímenes efectuados por la certera mano y la sangre fría del criminal, sea éste quien sea. Es, por
tanto, un thriller, que trasciende el mismo film. En mi opinión no podría haberse
resuelto mejor. Es más, me decepciona que espíritus críticos y heterodoxos,
(todo el mundo sabe en quién estoy pensando) reivindiquen para este tipo de
cintas finales convencionales donde dos
y dos son siempre cuatro.
Los
amantes del thriller hallarán en “Tesis
sobre un homicidio”, una buena muestra del género que deja un buen sabor de
boca, y la sensación de haber hecho un buen
empleo del tiempo y del dinero. Y que
confirma, una vez más, la abundancia de talento existente en todos los ámbitos del cine argentino. Que ya es mucho.
Alicia
dixit.
Me gusta mucho la crónica. Bien por Alicia.
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