A
WALK IN THE WOODS
DE
KEN
KWARPIS
Como suele ser habitual,
encuentro opiniones contradictorias sobre el último trabajo de Robert Redford
(en la interpretación y en la producción), lo cual no me desanima de mi propósito de verlo. Me siento inexplicablemente
atraída por la película, por lo poco que conozco del argumento y por el cartel
de actores que la interpretan. Aunque he
de confesar que nunca he tenido una especial
predilección por Robert Redford, no puedo por menos que reconocerle el mérito y los logros de algunas de sus magníficas interpretaciones que por
numerosas no voy a enumerar aquí. Y lo que sí le admiro es su condición de gran cineasta en todas sus
facetas (hay que recordar que además de
su actividad como actor, productor y director, Redford ha sido el
promotor de algún prestigioso festival de cine independiente y en definitiva un
mecenas para más de algún talentoso principiante). Así, además de su cuota de
responsabilidad en algunos grandes hitos de la historia del cine, puede
predicarse de él un indiscutible criterio en la selección de las películas que
interpreta, que dirige o que produce y un incuestionable buen hacer que dignifica
todo lo que toca.
Dándole la réplica, su partenaire, el maldito
Nick Nolte, siempre me ha resultado un actor de indudable garra.
Es esta una película sobre el
crepúsculo de la vida de dos antiguos compañeros de andanzas que se
reencuentran tras años de
distanciamiento. En la recta final
coinciden en el proyecto de emprender la senda de Los Apalaches, ruta de más de
3.000 km a lo largo de la costa este de los EEUU, lo que les permite ahondar en
sus sentimientos además de compartir la retrospectiva de sus vidas.
Algunos atribuyen a la
película un exceso de blandura que yo no comparto. Y sí, esta aventura tardía
emprendida por estos amigos tan dispares para exorcizar la vejez y la muerte,
me parece tierna y divertida.
El tono de comedia empleado
por Ken Kwarpis, hace del relato, que
bien podría haber tenido tintes
melodramáticos, una historia desenfadada y cálida.
El viaje les permite
rememorar las diferencias que los han mantenido alejados durante años, y que,
sin embargo, evidencia la complicidad
necesaria para sobrellevar sin sobresaltos las aventuras que comparten. Y hace
aflorar el afecto latente que un día les unió en las ya lejanas aventuras de
juventud.
Canto a la amistad, que
resalta la superación de las divergencias cuando se comparten unas
circunstancias que finalmente nos igualan a todos en la adversidad de afrontar el
tramo final de la vida.
De cada uno de los personajes
se obtiene una enseñanza. Cada uno de los protagonistas resulta enternecedor
por diferentes razones, pero la peripecia de ambos resulta, además de reconfortante -porque nos presenta
la idea del milagro de la amistad-
cercana.
He leído algún reproche por
la participación de dos figuras como las de Redford y Nolte en una película
menor, alejada de sus verdaderos talentos.
No puedo por menos que discrepar. Esta película tierna y conmovedora (inspirada
en hechos reales que son la base de un best seller) se engrandece y gana en
calidez y proximidad con la participación de estos dos grandes actores que
encajan perfectamente en los personajes que encarnan, pareciendo más que nos hallamos ante una interpretación
de sí mismos que ante una buena actuación.
No dudaría en volver a verla,
porque me ha servido para recrear, con las dosis de humor necesarias, la muy extendida dificultad del ser humano
de aceptar el fin de la propia
existencia. Y lo bueno de contar con amigos, incluso cuando todo parece amortizado...........
Alicia dixit.
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