Se ha presentado recientemente en el
festival de Cannes una nueva versión del libro de Scott Fitzgerald. Ya está en
las salas españolas. Por una debilidad personal que realmente no llego a
entender he vuelto a caer en mi propia trampa y he ido a verla. Cumplido este
incomprensible comportamiento, sigo sin moverme ni un ápice de mis posiciones,
ya expresadas reiteradamente en otros post de este Blog. Cada arte tiene su
fuerza narrativa y lo que se construyó como un libro, es muy difícil conseguir
adaptarlo a los recursos narrativos que ofrece otro arte, en este caso el cine.
Esta película únicamente tiene realmente sentido si no has leído previamente el
libro.
La película tiene todos los
ingredientes de una gran producción en busca de beneficios económicos en el
mercado global. Esto lo consigue el director, y supongo que el productor
también, trufando la obra de números musicales grandiosos, de movimientos de cámara
que no vienen a cuento e incluso como intentando darle un aire entre diferente
y moderno, incrustando estilos musicales actuales que no es necesario indicar
están metidos con calzador. Hasta se atreve con una carrera urbana de coches de
época, similar a las que estamos hartos de ver en películas de un estilo similar
a las que recurrentemente protagoniza Tom Cruise.
Lo realmente destacable de la obra son
sus protagonistas. Hacen un papel magnifico, no cabe ninguna duda al respecto. No
podía ser de otra manera con la profesionalidad y el sentido artístico que posee
Carey Mulligan; consigue que nos olvidemos de la envarada Mia Farrow
de la versión de 1974. Igualmente es destacable, la interpretación de Tobey
Maguire. La gran sorpresa, es la soberbia actuación de Leonardo DiCaprio, un
actor que si sabe escoger bien sus papeles y los directores le permiten
expresar toda la potencialidad artística que posee es posible que podamos disfrutar
de interpretaciones memorables, algo más que una grata sorpresa.
Este film no es muy recomendable pero
si te dejas llevar por los reclamos del mercado y ante la ausencia de mejor
oferta, es un buen entretenimiento. Siempre y cuando hagas una abstracción de
cómo ha planteado la historia el director y te centres en el buen trabajo que
realizan sus protagonistas.
Germán.
lunes, 13 de mayo de 2013
AYER
NO TERMINA NUNCA
DE
ISABEL COIXET
Este film debería cambiar su titulo y
pasar a ser: “Esta película no se acaba nunca”. Eterna, se te hace eterna, pero
lo más grave del caso es que cuando por fin termina sales a la calle, guiñas un
poco los ojos por efecto de la luz del día, sientes el aire fresco en la cara y
empiezas a caminar incorporándote a la vida de la ciudad y lo inmediato que te
preguntas es ¿Qué nos ha querido contar Isabel Coixet?
Hacía tiempo que no asistía a algo
tan alejado del séptimo arte. La pretenciosidad e incluso me atrevo a decir que
el desprecio hacia los espectadores lo ha llevado, la directora, hasta sus
últimas consecuencias. No señora Coixet, esto no es cine es un invento suyo,
fallido por cierto.
Lo peor del caso es que ha arrastrado
a su sucio juego a dos fenomenales actores que no pueden sacar adelante, y eso
que interés ponen ante la casi ausencia más absoluta de dirección, un
esperpento como este.
La historia no tienen sentido, la
ambientación directamente no existe, el encuadre espacio/temporal esta
desubicado. El intento de enmarcarlo en una profundización de la crisis económica
actual no viene a cuento y no es, ni predictiva, ni reivindicativa, ni nada de
nada. Los flash back, utilizando el blanco y negro, en lugar de notas
aclaratorias oscurecen la trama. Quizás por ello ha elegido una cueva como
ambientación de los mismos.
