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LA VIDA MISMA.GERMÁN

Si no puedes escribir, escribe

lunes, 19 de enero de 2015

QU´EST-CE QU´ON A FAIT AU BON DIEU?
DE
PHILIPPE DE CHAUVERON

Precedida por su éxito en Francia, no sorprenden las buenas sensaciones que produce esta comedia.
No es que el público francés tenga un gusto más refinado, per se, que el español, ni que el cine francés sea, por definición, más apetecible que cualquier otra cinematografía del mundo, pero ante las comedias francesas avaladas por el  éxito  de taquilla en el país  vecino, me quito el sombrero,  de antemano, porque rara vez me defraudan.
Todos los clichés posibles sobre los matrimonios mixtos, los prejuicios y el choque cultural que de ellos resultan, aparecen en esta película (tan de actualidad por motivos siniestros, por otra parte) uno  detrás del otro. Pero no por predecible resulta menos divertida.
Puede achacarse a mi cada vez menor nivel de exigencias o a que cada vez estoy más determinada a ver comedia, en la medida de lo posible, sobre cualquier otro género, que “¿Qué hemos hecho mal, Dios mío?” -en la traducción española-  me haya resultado una comedia redonda, completa, impecable que cumple con creces con el objetivo de divertir sin más pretensiones.
Puede que cada vez soporte peor a los pretenciosos de todo signo, lo que se puede hacer extensivo al cine, en torno al cual he desarrollado una tolerancia cero cuando me encuentro ante elucubraciones sesudas o experimentos  de cualquier orden o simplemente cine vanguardista para minorías que requiere de un manual de instrucciones para su comprensión.
Cine independiente sí, pero siempre que sea inteligible para el común de los mortales, que mis neuronas no alcanzan a descifrar los mensajes ocultos de numerosas obras de culto de reciente  aparición (verbi gratia el último esperpento de González Iñárritu,  Birdman, aclamada en numerosos círculos cinéfilos).
Pues sí, no me duelen prendas admitir que me conformo con poco- puede que en opinión de algunos- pero mis preferencias van cada vez más por el cine sencillo, sin alharacas  ni efectos especiales (que  me dan dolor de cabeza) y de corte clásico.
Y esta película encaja perfectamente en esta descripción. A mí me ha resultado además de  entretenida, simpática  y audaz, por más que sea previsible.
Al final va a resultar que lo verdaderamente complicado es hacer cine sin sofisticaciones (en mi opinión, innecesarias) que llegue al gran público  por su sencillez y proximidad, porque las pajas mentales,  queda demostrado, están al alcance de cualquiera. Buena prueba de ello da la cartelera constantemente.
Ideal para echarse unas risas y distenderse.  Quién da más?
Alicia dixit



lunes, 5 de enero de 2015

EL JUGADOR
DE
RUPERT WIJATT

Un profesor de literatura que ha escrito alguna novela con relativo éxito, no encuentra ninguna satisfacción en su desarrollo profesional. Este, hijo de una familia asquerosamente rica en la que el valor del triunfo tiene un significado casi vital, tampoco se siente reconocido por su parentela. Además mantiene un nivel de  frustración bastante alto por sentirse un autor correcto pero no un genio de la escritura. Su insatisfacción, su falta de reconocimiento y su frustración le conducen a una dinámica suicida utilizando el juego como herramienta para canalizar su final. Con estos mimbres, director y actor nos deleitan con una película que te mantiene atrapado a la historia aun a pesar de su largo metraje.
A todo lo anterior añadiremos una singularidad: la historia está enmarcada en un ambiente típicamente americano. El guión discurre por salas de juego, co mafiosos que prestan dinero, diferencias raciales, etc. pero no necesita de los ambientes sórdidos que, probablemente, otros directores hubieran elegido para presentarnos las imágenes que van a ayudar a construir este relato. Quizás, y un tanto como concesión, el desenlace de la obra excepcionalmente utiliza una atmósfera miserable para reforzar el final.
Si bien en su conjunto el guion de la película es más que correcto, la destrucción por el juego tiene causas extrínsecas al mismo, parece que se ha buscado un final muy propio de filmes que pretenden conseguir un premio en los próximos Oscar. Una rubia guapa, inteligente, joven, intelectualmente madura y con ese punto de genialidad que el protagonista busca, va a ser la solución en esta historia de insensatos comportamientos.
La interpretación de Mark Wahlberg es magnífica en este nuevo registro. Esto le va a permitir no encasillarse en un único tipo de papeles. Con esta película ha demostrado la suficiente autoridad para ser considerado en otros proyectos. Este mismo comentario sirve, sin lugar a dudas, para el director que ha realizado una obra diferente a las que nos tenía acostumbrado con una maestría destacable.
Una película muy recomendable que, si bien, no pasará a la historia del cine como una obra maestra si cubre perfectamente su hueco en la cartelera.

