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LA VIDA MISMA.GERMÁN

Si no puedes escribir, escribe

domingo, 16 de marzo de 2014

LA HERIDA
DE
FERNANDO FRANCO
La herida es una película dura, muy dura. Tanto para las personas que han tenido que padecer, con alguna proximidad, la relación con alguien aquejado de un trastorno de la personalidad, como para alguien que no conozca nada más que por referencias este mal.
Para poder sentir directamente los sufrimientos que padecen las personas aquejadas por esta alteración, el director mediante la técnica del plano secuencia nos muestra escena a escena todos y cada uno de los síntomas que la definen. El propósito de esta forma de narrar, parece ser el de alcanzar un nivel de complicidad con el espectador que le permita entender la soledad, la angustia, el miedo, la incomunicación, la rabia incontenible, el dolor, la fragilidad, la vulnerabilidad, etc. que Marian Álvarez, su protagonista, nos muestra de forma soberbia.
El cine es, en ocasiones, además de un ejercicio de ficción una expresión de hiperrealismo que sirve para enseñarnos aspectos de la condición humana que nos empeñamos en no ver. En los últimos tiempos hemos podido asistir a algunas obras de arte que a través de las posibilidades narrativas que ofrece el cine nos han puesto frente a una realidad que aunque la ignoremos, existe. Esta cinta enlaza en no pocos aspectos con la última de Michael Haneke, “Amour”. Cuando abandonas la sala, en tu interior te invade una sensación de desasosiego provocado por mostrarte aspectos vitales con los que convivimos y tenemos dificultades para asumir que son así, sin paliativos.
Fernando Franco no parece tener ninguna duda sobre lo que quiere contarnos, ni tampoco sobre las emociones que nos quiere provocar. Esto lo hace a través de imágenes impactantes como las de autolesiones físicas, las de consumo de drogas y alcohol, las de sexo compulsivo, etc. Pero, sobre todo, no quiere aliviarnos las sensaciones dejadas y termina sin dar ni un ápice de esperanza a la protagonista.
Es imposible escribir algo sobre esta película sin insistir en la interpretación de Marian Álvarez, una magnifica actriz que se merece todos los premios que le han concedido, Goya a la mejor interpretación femenina y Concha de plata a la mejor actriz en el festival de San Sebastián 2013. Nos muestra una enorme capacidad interpretativa y una gran habilidad para cambiar de registro. Es asombroso apreciar cómo es capaz de empatizar con los enfermos que traslada en la ambulancia y cómo una vez que termina su jornada laboral y la soledad se le apodera hacer visibles todas y cada una de las huellas que marcan la vida de la protagonista.
No me atrevo a recomendar esta película ¿alguien puede sugerir a otro que vaya al cine a pasar un mal rato o simplemente invitar a verla para poder ver sin adornos un aspecto de la naturaleza humana de difícil compresión, pero que existe? Esta película nos ayuda, sin lugar a dudas, a entender esta silente dolencia.

Germán. 

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