Por favor, señora Coixet, vuelva a
construir las bellas historias con las que nos ha deleitado en el pasado. Dirija
a los actores como usted nos ha demostrado que sabe hacer - incluso con actores
de calidad tan cuestionable como Penélope Cruz (Elegy)-. Por esas obras la
queremos recordar. A usted le sobra creatividad y talento para hacerlo. No se
pierda en experimentos frustrantes que no conducen a nada salvo a poner en
entredicho su bien merecido prestigio.
No quisiera finalizar sin el
siguiente apunte: al menos en la película se encuentra sentido al correo
tradicional y por ende a la supervivencia (al menos hasta 2.017) de la empresa
que lo gestiona. Gracias por su optimismo, pero dado el interés que en la actualidad
están poniendo en terminar con ella los pseudopolíticos, con piel de gestores
técnicos, que la dirigen, ya es un
alivio que alguien como usted crea que en 2.017 el correo seguirá funcionando.
Puede que sea otro fallo más de la película y para esa fecha ya hayan
conseguido que únicamente se hable de lo postal en los libros de historia y
también en eso se habrá equivocado usted. El tiempo nos lo dirá.
Germán.
sábado, 13 de abril de 2013
INDIRIZZO
DE
DAVID
P. SAÑUDO
Todos los Post que se han publicado, hasta ahora, en este
Blog están relacionados con largometrajes porque la manera más fácil de
aproximarse a este arte es acudir a las salas comerciales. Pero el cine es más
que lo que el mercado y sus distribuidores del mismo nos ofrecen en los cines.
Desconozco los circuitos de los cortometrajes. Una especie de subgénero (al que
Youtube no sé si le beneficia o le perjudica) del cine al que no le prestamos la atención
que merece. Hacer un cortometraje es un trabajo difícil hay que enganchar al
espectador desde el primer minuto, no hay tiempo que perder, y hay que trabar
una narración con todos los elementos que necesita, en un pis pas. Conseguirlo
tiene mucho mérito y hay profesionales, buenos profesionales que lo consiguen
de manera brillante como el corto que podéis ver clickando el enlace que hay al
final de este post. Lo que vais a ver es un corto por su duración y al mismo
tiempo una obra de arte porque consigue que te afloren los sentimientos que
tienen que brotar cuando ves un Thriller: algo de miedo, cierto desconcierto,
ternura, etc. y que en ningún caso te deje indiferente.
Recientemente he almorzado con dos amigos a los que aprecio,
admiro y me enorgullezco de mantener una excelente relación con ellos. No tenemos
muchas ocasiones para vernos y tampoco le podemos dedicar el tiempo que estoy
seguro a los tres nos gustaría dedicar. Lo que provoca que mantengamos
conversaciones en ocasiones un tanto atropelladas. Queremos aprovechar tanto el
tiempo y nos tenemos que contar tantas cosas que al final no profundizamos en
ninguna y siempre nos quedan asuntos pendientes. Para concluir lo que hemos
tratado durante la comida tenemos que recurrir a otro tipo de comunicaciones
como el correo electrónico. Ha sido por este medio por el que uno de mis
amigos, A.S.T. me ha enviado este cortometraje, del que su hija es productora, que
yo ya he disfrutado y estoy seguro que vosotros también disfrutareis.
El corto tiene una factura, para mí, impecable parece que
para más gente también porque ha sido premiado. Pero hay algunas aspectos que
me gustaría destacar: la crisis socioeconómica que está azotando a nuestro país
y especialmente a los jóvenes no va a acabar con su talento, su preparación y
su capacidad de entender el mundo que les ha tocado vivir; cortometrajes como este demuestran que por
mucho interés que pongan algunos no van a conseguir detener la inteligencia y
el buen saber hacer de nuestros jóvenes; que es preciso potenciar la industria
cinematográfica española y empezar a dar paso a nuevos creadores como los que
han realizado este corto (la industria cinematográfica española es algo más que
Pedro Almodóvar, y lo que pulula alrededor suyo, si abandonase su divismo y se
hiciese a un lado no nos sentiríamos torturados por sus insoportables bodrios y
ayudaría a que nuevos creadores ocupasen el lugar que les corresponde por
talento y capacidad); por último,
resaltaré que tiene mucho mérito que unos padres, en los tiempos que corren,
apoyen incondicionalmente a sus hijos para que desarrollen sus vocaciones, como
es el caso de mi amigo. Enhorabuena A.S.T. en
parte por tu empeño y el de la madre de la criatura, podemos disfrutar
de este corto.
