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LA VIDA MISMA.GERMÁN

Si no puedes escribir, escribe

viernes, 13 de diciembre de 2013

THE COUNSELOR
DE
RIDLEY SCOTT

         Ir al cine a ver una película de Ridley Scott ha sido siempre una garantía de éxito. Quizás por esta idea predeterminada mis expectativas en cuanto a esta su última obra estaban un tanto sobredimensionadas. Con esta esperanza comencé a ver la película. Nada más empezar la impresión que me llevo es que me estaba enfrentado a una historia y a una narrativa lo suficientemente complicada como para no permitirme ni la mínima distracción, ni tan siquiera con la belleza de alguna de las imágenes iniciales, para poder seguir el argumento. En efecto, esta es una película en la que se produce un exceso verbal de tal magnitud que incluso llega a coordinar mal diálogos e imágenes.

         El guión de Cormack McCarthy está basado en el mundo de la droga y se desarrolla en la frontera entre México y USA. Con este entorno no es difícil imaginar que la violencia sin sentido, de la que nos informan cada día, va a impregnar toda la película. Esto te pone en una situación de tensión ante posibles escenas descarnadas y desagradables, como así fue. Sin embargo, no es a partir de esta idea sobre la que se construye esta narración, sino sobre una reflexión acerca del bien y del mal trufado con la religión y el pecado. Para poder dar sentido al concepto que se quiere transmitir, se adorna excesivamente toda la película con diálogos sentencioso-filosóficos verbalizados por unos personajes que el espectador no puede llegar a imaginarse que sujetos de esa baja talla moral vayan a pronunciar. Parece como si el mundo en el que se desarrolla la historia tuviese la capacidad de pensar en el largo plazo, como si los profesionales de ese universo de delincuencia y de extrema violencia no tuviesen la necesidad de vivir rápido, sino que se pudiesen tomar su tiempo. Es obvio que no es así y así nos lo han mostrado más acertadamente otras imprescindibles obras del género.

         De entre los intérpretes destaco a Javier Bardem que hace de lo que mejor sabe hacer y lo hace muy bien aunque no termina de convencerme la estética personal a la que recurre el director. Penélope Cruz interpreta un papel más que digno, dudo si por la brevedad o igualmente porque la están encasillando en una imagen de latina buenorra de barrio de la periferia. Quizás debería ser más selectiva al escoger sus películas. Michael Fassbender resulta demasiado decepcionante. No transmite al espectador la sensación de estresante agobio que su papel exige. Brad Pitt ejerce de secundario de lujo con una simplemente discreta interpretación, también de lo que sabe hacer. Por último me resultó muy destacable el papel de Cameron Díaz que es quien mejor entiende la obra. Únicamente añadir que no aporta nada al conjunto de su interpretación la tan comentada escena de sexo con el coche, que no es una obra de arte, ni una novedad sino simplemente una idiotez sin sentido. Esta escena es la típica tontuna fácilmente prescindible que me temo que se ha incluido como una operación de marketing. Un recurso que me sorprende que alguien como Ridley Scott necesite.

         No es una película que aporte ningún valor a un director como Ridley Scott sin embargo, está bien para cubrir un hueco televisivo un sábado por la tarde. Para eso sí.


Germán.


sábado, 26 de octubre de 2013

GLORIA
DE
 SEBASTAN LELIO

         Una de las cosas que más tiempo ocupan a los humanos es la de lidiar con sus sentimientos. Esta actividad nos acompaña en cualquier etapa de nuestra vida. En ocasiones nos empeñamos en mostrar y demostrar que cuando ya somos adultos, maduros e incluso cuando ya vivimos contando hacía atrás, somos capaces de controlar nuestras pasiones. En realidad lo que hacemos es o buscar mecanismos de defensa para no tener que enfrentarnos a ellos, o poner por delante la capacidad de raciocinio que hemos desarrollado con la edad para que no nos conduzcan – las pasiones- por el camino de la infelicidad.
         Gloria es una película sobre muchas cosas: sobre mujeres adultas, sobre la madurez de la actual sociedad chilena, sobre el ruido de los silencios cuando te confunde una relación apasionada y sobre la capacidad que te otorga la edad para matar los malos rollos para así poder reinventarte y continuar viviendo. A ciertas edades no es momento de llorar por la leche derramada, únicamente te lo puedes permitir durante un corto periodo de tiempo, es momento de mirar adelante, no desaprovechar ninguna oportunidad que pueda sobrevenir y sobre todo no dejarse derrotar para seguir siendo libre, feliz e independiente.
         Por fin, una película que se aleja de los cánones de belleza al uso y nos presenta a unos personajes con el mismo aspecto e idéntica estética que las personas con las que nos toca convivir y compartir nuestros espacios cotidianos en el trabajo, en el vecindario, en los transportes públicos, etc. Paulina García, su protagonista, interpreta esta narración de mujer mayor de forma magistral y todos los personajes que necesariamente la rodean y con los que el director trenza esta historia hacen todavía más grande su personaje.
         El ciclo vital en el que se desarrolla la película no es un guiño a un nicho determinado del mercado. El film no se dirige a espectadores de determinada edad, la que representa la protagonista. La vitalidad y la valentía de Gloria, el no negarse a poder volverse a enamorar apasionadamente y su capacidad para matar definitivamente una mala experiencia para poder no privarse de futuras oportunidades, hacen que esta película pueda ser vista por amantes del cine sea cual sea su edad.
         Una verdadera obra de arte que no se debe dejar pasar.