Germán.

viernes, 12 de diciembre de 2014

MAGIA A LA LUZ DE LA LUNA
 DE
WOODY ALLEN

Como cada año, cumplo con el ritual de ver en su día de estreno la más reciente película de Woody Allen, y como cada año, especialmente en los últimos, espero que no me sorprenda con alguna  de las  rarezas con las que tanto se prodiga,  últimamente. Pero no ha habido suerte.
Me gusta el Allen despistado, con sus recurrentes obsesiones y sus torpezas en las relaciones personales; el Allen anonadado por la complejidad de la  vida afectiva o por los sujetos acosados por sus propias limitaciones o sus complejos, más o menos inconfesables. Me gusta el Allen torpe pero cínico a la vez. Fóbico  e hipocondriaco.  Traumatizado y cómico. Inseguro. Me gustan sus apariciones en pantalla que creo no han perdido, con el transcurso de los años, ni un ápice de su chispa.  Pero el Allen alejado de su más genuino estilo no me interesa lo más mínimo. De este grueso de películas, que tanto proliferan en los últimos tiempos, salvaría apenas dos o tres (“Match point”, “Blue Jasmine” y poco más), porque   he de confesar que no  conecto con  la mayoría. Citaré algún  ejemplo  como  “Vicky, Cristina, Barcelona” o “Cassandra´s dream” pero hay muchas otras. Y por alguna razón estas son cada vez más frecuentes en su cinematografía. Imagino que rondar los 80 te hace abandonar  determinadas dudas existenciales, ajustar tus “preocupaciones” vitales, lo cual explicaría la evolución de su cine, pero en todo caso, el producto de esta evolución me deja completamente indiferente.
Y esto es exactamente lo que me ha ocurrido con “Magia a la luz de la luna”. Alejada de su New York natal, se desarrolla la historia en la Europa de los años 20 (Berlín aparece de refilón, Francia donde se desarrolla la acción)  ambientación habitual en sus últimos  trabajos, lo que ya da muestras de que estamos ante una de sus obras “de la nueva hornada”. Y sí, también se plantean temas recurrentes  en su filmografía (el mundo de la magia, alegoría de la fabulación y de  la fantasía contrapuesto a la realidad plana y carente de estímulos,  cuyo escenario siempre  se sitúa en la “idílica Europa” de entreguerras), pero por razones que desconozco no termina de entusiasmarme. ¿Cómo es posible que, en su dualidad el Allen primigenio me lleve hasta el éxtasis y en cambio este “renovado” Allen  no me diga nada?
También para mí es un misterio, pero es un hecho confirmado. Hay un Allen que me resulta del todo extraño, insospechadamente ajeno.
Y no es que me aburra,  no es eso, es que  salgo del cine con la sensación de que   bien podría haber dedicado mi tiempo  a cualquier otra  cosa. Es, pues, esa sensación de vacuidad la que me desconcierta por lo inesperada.
Fútil, ligera, intrascendente,  muy lejos de sus obras más genuinas y brillantes, no me permite conformarme.  A muchos gustará, yo siempre espero más de Woody Allen. Mucho más. Otra vez será!