Asisto
a la sesión de “Tesis sobre un homicidio”, sin haber leído nada sobre ella. He
pospuesto la lectura de las críticas, intencionadamente, porque tengo un buen presentimiento que no quiero perturbar con opiniones ajenas.
Y,
efectivamente, mi instinto, otra vez, ha sido certero. Me gusta la película en su conjunto por numerosas
razones: posee un buen guión y unos agudos diálogos propios de los mejores autores
clásicos del género (estoy pensando en
Chandler y Hammet) que hacen de la
película una obra con personalidad propia, a pesar de responder al más tradicional
esquema de duelo psicológico entre asesino e investigador.
La
cadencia de sucesos es perfecta. El ritmo, adecuado. La atmósfera está
perfectamente descrita, como si de un autor experimentado se tratara (es, sin
embargo, su segundo largo, si bien atesora una larga experiencia en publicidad).
El retrato de los dos personajes centrales
es preciso, y el duelo entre ambos, soberbio.
Tanto el perfil del atormentado
profesor de derecho penal metido a
investigador por azar (perfectamente encarnado
por Darín) como el del alumno aventajado
y presunto psicópata/asesino (representado por Ammann) están muy logrados. Del virtuosismo
de Ricardo Darín en pantalla (o en escena, que yo he tenido el placer de
disfrutarlo en teatro) hay suficiente
literatura y no me extenderé más, pero sí diré que, como es habitual en él, logra la
excelencia en la construcción de su personaje, lo que contribuye a incrementar la tensión de la trama en todo
momento. Nos transmite la sensación de
vértigo de manera constante y nos hace creíble todos y cada uno de los acontecimientos del relato. No así,
Alberto Ammann, que no da de sí todo lo que
de su atractivo papel de frío y
calculador serial killer cabría esperar,
quizá por el gran nivel de su oponente (es difícil rivalizar con Darín y salir
indemne). A pesar de este cierto desequilibrio, el juego audaz de los protagonistas es impactante
y el conjunto muy satisfactorio, porque, además, el resto de secundarios viene
a completar la historia sin dejar cabos
sueltos. Me complace el descubrimiento de la joven actriz Calu Rivero que nos
regala un personaje tan frágil como
vital, gracias a una expresividad y una
sutileza ante la cámara que convierte en
conmovedora cada escena con su sola presencia y que infunde la sensación de permanente peligro que sobre ella se cierne con absoluta
naturalidad. Respecto del final de la película, criticado por algunos, me parece una opción muy en sintonía con la
historia. El final no es definitivo, ni esclarecedor, si bien se proporciona al público información suficiente para que cada uno se cree su juicio sobre quién sea el autor de los crímenes. Y lo que resulta más audaz,
deja la puerta abierta a un
inquietante e incierto futuro, de inquietantes duelos y de nuevos
crímenes efectuados por la certera mano y la sangre fría del criminal, sea éste quien sea. Es, por
tanto, un thriller, que trasciende el mismo film. En mi opinión no podría haberse
resuelto mejor. Es más, me decepciona que espíritus críticos y heterodoxos,
(todo el mundo sabe en quién estoy pensando) reivindiquen para este tipo de
cintas finales convencionales donde dos
y dos son siempre cuatro.
Los
amantes del thriller hallarán en “Tesis
sobre un homicidio”, una buena muestra del género que deja un buen sabor de
boca, y la sensación de haber hecho un buen
empleo del tiempo y del dinero. Y que
confirma, una vez más, la abundancia de talento existente en todos los ámbitos del cine argentino. Que ya es mucho.