Germán.      

jueves, 19 de septiembre de 2013

MUD
 DE
JEFF NICHOLS


Mud es un film sobre la iniciación y el aprendizaje. Sobre la búsqueda y  el  descubrimiento. Sobre las primeras  decepciones.  En definitiva,  sobre el proceso de maduración de los sujetos y  la trascendencia  de los valores interiorizados en la adolescencia para forjar la personalidad  adulta. Piaget no podría haberlo contado de forma más abreviada y gráfica. Y entretenida.
El director conforma una historia que gira alrededor del adorable personaje del joven Ellis, a través del que  nos muestra las claves de  la construcción personal desde la adolescencia. Y lo hace bajo la fórmula del relato de  las correrías de dos amigos  adolescentes ( Ellis y Neckbone, de 14 años) cuya vida discurre alrededor de un río, el Mississipi,  en una de cuyas islas  encuentran   a un personaje,  Mud, en el límite de la marginalidad  y con el que se embarcan en una aventura común. El encuentro  de Mud y Ellis hace emerger unos fuertes lazos afectivos entre ambos.  Bajo el formato de cine de acción, de “peripecias  juveniles”, se repasan  los aspectos que configuran la personalidad de los personajes del film  y que  ponen de manifiesto  la cosmovisión del autor. Película de numerosas aristas y múltiples lecturas perfectamente camufladas bajo el envoltorio de cine de  puro entretenimiento que,  sin embargo no es  intrascendente ni frívola, para mi sorpresa.  Lo que en principio parece ser un film sin pretensiones, resulta ser una historia plagada de  mensajes. Ellis reúne las cualidades necesarias para la conversión en un adulto honesto. Así, desde su ingenuidad y en un momento álgido de búsquedas y descubrimientos, resulta ser un adolescente firme en sus convicciones;  respetuoso con las normas (claramente representadas por la figura en relieve del padre severo que ensombrece la figura materna). Representa de forma magnífica el valor   y el  coraje (así cuando sale en defensa de las chicas agraviadas, no tanto para hacerse notar, como para defender la posición del débil frente al poderoso – se atreve,  sin ambages, con un corpulento  matón que golpea brutalmente a la novia de Mud). Simboliza el sentido de la lealtad, de la honestidad, de la entrega, de la generosidad (además representada por otros personajes como  el  del “padre adoptivo”  de Mud  que sale en su  rescate cuando más se le necesita o en el  propio Mud   que  no duda en poner en peligro su propia seguridad por salvar la vida del muchacho). La dignidad (también representada por el padre,  hombre rudo y primitivo que a pesar de no ser capaz de comprender  las causas del deseo de separarse de su mujer, lo acepta con gallardía y resignación, aunque esa decisión implique mucho más que un simple divorcio (supone también la pérdida de su único modo de vida conocido, junto al río y del río). Y todo ello está relatado con una sutileza y una sensibilidad extraordinarias, combinadas con un ritmo ágil y las dosis necesarias de tensión.  El director adora a sus personajes y  logra contagiar   su empatía a los espectadores con asombrosa naturalidad. Pero  el personaje más mimado por Nichols,  resulta ser , by far,  el del niño Ellis, personaje del que quedé verdaderamente  prendada.
Y todo ello rezuma optimismo: en un ambiente hostil como el descrito, con  escasez económica, austeridad afectiva   y una férrea disciplina, surgen personajes adorables como el de Ellis, circunstancia que permite vislumbrar determinados posicionamientos del autor (por ejemplo,  que las dificultades  de todo orden  favorecen  el surgimiento de personalidades  fuertes). La ingenuidad y el entusiasmo del personaje central y de otros personajes del film (el propio Mud no deja de ser un niño crecido) te reconcilian con el género humano,  con el mundo.  Ellis es un niño “íntegro” que anticipa un adulto “íntegro”. Y todo ello sin el menor atisbo de  sentimentalismo.
 Fábula actual sin moralinas,  película emocionante, de las  que dejan huella, es una de las escasas bocanadas de cine fresco que ofrece la cartelera actual.  Muy recomendable.
Alicia dixit




