REQUISITOS
PARA SER UNA PERSONA NORMAL
DE
LETICIA
DOLERA
Qué
gusto da estar desplazado y disfrutando de vacaciones y además encontrar la película
perfecta para complementarlas. Esta ha
sido mi sensación cuando en medio de mi descanso estival he visto el típico cine de pueblo, sí de los
que ya no quedan, con una cartelera que muchas salas de Madrid querrían para sí y ¡oh! sorpresa allí estaba, “Requisitos para ser una persona normal”.
Una comedia de lo más refrescante, el tipo de cine que en no pocas veces
añoramos, sencillo, romántico, alegre,
tierno, vitalista y que además se permite hacer guiños a determinados
comportamientos humanos. Así nos muestra
nuestra capacidad para articular frases
sin sentido sobre el arte moderno y, lo peor, que sean escuchadas. También para
ponernos frente al espejo sobre la conducta que adoptamos al elevar a liturgia
casi espiritual el consumo de algún producto, que no requiere mucha elaboración
que digamos, como es el “gin tonic”. Por no mencionar la eterna realidad de que
con frecuencia es mucho mejor ser feliz con una persona con la que te
entiendes que con la que representa la pareja ideal. Esto último es algo que
parece indiscutible pero que no se practica con tanta asiduidad como nos creemos.
Una película que también refleja desde un punto de vista vitalista y sin
tapujos, para esto están las comedias, la situación de la juventud de nuestro
país, esta que es la mejor preparada de nuestra historia. Tampoco elude el
conflicto familiar sobre todo el que se produce cuando se pretenden mantener las
relaciones fallidas a costa de lo que sea, sí esto sucede todavía ahora después
de 34 años de ley del divorcio. Igualmente plantea magistralmente el concepto
tener una discapacidad frente al de ser
discapacitado.
Sobre
el elenco de actores elegidos para acompañar a la protagonista, sólo cabe un
comentario, son perfectos: Camen Machi hace una pequeña aportación simplemente
magistral; Manuel Burque, desconocido para mí, al que espero verlo mucho más
después de este más que notable trabajo; Miqui Esparbé representando al novio
que toda madre quiere para su hija y Alexandra Jiménez que muestra como nadie a
la chica que ha conseguido ser una madre y pareja digna de aparecer día sí y
día también en la revista TELVA.
Acertado, todo muy acertado en una película
muy ligera pero que se puede permitir pegar unos cuantos zascas con una elegancia similar a la imagen que traslada su
directora y protagonista ante la que no te queda más remedio que caer rendido.
Mira
tú por dónde resulta que contamos en España con una Audry Tautou y la tenemos
relegada a hacer cortos y cosas muy menores a pesar de su evidenciado talento tanto como guionista como directora y actriz. Esto sería impensable en
Francia. Esperemos que nuestra industria lo entienda, lo acepte y le permita ocupar el puesto que ya le corresponde después de
esta obra. Leticia Dolera es un regalo para la cámara.
Germán.
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