Alicia dixit

domingo, 16 de noviembre de 2014

RELATOS SALVAJES
DE
DAMIAN SZIFRON
Ir a ver cine argentino es una experiencia que en muy pocas ocasiones defrauda. Esta cinematografía (aunque aquí entre los productores estén los hermanos Almodóvar) no cuenta con un gran presupuesto, pero si anda sobrada de talento. Así, dispuesto a pasar un buen rato entras en la sala sabiendo, de antemano, que te lo vas a pasar bien. Únicamente surge una duda ¿con qué intensidad disfrutarás? y ¡oh! sorpresa desde el primer minuto ya estás convencido de que vas a asistir a una genialidad.
La película se compone de una sucesión de cortometrajes. Cada uno de ellos con una intensidad y una maestría propia de este género. En un abrir y cerrar de ojos todas y cada una de las historias te engancha. La velocidad con que se desarrolla la trama y el desenlace de las mismas, no te permite otra cosa que intentar no perderte ni el más mínimo detalle de lo que está sucediendo.
Todas las historias están conectadas entre sí, con un hilo conductor. Qué sería de nuestra voluntad si las normas de urbanidad, ante una situación cotidiana, desaparecieran. Sin estás reglas y su efecto directo sobre la convivencia de las personas el mundo no podría ni mantenerse, ni avanzar. Con este pensamiento central el director va presentando las diferentes narraciones pero no como en una película de terror (que sería, a simple vista, la idea más cercana al desarrollo del film), si no que nos lo muestra como una comedia.
 En no pocas ocasiones resulta de terror cómico la imagen que de nosotros mismos trasladamos cuando nos ponemos frente al espejo de la convivencia. Éste, nos refleja nuestros más bajos instintos en lugar de la figura amable que forzadamente nos vemos obligados a mostrar ¿Quién ante determinadas situaciones a las que te tienes que enfrentar en tu vida cotidiana no ha sucumbido a la tentación de imaginar que sucedería si uno pudiese romper las normas de entendimiento no escritas y actuar siguiendo el dictado de sus impulsos más primitivos? ¿Qué sensación de gratificante liberación disfrutaríamos si, por un momento, pudiésemos actuar sin escondernos tras esas reglas del juego?
Además el esquema de progreso de la obra es perfecto para los objetivos que pretende conseguir. No se produce un desarrollo de cada historia, únicamente se queda en el impacto que nos va a causar, mostrándonos una serie de estereotipos. Este planteamiento es otra de las muchas genialidades que maneja a placer el director de esta magnífica obra.
Por último y de forma muy destacable hay que resaltar la gran interpretación de todo el elenco de actores y actrices desde los más conocid@s a l@s más desconocid@s. Es difícil distinguir sobre quien recae el peso de ser el autentico protagonista con el que se asocie el conjunto de las intrigas. Todas y cada una de ellas tienen un protagonista diferente que hacen su trabajo con un nivel de excelencia tan alto que es imposible resaltar a alguno sobre los demás. Sorprendentemente no se vislumbra ningún conflicto de egos, lo que termina de redondear la película.
Hay que ver lo que dan de sí unos cuantos cortometrajes.
Germán.


