UNA PASTELERÍA EN TOKIO
DE
NAOMI KAWASE
“Una pastelería en Tokio” nos deleita con la delicadeza
propia del cine nipón. Con su ritmo pausado, sus tempos tan peculiares te
abduce from the very beginning y consigue tocar la fibra del espectador de
manera casi inadvertida. La aproximación a las relaciones entre los personajes
se realiza a través del relato en tiempo real de los acontecimientos. Pero no
por ello resulta aburrido, sino que más bien al contrario, te sitúa de tal
manera en la historia que pareciera como si el espectador fuera otro
protagonista más de la trama: conoces a los personajes al tiempo que ellos se
descubren a sí mismos; anticipas sus acciones en la misma medida en que ellos
lo hacen; descubres sus secretos mientras se los revelan los unos a los otros;
observas sus conductas en el momento mismo de producirse; les tomas afecto de
la misma forma en que ellos comienzan a sentirlo. Película sobre los afectos de
la gente corriente que lucha contra las más crueles de las estigmatizaciones.
Gente al margen que se reconoce y se busca como el animal busca a su semejante,
con la inocencia de un niño y el hambre de un solitario. Gente resistente en la
que mirarnos en los momentos de abatimiento. Gente que nos enseña que en
nuestras manos está nuestro destino, por muy determinado que éste pueda parecer
de antemano. Naomi Kawase hace gala de una gran habilidad para empatizar con
personajes atormentados, ya sea por sus duras experiencias vividas, ya sea por
unos rasgos de su personalidad que los alejan del común de los mortales. Y
asombra la capacidad de la autora de mostrar sentimientos a flor de piel de
forma que no te está permitido sentirte ajeno a lo que acontece en la pantalla.
Y sorprende esa facilidad para provocar la emoción que parece tan natural, tan
espontánea en su cine, porque proviene de una cultura caracterizada por la
contención afectiva, la ausencia de expresión de los sentimientos, por una
malentendida frialdad, fruto de un arraigado respeto por el otro como base de
toda conducta. En esa contradicción puede que resida su encanto. O al menos, es
ahí donde yo lo encuentro. Esta mirada
concienzuda sobre gente aguerrida en multiples batallas y numerosos
sufrimientos, esa vision incisiva de una realidad que con frecuencia nos rodea
pero que nos pasa inadvertida, convierten en una pieza única a la vez que
valiosísima, esta película.
No apta para los adictos a la acción, pero muy recomendable
para los amantes de emociones fuertes, que son las que tienen que ver con los
sentimientos más universales.
Cine delicioso, en una palabra…….
Alicia dixit
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