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LA VIDA MISMA.GERMÁN

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domingo, 16 de noviembre de 2014

DOS DÍAS, UNA NOCHE
DE
JEAN-PIERRE DARDENNE Y LUC DARDENNE

Dos líneas  para comentar esta singular  película belga. Con un planteamiento novedoso, se nos propone una historia demoledora sobre la condición humana. Por  alguna  sinopsis leída y algún comentario escuchado, yo ya iba preparada a afrontar una película pesimista. El  calificativo usado por quien  me la recomendó  para definirla fue el de “triste”. Adjetivo  que se queda corto. Es una película devastadora, porque nos muestra las más abyectas señas de identidad del género humano con la excusa de un conflicto laboral. Ahora bien, difiero  de los que  la conciben como una película sobre la barbarie del  capitalismo reinante. En mi opinión  no es una reflexión sobre la dureza de las condiciones laborales en un mundo capitalista donde los objetivos empresariales solo pasan por la consecución de beneficios económicos (nada nuevo nos descubriría, en tal caso) a costa del  desprecio más  absoluto por los  trabajadores. Es algo peor. No se plantea una dialéctica de clases (obrera/empresarial), sino el enfrentamiento entre individuos de un mismo colectivo, los trabajadores de una empresa en proceso de reducción de personal.  Es aquí donde radica el quid de la cuestión y lo que la hace especialmente impactante. Lo que podría presumirse como un  comportamiento inesperado de los personajes,  se ofrece como la  conducta habitual, cotidiana, previsible. Y es esta  confrontación entre iguales, compañeros de trabajo que comparten, en mayor o menor medida, similares condiciones de vida y similares “preocupaciones” lo que le imprime originalidad al relato.  No se trata de contrastar oponentes con intereses antagónicos, sino que se  enfrenta a sujetos que comparten la misma posición. Y sí, lo que nos presenta no es una visión pesimista de la naturaleza humana, sino una visión realista del hombre, en mi opinión.  La lucha del individuo por salir adelante,   el imperio del  más fuerte, el primitivismo más despiadado. Nos recuerda (por si alguno se había olvidado) que en la naturaleza de los hombres están inscritos los  instintos más viles que se puedan predicar, y que es en situaciones límite donde se ponen de manifiesto  con mayor claridad: la  falta de solidaridad, el egoísmo más recalcitrante, la indiferencia, la falta de empatía, si no la simple y pura maldad. En definitiva, desmonta la ingenua concepción rousseauniana sobre la bondad intrínseca del  individuo si es que alguien, a estas alturas,  todavía cree en ella……Y apunta, además,  una muy certera idea,  la de que el que menos tiene es el que más da (y aquí, son inmigrantes los que  encarnan a los más desfavorecidos).
Pero para animar al espectador, y como colofón,  se nos presenta la cara opuesta de la moneda: la protagonista que no solo se repone a la adversidad y parece salir reforzada del duro trance vivido,  sino que además es capaz de  mantenerse íntegra en un momento crucial. Es un guiño  optimista entre tanta desolación. Los directores  nos dan un respiro y nos quieren hacer sentir que a pesar de todo siempre hay excepciones que confirman la regla. Y quizá por ello merezca la pena seguir luchando……..


Alicia dixit

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