GUILLAUME
Y LOS CHICOS A LA MESA
DE
GUILLAUME
GALLIENNE
La
excelsa “Guillaume y los chicos, a la mesa” viene precedida por numerosos
galardones, entre los que se encuentran todos los César posibles del cine
francés, de manera que no tiene mérito alguno haber tomado la decisión de ir a
verla al cine. Y no defrauda lo más mínimo. Desde el inicio mismo hasta el fin,
el esperpento es de tal calibre y está relatado con tanta gracia, que te atrapa
hasta la carcajada. Sí, es una comedia. Comedia de humor tonificante, estimulante. La dificultad
de contar una historia trágica- como es
la de las peripecias del autor- en tono
humorístico debe ser mucha, porque las aventuras vividas debieron ser un
infierno para el niño y el adolescente que fue. Ahora bien, es tal el derroche de humor que desde la distancia de
la edad adulta se produce, sin el menor
atisbo de rencor, desprovisto de revanchismo, que resulta del todo revitalizante. Ser capaz de sobreponerse a una
madre chiflada y egoísta como la
descrita, sin perder la cordura, bien merecerían, aunque solo fuera, mi
admiración. Si además de sobrellevarlo y sobrevivir, se hace gala del sentido del humor exhibido, se demuestra ser portador de una lucidez y una inteligencia al alcance de muy pocos. El resultado final no
puede ser más que el de una magnífica comedia, como así es. La genialidad de
los personajes que habitan la película es digna de elogio (desde el padre
espantado, hasta los hermanos burlones, pasando por la aristocrática abuela rusa en el
exilio) y componen junto con los papeles interpretados por Guillaume Gallienne
(Guillaume niño, joven, adulto y el papel de la madre, que a veces nos recuerda a Dustin Hoffman en Tootsie) un perfecto mosaico
de personajes desternillantes. No relataré las peripecias para no desvelar el
argumento, pero desde las vacaciones en Cádiz, hasta la estancia en el balneario austriaco,
pasando por las veleidades del protagonista en locales de ambiente componen una obra rocambolesca digna del mejor astracán. Pero lo más brutal,
y a la vez lo más desternillante de todo resulta ser el realismo de lo
acontecido, lo grotesco del relato y sus personajes de carne y hueso. En
definitiva, “Les garçons et Guillaume, à
table!!" resulta ser una comedia imprescindible para cualquier cinéfilo que se
precie.
Qué
gozoso disfrute y qué envidia provoca
descubrir gente capaz de reírse de sus propias miserias con este desparpajo…….Y
cuantas enseñanzas se sacan!! Cada desgracia, contiene en sí misma su mejor
chanza, solo hay que ser capaz de reírse de uno mismo……
Comedia
sin duda terapéutica para su autor, pero también para su público, es el mejor premio
que uno puede ofrecerse una tarde cualquiera de un fin de semana cualquiera: ir
al cine en buena compañía y soltarse la melena.
Alicia dixit.
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