UNA
PISTOLA EN CADA MANO
DE
Cesc Gay
Deliciosa película coral la firmada por Cesc Gay.
Estructurada en forma de pequeños relatos cuyos personajes se entrecruzan para
mostrar la vulnerabilidad, el desconcierto y la torpeza del hombre de nuestro
tiempo en el terreno afectivo. Con un gusto exquisito, tino y agudeza, nos va
desgranando las cuitas de unos personajes masculinos inseguros, desorientados,
cómicos o simplemente patéticos, en sus relaciones/conflictos
de pareja.
Las magistrales interpretaciones del elenco de actores, nos
muestran con gran naturalidad las incertidumbres de sus personajes, tan cotidianos
como excéntricos. Los duelos interpretativos (hombre/hombre, mujer/hombre) encadenan
unas historias repletas de ternura y chispa, para confluir, al final, en un
mundo compartido por casi todos.
Cesc Gay inició su periplo en el cine de relatos breves de
vidas entrelazadas, con la majestuosa “En la ciudad”, en la que ya daba buena
muestra de la delicadeza, el buen tono y la agudeza en la disección de unos
personajes plenamente actuales, así como de sus incertidumbres: la incomprensible infelicidad de los que han
alcanzado el éxito personal y profesional; el asombroso conformismo de los
fracasados; el absoluto desconocimiento masculino de la psicología femenina; el
desconcierto masculino ante la “nueva
mujer”; la torpeza, las consecuencias de las frivolidades amorosas, o los
efectos de las inseguridad en las relaciones de pareja……..Asuntos todos ellos
cotidianos, relatados en clave de humor, donde la complicidad y la empatía son
la perspectiva de la mirada del autor. Resultan, de esta forma, historias
deliciosas y aparecen como extraordinarias.
Recuerda al “Short Cuts” de Robert
Altman, salvando las distancias geográficas y generacionales, si bien las
cuestiones planteadas son, asimismo, universales. Mis preferencias van para las historias
protagonizadas por el siempre soberbio Ricardo Darín, y su gran oponente Luis
Tosar, y en especial la del guaperas,
pero muy correcto Fernando Noriega y la vigorosa Candela Peña (que está de 10).
Pues sí, historias imaginadas que
muestran personajes reconocibles, situaciones por todos vividas, en eso consiste “Una pistola en cada mano”,
cuyo título ya nos da idea del ridículo universo masculino retratado. Esta es
la magia del cine: convertir en extraordinarias historias corrientes de
personas corrientes. Mérito éste sólo al
alcance de algunos, y Cesc Gay es uno de ellos. Enhorabuena. Confío en que los
próximos Goya le reconozcan el excelente trabajo.
Alicia dixit
Pues no estaría mal que se acordaran de el en los Goya. Ya le toca.
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