DOS DÍAS, UNA NOCHE
DE
JEAN-PIERRE DARDENNE Y LUC DARDENNE

Dos líneas  para comentar esta singular  película belga. Con un planteamiento novedoso, se nos propone una historia demoledora sobre la condición humana. Por  alguna  sinopsis leída y algún comentario escuchado, yo ya iba preparada a afrontar una película pesimista. El  calificativo usado por quien  me la recomendó  para definirla fue el de “triste”. Adjetivo  que se queda corto. Es una película devastadora, porque nos muestra las más abyectas señas de identidad del género humano con la excusa de un conflicto laboral. Ahora bien, difiero  de los que  la conciben como una película sobre la barbarie del  capitalismo reinante. En mi opinión  no es una reflexión sobre la dureza de las condiciones laborales en un mundo capitalista donde los objetivos empresariales solo pasan por la consecución de beneficios económicos (nada nuevo nos descubriría, en tal caso) a costa del  desprecio más  absoluto por los  trabajadores. Es algo peor. No se plantea una dialéctica de clases (obrera/empresarial), sino el enfrentamiento entre individuos de un mismo colectivo, los trabajadores de una empresa en proceso de reducción de personal.  Es aquí donde radica el quid de la cuestión y lo que la hace especialmente impactante. Lo que podría presumirse como un  comportamiento inesperado de los personajes,  se ofrece como la  conducta habitual, cotidiana, previsible. Y es esta  confrontación entre iguales, compañeros de trabajo que comparten, en mayor o menor medida, similares condiciones de vida y similares “preocupaciones” lo que le imprime originalidad al relato.  No se trata de contrastar oponentes con intereses antagónicos, sino que se  enfrenta a sujetos que comparten la misma posición. Y sí, lo que nos presenta no es una visión pesimista de la naturaleza humana, sino una visión realista del hombre, en mi opinión.  La lucha del individuo por salir adelante,   el imperio del  más fuerte, el primitivismo más despiadado. Nos recuerda (por si alguno se había olvidado) que en la naturaleza de los hombres están inscritos los  instintos más viles que se puedan predicar, y que es en situaciones límite donde se ponen de manifiesto  con mayor claridad: la  falta de solidaridad, el egoísmo más recalcitrante, la indiferencia, la falta de empatía, si no la simple y pura maldad. En definitiva, desmonta la ingenua concepción rousseauniana sobre la bondad intrínseca del  individuo si es que alguien, a estas alturas,  todavía cree en ella……Y apunta, además,  una muy certera idea,  la de que el que menos tiene es el que más da (y aquí, son inmigrantes los que  encarnan a los más desfavorecidos).
Pero para animar al espectador, y como colofón,  se nos presenta la cara opuesta de la moneda: la protagonista que no solo se repone a la adversidad y parece salir reforzada del duro trance vivido,  sino que además es capaz de  mantenerse íntegra en un momento crucial. Es un guiño  optimista entre tanta desolación. Los directores  nos dan un respiro y nos quieren hacer sentir que a pesar de todo siempre hay excepciones que confirman la regla. Y quizá por ello merezca la pena seguir luchando……..


Alicia dixit

domingo, 26 de octubre de 2014

PERDIDA (GONE GIRL)

De

DAVID FINCHER




Nick, fornido Wasp, de vida plácida  en apariencia feliz junto a una bella y chispeante esposa,  se encuentra con que el día de su quinto aniversario de boda, tras hallar signos de  lucha en su hogar, Amy (que es así como se llama su mujer) ha desaparecido de forma inesperada y misteriosa. De esta manera comienza “Perdida”, lo que apunta ser un inicio de infarto (es una forma de hablar). A partir de ahí empiezan a desvelarse secretos de su vida matrimonial que desmontan la idea inicial  de “relación  idílica de la pareja” que reinaba a su alrededor. Se descubren, en constantes flash-backs, faltas de sintonía, desencuentros, problemas económicos,  manipulaciones varias con la guinda de la infidelidad,  que habían convertido el matrimonio  en un infierno. Nada extraordinario, hasta ese momento, porque como ya se sabe, el matrimonio es el lugar idóneo para perpetrar  lo peor que la mente humana pueda imaginar. Pues bien, así las cosas,  la  trama  engarza parciales desenlaces más o menos previsibles, a pesar de lo cual la película mantiene la tensión en todo momento,  con lo que el largo metraje (y nunca mejor dicho)   de 146 minutos resulta ameno. Pero a partir de un punto, se pierde el norte.  Lo que suele ocurrir en este tipo de films: lo que empieza siendo aterrador, acaba resultando irritante  de puro inverosímil. Lo posible se estira hasta rozar el surrealismo y lo que es impactante inicialmente, acaba siendo  cómico, vulgar, propio  de los telefilmes de serie b de la tarde  de los domingos de Antena 3 (por citar un ejemplo).