Alicia
dixit.
jueves, 21 de marzo de 2013
LOS AMANTES PASAJEROS
DE
PEDRO ALMODÓVAR
Bien podría
ahorrarme estas líneas y remitir a los seguidores
de este blog a la crítica firmada por Boyero y publicada por El País el día del
estreno, porque coincido absolutamente con todas las opiniones allí vertidas, (y
no podría expresarlo mejor) pero no puedo resistirme a la idea de manifestar mi
estupor. Y no tengo nada personal con Almodóvar, como insinuaba el otro día un
amigo sobre la relación Boyero/Almodóvar. Pero, en mi caso podría llegar a convertirse en algo personal,
de seguir asistiendo a semejante esperpento.
Todo lo que hay
que decir sobre “Los amantes pasajeros” se puede resumir en que es una película
mala.
No querría tener
que remontarme a los más recientes bodrios
de Almodóvar (“La Mala Educación”, o “Todo sobre mi madre”, por citar alguno de
los más sonados ejemplos) para tratar
sobre las sensaciones que el cine de
Almodóvar me provoca, pero no resulta fácil valorar cualquiera de sus películas
sin traer a colación las anteriores porque, lamentablemente, es más de lo
mismo, o incluso peor. Creo que con esta
última ha retrocedido en el tiempo, pero
no solo para devolvernos al Almodóvar más grosero, sino además para ofrecernos
la obra menos elaborada de toda
su filmografía. Incluso las interpretaciones están flojas, cuando hasta ahora
había dado buena muestra de saber sacar
lo mejor de cada actor. Parece una obra
de principiante. Llegados a este punto, Almodóvar se repite como el ajo y no
ofrece nada distinto de lo ya visto, ya trate el melodrama, o la comedia, por
mucho que se empeñe en cambiar el guión ( bueno, si es que esto tiene
guión). Y aun siendo de justicia echar
definitivamente semejantes engendros en el olvido, me vuelven a la memoria con
cada nuevo film que veo, como una maldición. Y como un reproche: ¿quién me manda a mí….?
Así los “Amantes
pasajeros”, lejos de pertenecer al
género “comedia”, raya lo grotesco, o el
más genuino astracán. Excede los límites de lo inverosímil y resulta excesiva y
reincidente. Y de mal gusto. Y es que a fuerza de ver historias surrealistas
sobre las peripecias de toda suerte de mariconas, travestidos y sidosos, yo ya
estoy saturada. Ni me resulta gracioso, ni me parece fresco (adjetivo atribuible, si acaso,
al más inicial de su cine), ni rompedor
(atufa a reiterativo), ni, por supuesto, inteligente. Hace tiempo que el cine de Almodóvar perdió todo interés para mí y ello a pesar de que
creo que tiene madera de cineasta. Pero cuenta con un público de incondicionales que le consienten todo. Y
no es nada personal, aunque pudiera parecerlo. No me molesta lo que su cine tiene de irreverente, ni hiere mi
sensibilidad la sobreexposición de lo gay más extravagante y hortera. Que va,
es sencillamente que lejos de parecerme simpático me resulta chusco. Y no tiene
que ver con la pacatería ni la homofobia porque esto ni es cine “gay”, según definición del propio Pedro, ni cine transgresor,
ni nada que se le parezca. Es simple y
llanamente cine malo. Es como si hubiera querido hacer una mala película y le
hubiera salido. O es eso o es una burla al espectador. No queda ya ni
rastro del ingenio que se atisbaba en muchas de sus películas
(cuyos destellos se han dejado ver de
una u otra forma, con más o menos intensidad). Este universo suyo tan peculiar ha dejado paso a la
grosería más descarnada, desprovista de toda sutileza, ha degenerado en una expresión de lo burdo, de
lo obsceno. Tanta comedura de polla y tanta mamada, resultan verdaderamente
estragantes (y nunca mejor dicho). Y su recurrente recurso a personajes caricaturescos
es ya insufrible (desfilan por la
pantalla toda suerte de fauna ibérica: el asesino a sueldo mexicano (este es
hispano); la flamante actriz venida a menos
y que atesora amantes ilustres como el que colecciona sellos e
información privilegiada; el pichabrava
incólume con pareja suicida; la bonachona virgen más salida que el pico de una
plancha que además es vidente; el político corrupto con mujer del Opus e hija en el negocio del porno; la portera cotilla……. Por no mencionar la
colección de maricones politoxicómanos que pueblan la tripulación de la aeronave) ……. Y yo me pregunto, le hace
gracia –a estas alturas de la película- a alguien la colección de despropósitos
que componen “Los amantes pasajeros? Desde luego en la sala yo no oí ni una risa,
y la gente que asiste a sus películas espera poder reírse. Qué, si no, espera
la gente de una película de Almodóvar? Si esto es lo más exportable del cine patrio,
no me sorprende que algunos piensen por ahí que las españolas vestimos peineta y los
hombres se clasifican en toreros o maricas.
