OCHO
APELLIDOS CATALANES
DE
EMILIO
MARTÍNEZ-LÁZARO
Que era difícil que esta
secuela estuviera al nivel de “Ocho apellidos vascos” era previsible. Que el
efecto sorpresa se hubiera desvanecido y eso hiciera perder frescura a la
cinta, estaba cantado. Que la chispa de los personajes originarios se pudiera
mantener intacta hasta el punto de
convertir esta nueva entrega en una peli con el punch de la anterior, era difícil visto el
resultado de la primera (salvo las excepciones de Carmen Machi y del genial
Karra Elejalde). En cambio, sÍ parecía razonable esperar que los guionistas supieran
exprimir todo el jugo a los clichés del catalanismo en un momento álgido del
independentismo que es una fuente inagotable de chirigotas. Pero los sketches y los gags son escasos y poco agudos
en esta ocasión. Gira la cinta alrededor de los ya conocidos personajes con el
añadido de los nuevos (poco ingeniosos,
todo hay que decirlo) y el ambiente catalán parece un decorado de cartón
piedra, secundario, sin vida propia. Siendo como era protagonista la
idiosincrasia vasca en la primera película, no se logra el mismo virtuosismo
con el seny catalán (desconozco las razones) y ni el aire de retrato costumbrista ni el desarrollo ocurrente de los acontecimientos se
consiguen, any more. Fallida resulta la
incorporación de los personajes autóctonos, y ni siquiera Rosa Mª Sardá es capaz de compensar las
carencias de los restantes papeles renqueantes. Especialmente pobre resulta el
de Berto Romero, que en esta ocasión no dice nada, para mi sorpresa, que soy una incondicional
seguidora de sus intervenciones en los programas de Buenafuente y en el formato
“monólogos”. Artificiosa, superficial, poco espontánea, nada genuina, en
absoluto ingeniosa esta nueva entrega parece realizada por extraños que nada conocen del seny catalán, salvo los
tres estereotipos de rigor (la sardana, los castellets, la butifarra y la
tacañería). Y se mete como con calzador el antiespañolismo reinante con algún chiste poco logrado.
Película anodina que no
termina de conectar con el gran público (yo no oí risas en la sala a pesar de
estar llena, luego no era yo la única decepcionada…..).
En fin, que llevará
recaudado más que ninguna película española anterior, pero no merece, ni por asomo, el éxito del
que está disfrutando. Ahora, eso sí, la
magnífica campaña de publicidad emprendida por Tele 5
(cada poco Pedro Piqueras da cuenta de
ella en su noticiario) junto con las ganas que todos tenemos de echarnos unas
risas, han logrado lo planificado por los productores con esta película hecha
de encargo: un taquillazo de record.
Pues eso, confío en que
acabe aquí la serie porque el asunto ya no da más de sí……
Alicia dixit
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