Etiquetas

LA VIDA MISMA.GERMÁN

Si no puedes escribir, escribe

martes, 9 de septiembre de 2014

EL NIÑO
DE
DANIEL MONZÓN


Tras la seductora Celda 211,  era inevitable crearse  ciertas expectativas sobre lo que Daniel Monzón pudiera deparar al a priori entregado espectador. Craso error el de crearse expectativas, porque ello conduce, casi irremediablemente, a la decepción. Aun así,  tuve que  desterrar la inicial desconfianza que me generan las cintas de acción para mantener intactas las ganas de ir al cine. También  hube de desechar cierta  reticencia  provocada por  el hecho de que el argumento  versara sobre  el tráfico de drogas en el estrecho, no tanto porque el tema no me parezca de actualidad además de tremendamente oportuno  para  un film  de este tenor, sino porque, como ya vengo advirtiendo reiteradamente en mis reseñas, los  ambientes sórdidos  y  por ende, las historias truculentas que en ellos habitan, me hacen cada vez más insoportable el visionado de ciertas películas.

Creo que, no sé si producto de la edad, de los cambios hormonales experimentados, o sencillamente de una evolución  natural  de la razón  y del buen gusto (que en algunos casos se refina  con la edad) lo cierto es que  mi subconsciente ha ido desarrollando un rechazo casi físico a las películas “violentas” o simplemente  “desagradables”,  hasta el punto de desistir de ir al cine cuando tengo noticias de la dureza de determinadas escenas.

 Y esta podría ser calificada de “desagradable”,  en el sentido de que si bien es ficción todo lo  contado, resulta tan verosímil que uno es consciente de que la realidad del universo descrito no debe diferir demasiado de lo que se nos presenta en la pantalla: la brutalidad de los capos del narcotráfico, el mundo de la marginalidad y la precariedad económica como  caldo de cultivo de  incautos que caen en manos de los más desaprensivos sujetos;  la inconsciencia (si no la desesperación) de muchos de los  jóvenes que se adentran en el mundo del tráfico de  drogas; la dificultad para escapar de las redes de las  bandas una vez en ellas……….

Pero,  aun contando con que la temática me iba a resultar poco atractiva,  mantenía intactas  todas mis ilusiones  sobre las bondades de “El niño”. Y tengo que decir que creo que cuenta con muchas.  Así, las escenas de acción son verdaderamente creíbles, por auténticas, y no requieren de otro tipo de artificios (efectos especiales) para resultar trepidantes; el guion está logrado, realista  y no cae  en excesos ni florituras que con frecuencia  hacen  difícil seguir el hilo argumental (aquí se sabe quiénes son los malos que están claramente identificados y no son más de los estrictamente necesarios, salvo allí donde debe mantenerse el misterio); sus  diálogos son  muy de la calle, muy frescos;  el factor sorpresa se maneja correctamente  hasta prácticamente el final de la cinta;  el trabajo  de los actores es correcto (me gustan el  estreno en la pantalla del  protagonista, Jesús Castro,  que responde no solo  físicamente sino también  por la actitud perfectamente a la psicología del  personaje principal y  el descubrimiento de Miriam Bachir, que resulta, además de  natural, de una poderosa belleza); los romances…….En fin, “El niño”  se caracteriza  por ser un claro ejemplo de cinta de acción/suspense que cuenta con todos y cada uno de los ingredientes necesarios bien dosificados para configurar una película entretenida. Entonces por qué llegué a aburrirme en algún momento de la cinta????? No tengo una respuesta clara para esta pregunta: un exceso de metraje, combinado con  alguna pérdida de ritmo puntual  y una cierta frialdad en el relato, quizá. Detecto una cierta ausencia de calidez en la forma de contarnos la historia que se suple con una impecable  factura técnica pero que  no impide que la historia se  mantenga  alejada  del espectador. Le falta, pues,  cercanía.

Si bien  soy capaz de apreciar las  numerosas cualidades de este  thriller y  de reconocerle el mérito  a su director, pareciéndome como me parece un buen producto del puro cine de entretenimiento, esperaba algo que no me ha podido dar.

Suscribo plenamente las certeras palabras de Carlos Boyero que la califica de “brillante pero no cautivadora”. No tengo más que añadir.

Alicia dixit


No hay comentarios:

Publicar un comentario