SIN
HIJOS
DE
ARIEL
WINOGRAFD
El
cine argentino ha demostrado hace mucho tiempo su gran capacidad para el difícil oficio de hacer
cine. El gran talento que derrocha le permite atreverse con todo. Así con la película “Sin
hijos” su director se ha decantado por un género que hasta la actualidad
parecía reservado al cine típicamente de Hollywood, basada en una trama que de puramente compleja es
completamente absurda. No se prescinde de ninguno de los recursos a los que no
tienen acostumbrados las películas que solemos ver por televisión los fines de
semana con guiones completamente previsibles de principio a fin: una niña
repelente con vocabulario y madurez más propias de un adulto; un padre
sobrepasado que no sabe cómo resolver una situación en la que él solito se mete
por no saber refrenar sus deseos; una chica guapa con las ideas muy claras que
al final acaba resultando tal y como
prevé el espectador.
Con
estos mimbres, tan tópicos, consiguen trabar una historia entretenida que te
hace mantener una sonrisa tonta durante toda la proyección y, en más de una
ocasión, soltar alguna carcajada.
Seguro
que esta película es considerada una aberración por aquellos cinéfilos que se
erigen en defensores de un modelo de cine que se identifica con los cánones
europeos (no sé muy bien en qué sentido europeos) pero que resulta bastante
entretenida por intrascendente e imaginable. Además ha sabido jugar con la
fecha del estreno, el verano, un momento fantástico en el que estamos bastantes
más abiertos a eludir esas complejidades que parece que tienen que ir unidas al
cine de autor.
En
cuanto al elenco nada que objetar. El ideal para una comedia como esta
Guadalupe Manent, la niña redicha, está
muy bien seleccionada, hasta el punto de que se
duda si realmente está actuando. Diego Peretti en su papel, en este film
no podía hacer otra cosa diferente a lo que nos tiene acostumbrados. Finalmente,
Maribel Verdú a la que el tiempo y el peso de la púrpura le van enseñando día a
día, en esta interpretación está particularmente bien. Por poner un pero yo
diría que el director desaprovecha, en cierto modo, a todo el elenco de
secundarios que tienen una vis cómica estupenda y pasan un tanto desapercibidos
por el magnetismo de Maribel Verdú y el torrente interpretativo de Diego
Peretti.
Una
película desenfadada, sencilla, previsible, de estilo americano pero ideal para
una tarde de domingo de agosto, que aconsejo
rematar con un buen vaso de horchata fresca a la salida del cine.
Germán.
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