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LA VIDA MISMA.GERMÁN

Si no puedes escribir, escribe

domingo, 21 de octubre de 2012



TODOS TENEMOS UN PLAN

De

 Ana Pirterbarg

 

Voy a ver “Todos tenemos un plan”, con poca convicción. Acudo al olor de un thriller sugerente (este género es para mí un imán, per se, tanto en cine como en literatura) ; por la presencia en la pantalla del siempre atractivo Viggo Mortensen (todos tenemos alguna debilidad);  por la previsible buena factura del  film argentino  (según deduzco de alguna imprecisa crítica de las que tanto abundan en prensa, tras cuya lectura uno no sabe  qué opina el crítico, verdaderamente, de la película) y claro está,  por mi intuición, que es,  en mi caso, casi siempre una guía certera. Y qué me encuentro? Una historia lúcida, bien hilvanada. Un guión excelentemente trabado. Una asombrosa recreación de un ambiente y unos personajes con una vida sórdida. Una sucesión de incógnitas bien resueltas,  clave de cualquier thriller que se precie.  Una acertadísima ambientación: ni un atisbo de luz que represente la esperanza para unos personajes sin salvación; el  tono lúgubre, gris  de un paisaje más que frío, húmedo, desapacible  que enmarca a la perfección la vida miserable de unos personajes siniestros. Y  cómo no,  la maestría de unos memorables secundarios, que oscurecen, con su buen tino, el quehacer de los ganchos comerciales que son Viggo Mortensen y Soledad Villamil (“El secreto de sus ojos”,” El mismo amor, la misma lluvia” de Campanella, o “No sos vos, soy yo”, por mencionar algunos ejemplos de su ya larga filmografía). Soledad tiene un pequeño papel que no da más de sí. Viggo, con su peculiar dicción, su parsimonioso  discurso, (que supongo tiene que ver con la falta de fluidez de un segundo idioma, que aun a pesar de haberse aprendido prontamente, se pierde irremediablemente con el transcurso del tiempo), está falto de espontaneidad. Pero da igual, porque el verdadero protagonismo les corresponde a los personajes, supuestamente secundarios, protagonizados por los excelentes Daniel Fanego, Javier Godino  y Sofía Gala Castiglione. No recuerdo haber visto a ninguno de ellos en acción con anterioridad, pero transmiten una verdad  a sus personajes, que les hace inolvidables  al tiempo que dignos representantes de la más que acreditada cultura dramática argentina. Porque, en mi caso,  del cine argentino, debo decir, siempre me gustan sus interpretaciones. Incluso cuando las películas no me emocionan lo más mínimo, me dejan del todo  indiferente,  o me decepcionan abiertamente, jamás  salgo de la sala decepcionada por el  trabajo de los intérpretes. Y esto no es una percepción personal, el ingente número de brillantes actores argentinos, es una cuestión objetivamente constatable.

Así que, once again, salgo complacida del cine. Acabo de disfrutar de  un bien ideado thriller, que está magníficamente  dirigido además de  brillantemente interpretado, se puede pedir más?

Alicia dixit.

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