EL
NIÑO
DE
DANIEL
MONZÓN
Tras
la seductora Celda 211, era inevitable
crearse ciertas expectativas sobre lo
que Daniel Monzón pudiera deparar al a
priori entregado espectador. Craso error el de crearse expectativas, porque
ello conduce, casi irremediablemente, a la decepción. Aun así, tuve que desterrar la inicial desconfianza que me
generan las cintas de acción para mantener intactas las ganas de ir al cine. También
hube de desechar cierta reticencia provocada por el hecho de que el argumento versara sobre el tráfico de drogas en el estrecho, no tanto
porque el tema no me parezca de actualidad además de tremendamente oportuno para un
film de este tenor, sino porque, como ya
vengo advirtiendo reiteradamente en mis reseñas, los ambientes sórdidos y por
ende, las historias truculentas que en ellos habitan, me hacen cada vez más
insoportable el visionado de ciertas películas.
Creo
que, no sé si producto de la edad, de los cambios hormonales experimentados, o
sencillamente de una evolución natural de la razón y del buen gusto (que en algunos casos se refina con la edad) lo cierto es que mi subconsciente ha ido desarrollando un
rechazo casi físico a las películas “violentas” o simplemente “desagradables”, hasta el punto de desistir de ir al cine
cuando tengo noticias de la dureza de determinadas escenas.
Y esta podría ser calificada de “desagradable”,
en el sentido de que si bien es ficción
todo lo contado, resulta tan verosímil
que uno es consciente de que la realidad del universo descrito no debe diferir
demasiado de lo que se nos presenta en la pantalla: la brutalidad de los capos
del narcotráfico, el mundo de la marginalidad y la precariedad económica
como caldo de cultivo de incautos que caen en manos de los más
desaprensivos sujetos; la inconsciencia
(si no la desesperación) de muchos de los jóvenes que se adentran en el mundo del
tráfico de drogas; la dificultad para
escapar de las redes de las bandas una
vez en ellas……….
Pero,
aun contando con que la temática me iba
a resultar poco atractiva, mantenía
intactas todas mis ilusiones sobre las bondades de “El niño”. Y tengo que
decir que creo que cuenta con muchas. Así, las escenas de acción son verdaderamente
creíbles, por auténticas, y no requieren de otro tipo de artificios (efectos
especiales) para resultar trepidantes; el guion está logrado, realista y no cae en excesos ni florituras que con frecuencia hacen difícil
seguir el hilo argumental (aquí se sabe quiénes son los malos que están
claramente identificados y no son más de los estrictamente necesarios, salvo
allí donde debe mantenerse el misterio); sus diálogos son muy de la calle, muy frescos; el factor sorpresa se maneja correctamente hasta prácticamente el final de la cinta; el trabajo de los actores es correcto (me gustan el estreno en la pantalla del protagonista, Jesús Castro, que responde no solo físicamente sino también por la actitud perfectamente a la psicología
del personaje principal y el descubrimiento de Miriam Bachir, que
resulta, además de natural, de una
poderosa belleza); los romances…….En fin, “El niño” se caracteriza por ser un claro ejemplo de cinta de
acción/suspense que cuenta con todos y cada uno de los ingredientes necesarios
bien dosificados para configurar una película entretenida. Entonces por qué llegué
a aburrirme en algún momento de la cinta????? No tengo una respuesta clara para
esta pregunta: un exceso de metraje, combinado con alguna pérdida de ritmo puntual y una cierta frialdad en el relato, quizá.
Detecto una cierta ausencia de calidez en la forma de contarnos la historia que
se suple con una impecable factura
técnica pero que no impide que la
historia se mantenga alejada
del espectador. Le falta, pues, cercanía.
Si
bien soy capaz de apreciar las numerosas cualidades de este thriller y de reconocerle el mérito a su director, pareciéndome como me parece un
buen producto del puro cine de entretenimiento, esperaba algo que no me ha
podido dar.
Suscribo
plenamente las certeras palabras de Carlos Boyero que la califica de “brillante
pero no cautivadora”. No tengo más que añadir.
Alicia
dixit
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