IRRATIONAL
MAN
DE
WOODY
ALLEN
Asisto inconsolable a la
agonía del cine de Allen sin poder contener la
melancolía. Me resulta del todo incomprensible esa fascinación suya por
determinadas transgresiones que pueblan de forma reincidente su cine de los
últimos tiempos. Me resulta incomprensible e indiferente por no decir que me
provoca una cierta desazón, un creciente hastío y hasta una repentina
crispación. Es tal el enfado que me ha
provocado “Irrational man” que no siento
ni el menor deseo de relatar el despropósito. Puedo compartir con el autor la
curiosidad por determinadas formas de maldad de la amplia gama que nos ofrece
el género humano, pero las propuestas por Allen sobre el crimen frívolo y su vis adictiva, me
resultan pueriles además de irreales, producto de la mente calenturienta de un
octogenario que ha perdido la inspiración. El Allen brillante que me ha
embelesado durante tantos años se ha desvanecido, me gustaría pensar que no
para siempre, y es tal la decepción que siento, que me he hecho el firme propósito de no
participar del desaguisado y de no
seguir presenciando la debacle de la deriva tomada por su cinematografía. Si no
se opera un milagro y se da un giro de 180º en el rumbo hace tiempo emprendido
o, por evitar rodeos, si no hay una vuelta a los orígenes, a las señas de
identidad que constituyen el verdadero genio del autor, esta será la última
película suya que soporte. Aunque he de decir que en la próxima ocasión estaré deseosa, cual amante agraviada, de
darle una nueva oportunidad, porque la esperanza, dicen, es lo último que se
pierde.
En
otro caso, prefiero conservar el recuerdo del Woody Allen que tan excelentes
momentos me ha proporcionado.
Alicia dixit
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