LUCES ROJAS
De
Rodrigo Cortes
Reconozco que espero las críticas de Carlos Boyero como agua de mayo cuando llegan los estrenos a la cartelera y o bien me interesa tener alguna referencia de las películas que por alguna razón llaman mi atención, o bien, espero que me descubran joyas del séptimo arte de las que de otra manera no tendría nunca noticia alguna, (ya sea por ser de autores ajenos a la industria norteamericana , por ser primerizos o por estar al margen de los circuitos comerciales habituales).
En esa búsqueda por la “inspiración” a la hora de enfrentarme a la selección de la siguiente película que ver, es como he ido desarrollando una cierta empatía con las críticas de Boyero. De tanto leerlas y experimentar, a posteriori, en mis propias carnes las sensaciones que me provocan, he llegado a una conclusión: no siempre me entusiasman las películas que a él le gustan (aunque se da un elevado grado de coincidencia) pero casi siempre coincido con él en las decepciones. Sabido esto, y dado que su crítica de Luces Rojas no era precisamente favorable, me pregunto por qué me empeñé en ir a verla. En mi defensa diré que una tiene sus manías y también se deja guíar por su instinto, que, a mí, me ha dado muy buen resultado a lo largo de mis ya muchos años de incondicional amante del cine. Pues bien, el nuevo trabajo de Cortés me intrigaba y ello a pesar de no haber visto su laureada “Buried”. La película empieza bien, a mi entender. Apunta maneras, en un primer momento, aunque no sé si ello es debido más a la presencia en la pantalla de la siempre impecable Sigourney Weaver , que a un inicio verdaderamente impactante. Se podría dejar en un “no empieza mal”. Pero con el transcurso de la trama, la historia se va enredando de tal manera que los trucos de guión resultan tan palmarios que hacen decaer el interés. Se pierde la tensión inicialmente creada, y se barruntan todos los tópicos que nos esperan y que corresponden a este tipo de cintas, para finalizar buscando un efecto sorpresa que resulta, igualmente, decepcionante. Para algunos (los entusiastas del género) puede resultar una película entretenida, aunque tramposa. Yo diría que la película falla en lo fundamental, y cualquier intento por salvarla resulta imposible a partir de su falso, trucado e inconsistente guión. Pero a pesar del desencanto sigo teniendo fe en Rodrigo Cortés y estoy convencida de que puede depararnos futuras alegrías, porque detrás de esta floja película, se vislumbra un don para contar, con gracia, historias en la pantalla. Eso sí, dependerá en buena medida de su habilidad para elegir las historias, que consiga finalmente hacérnoslo pasar bien. Vamos, que no pudiendo recomendar la película, sí mantengo intacta mi primera intuición de que subyace en ella un talento que acabará por emerger. Espero verla confirmada (mi intuición, se entiende) en futuros proyectos.
Rodrigo, quedo a la espera de tu próxima obra, no me defraudes. Mientras tanto, me haré con Buried.
Alicia dixit