Del oficio de David Fincher no  cabe la menor  duda, y buena prueba de ello es la capacidad de entretener incluso cuando la historia se le ha ido de las manos (más bien el personaje de Amy) y recobra vida propia. Desconozco el libro  base del guion,  ni tengo noticias de su autor/a, pero tiendo a sospechar que es ahí donde se encuentra el origen del descalabro,  y que ajustarse  fielmente a  la obra, es lo que hace perder aliciente al film.

En todo caso, debo reconocer que no deja de ser una película con imán para los amantes del thriller, lo cual dista mucho de  lo leído  en algunas  de las críticas vertidas sobre ella que le atribuyen  cualidades que no posee, si no la califican,  directamente, de obra cumbre del género.

En fin, se deja ver, que ya es mucho, en los tiempos que corren. Ahora bien, yo esperaría a ponérmela en casa, una tarde  fría de domingo, al abrigo de la manta del sofá y junto a  un hombro amigo sobre el que recostarse en los momentos de máxima tensión. No da para más.

La que no hay que perderse  es  la genial “Relatos salvajes” en la actualidad en cartel.

Seguiremos informando.

Alicia dixit


jueves, 18 de septiembre de 2014

AVANT L´HIVER
DE
PHILIPPE CLAUDEL

Siendo como  es “Avant l´hiver” un característico film francés en lo que a ambientación y  ritmo se refiere, sorprende  sin embargo  por el perfectamente  bien imbricado guion y su estupenda  factura de cine de suspense. No suele deleitarnos el celuloide francés con obras de este género, o al menos  no abunda en  lo que de él se exhibe en nuestras salas, lo que no significa que no sean capaces de llegar, también aquí, a las  más altas cotas de calidad.  Película ambientada en un paraje paradisíaco que enmarca a la perfección la vida desahogada de la pareja protagonista, de clase alta, cuyas  envidiables condiciones materiales ya apuntan,  desde el inicio, a  que no todo el monte va a ser orégano. La gran mansión, el frondoso escenario y el color gris del cielo,  insinúan inmejorablemente la soledad, el aislamiento, la falta de alegría que puede  también presidir la fácil vida  de los privilegiados. Y en eso consiste la historia que Philipe Claudel nos relata con primor. Los avatares de un profesional de éxito, felizmente casado, con una familia idílica y amigos incondicionales con los que compartir los cotidianos agradables momentos no son siempre perfectos. O mejor dicho, no son nunca perfectos, por mucho que  puedan parecerlo. Tras la aparente concordia y placidez siempre se esconden secretos que enrarecen las relaciones  y complican la existencia. Con la excusa de una aparición repentina, una joven que irrumpe de forma inesperada y persistente en la vida del protagonista, cirujano de profesión y  perfectamente encarnado por Daniel Auteuil,   se  ponen sobre la mesa las cartas de su vida personal mostrando  las dificultades propias del devenir de cualquier sujeto con independencia de su procedencia, raza o  condición. No siempre son las mismas, naturalmente, pero cualesquiera que puedan ser impiden una vida plenamente placentera. Y así aparecen los celos detrás de amistades inquebrantables, o los secretos que distorsionan los afectos, crisis que se viven independientemente de las particularidades, cuando la convivencia con la pareja  se alarga en el tiempo, o  las que se producen en el ocaso de la vida laboral de aquellos que han gozado de reconocimiento y éxito en sus respectivas profesiones y que  ven llegado el momento de ceder el testigo a jóvenes con empuje. De toda esta combinación de elementos, resulta un cóctel fabuloso al hilo de dos historias paralelas: una,  la del fluir de la  rutinaria vida del protagonista, otra, la de los efectos  en  ésta  de la irrupción inesperada de una joven marroquí que actúa de detonante de  los  conflictos latentes en su interior.
Como guinda al  suculento pastel  la presencia de los protagonistas, Kristin Scott Thomas y Daniel Auteuil, que impregnan de veracidad sus personajes.
En fin, este inesperado y atípico film francés ha colmado todas mis expectativas, y me confirma, una vez más,  la buena forma, la vitalidad y creatividad  cinematográfica de la que gozan nuestros vecinos del norte. 
Chapeau!!!


Alicia dixit