AYER
NO TERMINA NUNCA
DE
ISABEL COIXET
Este film debería cambiar su titulo y
pasar a ser: “Esta película no se acaba nunca”. Eterna, se te hace eterna, pero
lo más grave del caso es que cuando por fin termina sales a la calle, guiñas un
poco los ojos por efecto de la luz del día, sientes el aire fresco en la cara y
empiezas a caminar incorporándote a la vida de la ciudad y lo inmediato que te
preguntas es ¿Qué nos ha querido contar Isabel Coixet?
Hacía tiempo que no asistía a algo
tan alejado del séptimo arte. La pretenciosidad e incluso me atrevo a decir que
el desprecio hacia los espectadores lo ha llevado, la directora, hasta sus
últimas consecuencias. No señora Coixet, esto no es cine es un invento suyo,
fallido por cierto.
Lo peor del caso es que ha arrastrado
a su sucio juego a dos fenomenales actores que no pueden sacar adelante, y eso
que interés ponen ante la casi ausencia más absoluta de dirección, un
esperpento como este.
La historia no tienen sentido, la
ambientación directamente no existe, el encuadre espacio/temporal esta
desubicado. El intento de enmarcarlo en una profundización de la crisis económica
actual no viene a cuento y no es, ni predictiva, ni reivindicativa, ni nada de
nada. Los flash back, utilizando el blanco y negro, en lugar de notas
aclaratorias oscurecen la trama. Quizás por ello ha elegido una cueva como
ambientación de los mismos.
Por favor, señora Coixet, vuelva a
construir las bellas historias con las que nos ha deleitado en el pasado. Dirija
a los actores como usted nos ha demostrado que sabe hacer - incluso con actores
de calidad tan cuestionable como Penélope Cruz (Elegy)-. Por esas obras la
queremos recordar. A usted le sobra creatividad y talento para hacerlo. No se
pierda en experimentos frustrantes que no conducen a nada salvo a poner en
entredicho su bien merecido prestigio.
No quisiera finalizar sin el
siguiente apunte: al menos en la película se encuentra sentido al correo
tradicional y por ende a la supervivencia (al menos hasta 2.017) de la empresa
que lo gestiona. Gracias por su optimismo, pero dado el interés que en la actualidad
están poniendo en terminar con ella los pseudopolíticos, con piel de gestores
técnicos, que la dirigen, ya es un
alivio que alguien como usted crea que en 2.017 el correo seguirá funcionando.
Puede que sea otro fallo más de la película y para esa fecha ya hayan
conseguido que únicamente se hable de lo postal en los libros de historia y
también en eso se habrá equivocado usted. El tiempo nos lo dirá.
Germán.
Yo hace tiempo que no la entiendo.
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