MUD
 DE
JEFF NICHOLS


        En los últimos tiempos tenía la sensación de que este blog se estaba convirtiendo en una especie de permanente lamento y denuncia de las malas prácticas cinematográficas. La industria del cine además de ser un boyante negocio tiene como esencia la creación de arte, la capacidad de contar historias con unos recursos propios. En ocasiones conjugar estos dos elementos (negocio y arte) resulta difícil y empezaba a tener la sensación de que el negocio se estaba imponiendo al arte.

         No se debe desesperar y como en cualquier actividad hay que tener confianza y nunca pensar que todo está perdido. Esta constancia me ha  ayudado a ir a ver la película objeto de este post y, ¡por fin! he conseguido ver algo que encaja, en mi opinión, con el concepto del séptimo arte. Una película poco común y que, preveo, va a ser un gran éxito de taquilla y en consecuencia un buen negocio. Ojalá sirva para alimentar el círculo virtuoso (creación-negocio-creación) y nos permita seguir disfrutando de bellas historias.

         Mud es un relato en torno a un río, con protagonistas adolescentes, con héroes y antihéroes, con historias de amor,  con búsquedas de amor verdadero. Todos estos ingredientes conforman un hermoso cuento con final feliz. Está muy bien llevada y correctamente interpretada –es difícil descubrir quién de todo el elenco, realiza mejor su papel-. Te sientes francamente bien cuando la película termina, aun a pesar de su longitud. Obras de arte como esta te dan aire para seguir insistiendo en que ir al cine tiene sentido, mucho sentido.

         Mud no es un remake de Huckleberry Finn. El único punto en común  que tienen es que su acción se desarrolla en torno a uno de los grandes ríos de Estados Unidos. No permitáis que nada os disuada  de perderos este buen film.  Simplemente id  y disfrutad, merece la pena.


Germán. 

lunes, 29 de julio de 2013

HANNAH ARENDT
DE
MARGARETHE VON TROTTA

         En el momento en el que vivimos hay etapas de la historia y personas que la han vivido que conviene que recordemos. Uno de estos casos es el de la filósofa política alemana de origen judío Hannah Arendt. Esta, hizo grandes aportaciones a la teoría del totalitarismo y en concreto al desarrollo de la idea de la banalidad del mal, una conclusión a la que llegó tras asistir como corresponsal de un periódico estadounidense al juicio del criminal nazi Eichmann y que plasmó en su libro “Eichmann en Jerusalén”.
         Una vez centrado el tema del personaje y sobre todo la vigencia de su pensamiento en la actualidad – la banalidad de los ciudadanos ante la crisis, ante el poder de los mercados, ante la desaparición del poder de cambio de la política, etc.- no parece que reivindicar a esta figura del pensamiento de la postguerra mundial de 1940-45 por medio de una película sea lo más acertado. Existen otros medios más acordes para conseguir de manera más correcta el fin que pretende esta obra. Se me ocurren dos en particular, un documental o un libro. Probablemente la directora piense que en este momento es necesario realizar una película, en lugar de publicar un libro sobre la obra de esta pensadora, quizás porque la enseñanza de la filosofía está tan desfigurada que se la confunde con la autoayuda.
         La película no es más que un intento fallido. Se hace demasiado densa y pesada, tanto que en ocasiones te ves forzado a desconectar. Pero esto, no es lo peor, lo preocupante es que en el ánimo de no convertir la narración en una permanente clase magistral la directora se ve obligada a recurrir a suavizarla con pinceladas de su vida personal. Este forzado recurso, necesario por la dificultad de transmitir un pensamiento con imágenes, hace que en ocasiones pase a segundo plano el verdadero leitmotiv del film: enseñarnos la vigencia de las ideas de Hannah Arendt.
         La fuerza y la capacidad narrativa del cine no parecen las más adecuadas para mostrarnos el pensamiento de grandes autores de la filosofía. Para esto existen otras formas de narración más apropiadas. La directora Margarethe Von Trotta comete un error conceptual digno de un merecido suspenso.
Germán.

