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LA VIDA MISMA.GERMÁN

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lunes, 9 de noviembre de 2015

REGRESIÓN
DE
ALEJANDRO AMENÁBAR

La última película de Amenábar debería titularse decepción, en vez de regresión. No es la primera vez que termino de ver una de las últimas películas de este director y no encuentro al supuesto genio con el que tan gratuitamente hemos identificado a este cineasta. Reconozco sus méritos en “Tesis”, cómo no, pero esas rentas están más que amortizadas y ya no se puede vivir de ellas. La industria debería revisar detenidamente sus proyectos, sobre todo si estos tienen el mismo nivel que sus últimas producciones. Mejor sería invertir en nuevos talento, que tienen difícil incorporarse a esta complicada industria, mientras personajes como Amenábar sigan ocupando un lugar que no les corresponde por la calidad de sus obras. Parece que en la industria cinematográfica española (una organización muy burocratizada) se hubiese instalado “la ley de hierro de la oligarquía” formulada por Robert Michels. Esta se sustenta en la idea de que en toda organización existen tendencias oligárquicas ya que hay individuos que acaban haciéndose necesarios y se perpetúan en las corporaciones impidiendo su renovación.
La película “Regresión” no tiene ningún elemento que la haga tan atractiva como para cosechar el éxito comercial del que ha disfrutado. Ni siquiera es una película que se haya realizado con competencia profesional. El director necesita un baño de humildad además de corregir cuanto antes el exceso de soberbia que demuestra al intentar, nada más y nada menos, que hacer un thriller. Este es un género especialmente difícil si no se quiere incurrir en el riesgo de hacer una peliculilla de serie B de las que están inundadas las parrillas de las televisiones generalistas los sábados a la hora de la siesta. El guion está mal enfocado, desde el principio sabemos cuál va a ser el siguiente movimiento del protagonista. Los giros que va introduciendo la trama los mete con calzador. La narración empieza lenta y llegado un momento sufre una importante aceleración, algo así como si quisiera resolver cuanto antes la historia porque no tuviera claro por dónde seguir. Para mantener un cierto nivel de angustia en el espectador y como el guion es tan pobre tiene que abusar de la música y del susto fácil. El exceso es de tal nivel que más que tensión provoca hilaridad en el espectador. Lo abusivo es fruto de exigir  a los actores un alto nivel de sobreactuación. La situación llega a tal límite que el escaso papel que Emma Watson realiza pudiera poner en cuestión su imagen para próximas películas. No me extraña que ninguno de los protagonistas quisieran acompañarle al festival de San Sebastián, visto el resultado final.
No es una película fallida, es un director que o bien ha perdido la inspiración, o bien “Tesis” fue un simple destello de genialidad que tal y como tal como vino se fue.

Germán.

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