EL
LADO BUENO DE LAS COSAS
DE
DAVID
O. RUSELL
He dejado pasar algo más de tiempo del habitual desde que ví
la película para escribir este post, porque no quería que mi indignación,
cuando salí del cine, contagiara lo que iba a escribir. Después de varias
semanas y transcurrido un lapso razonable de tiempo sigo igual de irritado, sobre
todo porque es habitual que me relacione con otros amantes del séptimo arte, lo
que hace inevitable la pregunta ¿Qué película has visto últimamente? Y en ese
mismo momento se apodera de mí una sensación de arrebato que difícilmente controlo
y me lanzo a explicar mi visión sobre este film. Una tomadura de pelo y no
están los precios del cine como para que se queden con uno.
Lo que yo he visto, quizás otros hayan percibido cosas que a
mí se me han escapado, es una historia deslavazada, sin hilo narrativo y llena
de tópicos. El catálogo de estos últimos es bastante completo, desde el negro simpático pasando por el policía
de obediencia ciega, continuando por un psiquiatra que necesita un colega de
apoyo, una supuesta historia de amor que no terminas de distinguir si es cómica
o dramática, un final “Dirty dancing”
patético y para rematar este disparate buscan y consiguen el apoyo incondicional
de un Robert de Niro con sus ya más que vistos tics que causan cada vez más rechazo
en el espectador.
A día de hoy, todavía no sé si el director nos quiere
mostrar la historia de la solución a un desengaño amoroso, cuernos incluidos, of course, que se resuelve con un nuevo
amor, todo ello enmarcado en un transfondo de graves problemas psicológicos
consecuencia del mencionado desengaño o que la sociedad americana está enferma
en su totalidad y cada personaje refleja una parte del catálogo de chifladuras
que forman parte de su cultura. Realmente, lo que pienso es que no nos quiere
decir nada sino que ha escrito un guión infumable y ha conseguido dos cosas,
por un lado que los productores se lo compren y por otro que crítica y público
lo consideren una buena película. Tiene mérito este señor.
No puedo terminar este Post sin mencionar que, aún a pesar
de ser un fiel seguidor de los Oscars, voy a tener que empezar a relativizar mi
criterio acerca de los mismos. Esto último no es en sí mismo relevante sino que
lo realmente importante es empezar a descubrir que lo que tienen en mente los
académicos de estos premios cada día se aleja más de mis conceptos sobre el
cine y todo lo que representa. El grave significado de esto es que voy a tener que
darle la razón a demasiada gente, y eso duele después de tantos años
manteniendo mi irreductible posición.
Germán.
Rectificar dicen que se puede.
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