EL
MUSEO DEL CINE
GIRONA
Durante el pasado puente de la Constitución
he visitado la ciudad de Girona. Me ha generado muchas variadas sensaciones,
todas ellas positivas. Es una ciudad monumental digna de pasearse, la gente es
de una amabilidad reseñable y, por cierto, no he notado ninguna presión
nacionalista, todo lo contrario me he sentido en un lugar muy acogedor y eso
que yo tengo un muy marcado acento de Madrid. Tengo la impresión, por tanto, de
que esto de la presión nacionalista catalana, no es más que un invento de
nacionalistas españoles que intentan presentarnos una imagen sesgada de
Catalunya, con el objetivo de imponer sus valores culturales, pasando por
encima de los sentimientos de muchos ciudadanos de esa Comunidad Autónoma, País
o como quiera cada uno denominarla.
Una vez aclaradas las buenas
vibraciones que me ha transmitido la ciudad me parece destacable que tenga
entre sus atracciones culturales un Museo del Cine. Una institución municipal
en la que se ha recogido y ordenado la colección de un ciudadano catalán
llamado Tomas Mallol. El recorrido organizado cronológicamente nos muestra una
amplísima colección de objetos que van desde mitad del siglo XVII hasta 1970,
en la que nos muestra toda clase de artilugios que el hombre ha desarrollado
para dar movimiento a las imágenes y así poder reflejar desde la vida de la
naturaleza, de las personas y de las sociedades hasta permitir la construcción
de narraciones que nos evocan sentimientos de todo tipo para configurar lo que
hoy conocemos como el arte del cine.
Resulta especialmente llamativo el
interés de los hombres por intentar reflejarse en imágenes y particularmente en
imágenes en movimiento. La visita a este tranquilo museo también te permite
poder manipular algunos objetos de la prehistoria del cine mediante acciones
manuales que te muestran imágenes en movimiento. La sonrisa traviesamente
infantil que te provoca te ayuda a
comprender porque desde sus inicios el cine es considerado un espectáculo.
Los
visitantes pueden disfrutar de un recorrido a través de todos estos increíbles
objetos ordenados con un gran sentido pedagógico. Pero la superficialidad que
va aparejada a la actividad turística te impide disfrutar de su biblioteca,
hemeroteca, videoteca y fonoteca. Estos últimos elementos deben ser y, así creo
yo que son, el sentido último de este museo. El museo del cine no debería ser
exclusivamente la colección ordenada de los objetos que permiten captar las
imágenes y las imágenes en movimiento. Todo ello debería estar vinculado a los
resultados obtenidos por todo este conjunto de artilugios. Ésta es la parte que,
desgraciadamente, una visita turística no te permite apreciar.
Mis felicitaciones al Ayuntamiento de
Girona por esta iniciativa que añade atractivo a una ya en si misma interesante
y hermosa ciudad. Si visitáis Girona, id al museo del cine, merece la
pena.
Germán.
Este http://www.museodelcine.es/ nos pilla mas cerca. ¿Cuando vamos?.
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