Mala,
francamente mala y de mal gusto. A mí ya todo me parece patético, bochornoso, de vergüenza
ajena en su cine. Espero que sepa cambiar de registro y reinventarse. …….. Yo, de
seguir por estos derroteros, me borro definitivamente de la lista de potenciales
espectadores. Nunca más.
Alicia dixit.
lunes, 18 de marzo de 2013
ANNA
KARENINA
DE
JOE
WRIGT
Desde este Blog he
mantenido recurrentemente que cada expresión artística tiene sus cualidades y
ofrece diferentes capacidades narrativas. Es complejo trasladar estas
capacidades de un arte a otro. La película de Anna Karenina es uno de los máximos
exponentes de esta dificultad. El intento de adaptación cinematográfica de esta
grandiosa novela no es más que un tremendo fracaso.
El director utiliza el truco de narrarnos la historia en
formato teatral lo que genera aún más confusión. Resulta que el original es una
obra maestra de la literatura, de la misma el director pretende hacer una
adaptación cinematográfica y para resolver esto, le añade otro obstáculo,
consistente en desarrollarla como si de una obra de teatro se tratara. Una de
dos, o el director tiene un ego muy desarrollado y cree poseer la capacidad de
trabajar con tres técnicas narrativas (literatura, teatro y cine) o como no
sabía cómo resolver el lío inicial en el que se había metido -adaptación
cinematográfica de una obra cumbre de la literatura universal- ha decidido
complicarlo hasta lo inverosímil para que, de esta manera, el espectador se
distrajera y fuese benévolo con el resultado.
Finalmente resulta un folletín de amor más propio de las
novelas radiofónicas españolas de los 60 del tipo, nuestro amor es imposible nuestros
padres no nos dejan……... Olvidándose por completo de lo que realmente el genial
Tolstoi nos mostró de manera impecable en su libro, que debía ser de obligada
lectura, junto a otras, para todos los estudiantes universitarios fuese cual
fuesen los estudios que realizasen. La película no profundiza en las
tribulaciones psicológicas que atenazan hasta la destrucción a Anna Karenina.
Tampoco refleja la feroz crítica que León Tolstoi hace de la aristocracia rusa
durante el largo periodo previo a la revolución de 1917. Igualmente se olvida
de las reflexiones sobre la economía agraria que realiza Tolstoi a lo largo de
su genial obra, no hace falta mencionar la importancia del sector primario ruso
en ese momento de la historia de ese país.
