STILL
ALICE
DE
RICHARD
GLATZER Y WASH WESTMORLAND
Con una mala traducción del
título (Siempre Alicia) como suele ser habitual, se etiqueta este drama basado
en el best-seller de igual nombre de la autora Lisa Genova, y se desvirtúa de
alguna forma el significado del film, si
bien el original tampoco es de mucha
ayuda.
Si uno lo pensara dos veces,
no iría a ver este drama realista y delicadamente relatado. Tanto si se trata
de una historia real como si no, lo que queda claro es que la autora conoce en
profundidad la enfermedad, y nada de lo contado parece fruto de la imaginación.
En todo caso cualquier historia sobre el Alzheimer precoz (y no tan
precoz) enfermedad devastadora donde las haya, que determina el devenir trágico
de los acontecimientos sin escapatoria,
resulta impactante. Si no sabíamos mucho sobre ella, saldremos del cine con la
lección bien aprendida.
Sin intención de destripar la
trama, hay que decir que de la evolución de la vida de Alice (protagonista
femenina excelentemente encarnada por Julianne Moore), relatada en la película, se obtiene una lección de crudeza y ternura. Se nos
muestran las transformaciones en el día a día de la protagonista, desde su inicial vitalidad
y energía desbordantes, con una vida plena,
intensa y rica en emociones, hasta la inanidad final, con lo que el proceso de la enfermedad (descrito con minuciosidad) resulta tan
preciso como demoledor.
Con el aire de casi un
documental, la dureza del devenir de la vida de Alice, atrapa y desconsuela a
partes iguales. Haciendo uso de unos
ejemplos verdaderamente gráficos sobre las limitaciones que acaban padeciendo estos
enfermos, se plasma a la perfección la vida (por llamarlo de alguna manera) en
que se convierte la rutina diaria de
estas personas y de su entorno. No se escatiman detalles escabrosos para mostrárnoslo.
Por perder, pierden estos
enfermos, hasta la capacidad para decidir sobre sus propios destinos llegado el
momento, por lo que se condenan (a sí mismos y a todos a su alrededor) a sobrevivir
en un limbo de inconsciencia y dependencia, incapaces de la más elemental de
las supervivencias.
La historia se interrumpe
antes del momento final, (thank God!), pero lo mostrado hasta entonces nos permite
anticipar el dolor por venir, lo cual no
es ningún consuelo para el espectador que queda devastado, en todo caso.
No sé quiénes están nominadas
a mejor protagonista femenina junto con Julianne Moore por este papel en los
próximos Oscar, pero quienes sean sus
rivales habrán de vérselas con una espléndida interpretación solo digna de
actrices con enorme poderío. Sin duda
Julianne Moore lo posee a raudales. Por eso nos deja tan tocados nuestro
encuentro con Alice.
Y no, ni el título original
-ni su sucedáneo español- reflejan la realidad de lo relatado. Tristemente, Alice
acaba convirtiéndose en un
fantasma de sí misma.
Desaconsejable ir a ver “Still Alice” en estados carenciales,
porque costará dios y ayuda recuperarse
del bajón. Imprescindible disponer de un rato para tomarse unas copas después
de la sesión para recuperar el tono anímico.
Alicia dixit
Yo afortunadamente me lo pensé tres veces y me fuí directamente de copas con el tiempo ahorrado. Cuando quiero sufrir, voy al dentista.
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