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LA VIDA MISMA.GERMÁN

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miércoles, 26 de septiembre de 2012

LE PRENOM

DE

ALEXANDRE DE LA PATILLIERE Y MATHIEU DE LA PORTE


Cuando voy al cine nunca tengo en cuenta la nacionalidad de la película, me fío de mi instinto y de los mandatos de la cartelera. Los productores saben cuándo es el mejor momento para comercializar sus productos. Las películas de nacionalidad francesa de salida me resultan atractivas porque casi todas tienen un denominador común: son bastante elegantes. Le Prenom rompe esta tradición, al menos yo digo que no es una película elegante. Tampoco es que esta singularidad sea imprescindible pero ayuda.

Le Prenom, es la adaptación al cine de una obra de teatro lo que le añade dificultad a la narración. En mi opinión cada arte tiene sus reglas de expresión y las adaptaciones suelen restarle capacidad de comunicación. Este es uno de los problemas con que cuenta esta película por lo  que los directores no han podido terminar de redondearla.

El guión bebe de las fuentes de Yasmina Reza. Un grupo de amigos, parientes; vecinos, amigos, se reúnen y por un, generalmente, inexistente motivo (recordemos lo del cuadro pintado de blanco de “Arte”), se desencadena una situación en la que aparecen una parte importante de los demonios que esconden las relaciones humanas: reproches, secretos inconfesables, acusaciones, envidias, represiones, etc.

         Si bien la forma en que otros autores y directores han resuelto esta situación resulta cercana, comprensiva y cómica, en este caso no está tan conseguida. Pretenden que el pretexto desencadenante tenga visos de ser real, poner nombre a un hijo, y la discusión que genera es  tan exagerada, que no añade comicidad por desmesurado, ni sirve como pretexto de intentar buscar un desencadenante real. A partir de ahí todos los personajes nos van descubriendo sus secretos y confrontaciones pero sin llegar a estar bien encuadrados.

         En ocasiones te ríes y en ocasiones te escapas de la película. No es en absoluto una obra redonda como era la de “Un dios salvaje” de Román Polansky y en el final de la obra queda muy en evidencia. Estas sesiones de broncaterapia, entre familiares y amigos dejan poso y no se olvidan, sobre todo si se traspasan ciertos límites y aquí se traspasan. Id a verla y confrontar vuestra visión con la mía, será un ejercicio interesante.

Germán.


1 comentario:

  1. Es muy difícil que una película salga favorecida de un comparación con Un dios salvaje.

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