SUFRAGISTAS
DE
SARAH
GAVRON
El mundo de los derechos
civiles sólo ha avanzado por la valentía y determinación de algunas gentes.
Estas se han enfrentado a injusticias manifiestas que no se veían como tales en
su momento.
Película necesaria porque
faltaba en la filmografía universal. Se han hecho muchas otras obras sobre los
diferentes tipos de discriminaciones que han existido y existen pero yo no recuerdo ninguna sobre
la igualdad entre hombres y mujeres.
La batalla por la igualdad de
derechos es una lucha que nunca se acaba por lo que es obligado mantener la
memoria viva de sus orígenes. Es preciso entender las dificultades a las que se
enfrentaron, en su momento, las pioneras de la equidad de derechos entre
hombres y mujeres y nada mejor que la capacidad narrativa del cine para mostrárnoslo.
La necesidad de recordarnos
la lucha por este logro no afecta, en los tiempos que vivimos, únicamente a los
hombres (los primeros responsables de impedir
que no se desarrolle la igualdad entre ambos sexos). También incumbe a esas
mujeres que deslumbradas por el éxito laboral desprecian derechos que tanto
esfuerzo ha habido que emplear para conseguir.
La película tiene un guion
sencillo pero sí muy efectivo que nos muestra de una forma muy realista las
condiciones de vida de las mujeres a principios del siglo XX. Todo comienza con
una obrera de una lavandería de Londres que se ve envuelta en un incidente en el que
participa una compañera suya. A partir de ese momento la protagonista toma contacto con el colectivo
de mujeres activistas y se va implicando cada vez más en un movimiento con el que
día a día se va sintiendo más identificada. Una causa que es sistemáticamente despreciada
por una sociedad patriarcal y, en consecuencia, brutalmente reprimida. La directora
para que la historia no pierda vigor la enriquece mostrando la burla general a
la causa de las sufragistas y cómo estas se ven obligadas a recurrir a acciones muy llamativas
para que se visualice su revuelta.
La interpretación de Carey Mulligan
es perfecta aportando una fortaleza a un guion que por sí mismo no tiene. Sorprende por
su brevedad el papel de Meryll Streep. Desconozco si su presencia se debe a una
operación de marketing promocional aunque yo, personalmente, prefiero pensar que se debe más a que esta magnífica
actriz ha entendido la necesidad de que esta película exista y ha prestado su
nombre y su imagen al elenco para que no se olvide que la lucha por la igualdad
entre hombres y mujeres está plenamente vigente.
Germán.
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