jueves, 30 de mayo de 2013

LA CAZA
 DE
THOMAS VINTERBERG

Desconocía la obra de Thomas Vinterberg, y he de decir que ha resultado ser un magnífico descubrimiento. El hecho de que fuera, junto con Lars von Trier, fundador del movimiento Dogma, no le hacía más atractivo a mis ojos. Pero una entrevista a su autor publicada en un diario de cabecera, la temática tratada o simplemente el olfato del ávido sabueso en busca de su pieza, me atrajeron hasta “La caza”. Me llamó la atención el interés mostrado por el autor por un  asunto tratado con su psicoanalista en alguna de las conversaciones mantenidas al margen de la terapia. La perspectiva psicológica y social de las  fatídicas  consecuencias de una falsa acusación de pederastia, me parecía un asunto lo suficientemente inquietante para llevarme hasta el cine.  Y al encontrarme la sala llena, a una hora intempestiva y en un día inhabitual, confirmé mi primera intuición: funcionaba el boca a boca, porque la cinta, a falta del marketing que precede a las películas del circuito comercial, y en ausencia de premios –solo obtuvo el galardón al mejor protagonista masculino en Cannes 2012- no venía precedida por ningún reclamo más allá del de  su propia calidad. No tanto lo novedoso del tema,   como su magnífica ambientación y su peculiar escenario,  convierten  esta película en una opción más que sugerente.
La película comienza con una escena, en la que los personajes masculinos de la historia, celebran  algún acontecimiento poco relevante,  de una manera significativa: saltando a las aguas gélidas de un  noviembre cualquiera  en  un lago danés. Esa inocente  escena nos sitúa de lleno en el ambiente rural de la Dinamarca profunda, que podría pensarse, no es propio de un país que simboliza la máxima  expresión de la civilización y el progreso. Pues nada más lejos de la realidad. Dentro del ambiente hostil de las tierras nórdicas, se sitúan unos personajes ancestrales  más propios de culturas primitivas. La sociedad sexista descrita, donde hombres y mujeres comparten pocas de sus  más arraigadas tradiciones, se manifiesta en una práctica  tan común como universal, la caza. La elección del simbolismo de la caza; las fiestas alrededor del alcohol y la tolerancia con los excesos, no son sino vehículos a través de los que  se nos muestra una  visión pesimista del hombre y su permanente disposición para el juicio prematuro e inculpatorio del otro. Nos presenta la debacle del daño causado y lo irreparable de sus consecuencias. Lejos de resultar morbosa,  es sencillamente auténtica. De ahí su capacidad para removernos.  Las interpretaciones ponen la guinda a un magnífico relato. Desde la perversión inocente de la niña que miente, hasta el   padre de la criatura que tiene más de vikingo del medioevo, que de ciudadano de la Dinamarca del siglo XXI, pasando por la madre, la directora del colegio, el hijo del sospechoso y por supuesto el protagonista que  nos regala con un virtuosismo poco común, el abatimiento, la frustración y la rabia del inocente que no puede reivindicar su condición ante una colectividad que le ha estigmatizado.
Película que conmociona por su verisimilitud, pero que reconforta porque nos reconcilia con el cine.
Alicia Dixit


viernes, 24 de mayo de 2013


DOS + DOS

DE

DIEGO KAPLAN

         El cine argentino ha dejado de ser un descubrimiento para pasar a ser algo que hay que seguir regularmente. Desde hace tiempo nos deleita con muy buenas obras cinematográficas de distintos géneros y con un elenco de actores más que destacables. Tiene una especial habilidad para construir comedias. Es en este género en el que son especialmente brillantes y con el que consiguen hacer pasar momentos memorables al espectador.

         Con esos antecedente fui a ver “Dos + Dos”. El tema me interesaba, intercambio de parejas,  por lo transgresor que podía llegar a ser y, sin lugar a dudas, por las equivocas situaciones que puede provocar lo que ayudaría a construir escenas de gran comicidad.

         La película se deja ver pero no llega al nivel esperado. La verdad es que otras comedias argentinas han puesto el listón muy alto: “Nos sos vos soy yo”, por ejemplo. De hecho tuve que esperar a que transcurriera una parte importante del metraje para que me provocase la primera y muy ligera sonrisa. Si, es agradable pero no es desternillante ni mucho menos.

         Además el entorno en el que el director enmarca la historia está lleno de tópicos. Lo desarrolla en un mundo trufado de triunfadores que tienen de todo y que no encuentran nada que les satisfaga. Una vida en la que la rutina y el aburrimiento conducen a sus personajes a introducirse en nuevas y diferentes interpretaciones del sexo, en este caso intercambio de parejas. En resumen, un poco carca la manera de enfrentar la historia. Todas estas nuevas experiencias, no se deben más que a la decadencia de la civilización.

         Si se salvan todos estos aspectos, no se tienen muchas expectativas y consigues aislarte del entorno en el que se desarrolla la historia, esta película es una buena propuesta para sustituirla por uno de los horrible telefilmes con los que nos deleitan las televisiones un sábado por la tarde. Dadas esas circunstancias sí, como una representación del buen cine argentino no.

Germán.