Por no acertar ni tan siquiera acierta con los personajes. Todos
ellos mantienen un fenotipo plenamente sajón cuando la historia se desarrolla
en la Rusia. Aaron Taylon Johson (Vronsky) más parece un maniquí que el oficial
arrogante y pendenciero que consigue cazar la pieza más preciada del momento. Keira
Knightley, a la que hay que reconocer su belleza, no se corresponde, ni por
asomo con el cánon de belleza del momento en el que se desarrolla la historia y
además resulta envarada en un personaje que confunde y que no ha sabido
identificar. Jude Law (Karenin) ni siquiera se aproxima al papel de marido
representante de la alta burocracia imperial al que el abandono de su mujer le
destroza su particular sentido de la jerarquía y de la organización social
sobre el que en ese momento histórico se configuraba la sociedad rusa. Por último,
Domhadall Gleeson que encara el papel de Levin (personaje autobiográfico de León
Tolstoi, en la novela) más parece un explorador del lejano oeste que un aristócrata
terrateniente ruso, que con una gran dosis de sagacidad consigue hacernos
sentir hacia dónde caminaba la aristocracia rusa del momento y la importancia
que el mundo rural tuvo, y el que tendría
en el devenir de la historia de Rusia. Podría continuar pero creo que es
suficiente. Me evito comentar la adaptación, que el director realiza, del capítulo
de la carrera de caballos.
Esta película no es un intento fallido, es algo más grave,
es la viva demostración de la dificultad de adaptar una obra literaria (un arte
con reglas de expresión propias) al cine y la arrogancia del director, que
después del éxito de su adaptación de la novela “Orgullo y prejuicio”, se ha
creído capaz de hacerlo.
Germán.
domingo, 17 de marzo de 2013
EL
LADO BUENO DE LAS COSAS
DE
DAVID
O. RUSELL
He dejado pasar algo más de tiempo del habitual desde que ví
la película para escribir este post, porque no quería que mi indignación,
cuando salí del cine, contagiara lo que iba a escribir. Después de varias
semanas y transcurrido un lapso razonable de tiempo sigo igual de irritado, sobre
todo porque es habitual que me relacione con otros amantes del séptimo arte, lo
que hace inevitable la pregunta ¿Qué película has visto últimamente? Y en ese
mismo momento se apodera de mí una sensación de arrebato que difícilmente controlo
y me lanzo a explicar mi visión sobre este film. Una tomadura de pelo y no
están los precios del cine como para que se queden con uno.
Lo que yo he visto, quizás otros hayan percibido cosas que a
mí se me han escapado, es una historia deslavazada, sin hilo narrativo y llena
de tópicos. El catálogo de estos últimos es bastante completo, desde el negro simpático pasando por el policía
de obediencia ciega, continuando por un psiquiatra que necesita un colega de
apoyo, una supuesta historia de amor que no terminas de distinguir si es cómica
o dramática, un final “Dirty dancing”
patético y para rematar este disparate buscan y consiguen el apoyo incondicional
de un Robert de Niro con sus ya más que vistos tics que causan cada vez más rechazo
en el espectador.
A día de hoy, todavía no sé si el director nos quiere
mostrar la historia de la solución a un desengaño amoroso, cuernos incluidos, of course, que se resuelve con un nuevo
amor, todo ello enmarcado en un transfondo de graves problemas psicológicos
consecuencia del mencionado desengaño o que la sociedad americana está enferma
en su totalidad y cada personaje refleja una parte del catálogo de chifladuras
que forman parte de su cultura. Realmente, lo que pienso es que no nos quiere
decir nada sino que ha escrito un guión infumable y ha conseguido dos cosas,
por un lado que los productores se lo compren y por otro que crítica y público
lo consideren una buena película. Tiene mérito este señor.
No puedo terminar este Post sin mencionar que, aún a pesar
de ser un fiel seguidor de los Oscars, voy a tener que empezar a relativizar mi
criterio acerca de los mismos. Esto último no es en sí mismo relevante sino que
lo realmente importante es empezar a descubrir que lo que tienen en mente los
académicos de estos premios cada día se aleja más de mis conceptos sobre el
cine y todo lo que representa. El grave significado de esto es que voy a tener que
darle la razón a demasiada gente, y eso duele después de tantos años
manteniendo mi irreductible posición.