Gran
exponente del cine de acción,“Skyfall” engancha por igual a incondicionales y a
descreídos. Yo, que me incluyo en el segundo de los colectivos, y voy a
regañadientes a ver este tipo de cintas, he salido satisfecha de la sala.
Sobran las palabras: contiene el repertorio completo de escenas trepidantes
propias del género, rodadas con maestría
y buen gusto. El intrépido Agente 007, está magníficamente interpretado por
Daniel Craigg, actor al que no tenía el gusto de conocer y que resulta ser un más que digno James Bond: contenido y a la
vez cabal en lo físico (goza de una
estupenda forma) y en lo psicológico (convierte
su arquetípico personaje en alguien más cercano,
más real, más humano). A reseñar el trabajo de Bardem, que nos obsequia con
un peculiar y muy sugestivo villano.
In short, excelente trabajo del
siempre interesante Sam Mendes. Paradigma del cine de evasión, para deleite de todos los paladares, no me cabe sino recomendarla.
Alicia
dixit
sábado, 17 de noviembre de 2012
EN LA
CASA
DE
FRANÇOIS
OZON
El director de la película “En la casa”,
tiene una gran capacidad de trabajo. Cada año hace una nueva lo que supone añadir
dificultades a la ya ardua tarea de hacer cine. Si reunir todos los requisitos
para hacer una buena obra es complicado, hacerlo casi por obligación en tan
corto espacio de tiempo, tiene un mérito notable. No voy a extenderme mucho más
sobre aspectos como éste para ser fiel al principio que inspiró la creación de
este Blog: “hablar con pasión y no con erudición”, por lo que a continuación me
centro en lo que me sugirió el film.
La historia es sobresaliente, basada en
una obra de teatro del dramaturgo español Juan Mayorga. Genera gran inquietud y
no se pierde, en ningún momento, la concentración. Aunque sólo sea por este
motivo ya la convierte en una obra muy recomendable.
El guión es de rabiosa actualidad,
trata sobre la clase media. Una clase social que se ha puesto de moda en los
últimos tiempos por ser la gran sufridora de los errores y de las decisiones
intencionadas que nuestros supuestos líderes, tanto de izquierdas como de
derechas, están adoptando. Entre los que forman parte de este segmento social
los hay que sienten añoranza; los hay que sienten, sin saberlo, hastío vital
perteneciendo a ella y, por último
están, los que no saben ni interpretar ni expresar su sentimiento de
pertenencia de clase e impulsan a alguien hacia un voyeurismo malsano que les
ayude a sobrellevar su triste mediocridad.
Todas estas circunstancias están muy
bien construidas en el conjunto de la obra. Todos los actores han entendido, dudo si
consciente o inconscientemente, su papel y lo interpretan estupendamente,
especialmente Ernst Umhauer (Claude) y Kristin Scott Thomas (Jeanne), ésta con
un dominio del idioma francés asombroso.
En la ficción es fácil imaginar que
el comportamiento humano responde a patrones muy definidos y que esto permite
manejar a las personas casi al antojo
del manipulador, sobre todo si este se sitúa en una posición intelectualmente
dominante. En la realidad, es otra cosa: en el comportamiento humano siempre
hay variables inmanejables que impiden las manipulaciones absolutas. La
cuestión es que en el mundo hay muchas personas que, en aspectos como estos, no
distinguen entre ficción y realidad. Esta película y su gran guión nos lo
muestran de manera inmejorable.
Germán
domingo, 4 de noviembre de 2012
LO
IMPOSIBLE
DE
J.A.
BAYONA
Las
cifras hablan por sí mismas y no seré yo quien las contradiga, si bien, no todos
los éxitos de taquilla son necesariamente
grandes películas. Sin embargo “Lo imposible” ofrece todo lo que puede
esperarse de una película aclamada por
el público. No decepciona. Técnicamente
no tiene nada que envidiarle a ninguna cinta sobre catástrofes o desastres naturales de las que tanto gusta la industria americana,
por lo que no desmerece en nada a lo más
granado del género. Está impecablemente
realizada con lo que resulta del todo
verosímil, no sólo porque sabemos que
está basada en un hecho real, sino porque se cuenta con una perfecta puesta en
pantalla. Las escenas iniciales son memorables, pero el ritmo
y la tensión se mantienen en un
constante increscendo, que culmina con el final de la película. Y ello contado
con la sencillez de un guión propio para la ocasión, (que no tiene nada de
especial) pero que logra mantener el
clímax en todo momento, a pesar de que
conocemos el final feliz de la historia (de esta historia en particular). Recrea
el desastre a la perfección, en un primer momento y en los inmediatamente
posteriores a la tragedia. Y cuenta una historia devastadora con final feliz,
lo que es de agradecer y que sin duda
contribuye a dejar satisfechos a los más
que variados públicos que se acercan a verla. Porque es una película
para todos los públicos, lo que en mi opinión, es otro mérito añadido. No enfocar una historia a un determinado tipo
de audiencia, añade más dificultad, si
cabe, al objetivo de entretener. Y esta
película entretiene a todos, con el
mensaje positivo de que cosas como la
relatada pueden ocurrir, aunque parezca mentira. No sé si es un reconocimiento a la existencia de la buena estrella
o sencillamente una bocanada de
optimismo, el que se encuentre una historia con final feliz dentro del mismísimo infierno. Y más
allá del relato de lo que sucedió (supongo que con las dosis de ficción
necesarias para componer la película) no
hay moralejas, ni mensajes místicos.
Solo se muestra cómo de los humanos se puede esperar lo peor y lo mejor en
situaciones límite. Cómo siempre surge
quien se presta a ayudar cuando
más se necesita. Este canto a la solidaridad
de la gente, es el único mensaje subyacente, si es que se puede llamar así, aunque no resulta exagerado. Es más, parece claro que responde a la realidad de lo que allí
ocurrió, que es, en suma, una mera
descripción. Otra cosa es cómo los
actores recrean la tragedia. Y lo hacen muy acertadamente, incluidos los
niños, cuyas interpretaciones contribuyen a hacer más inquietante el filme.
Naomi Watts está inmejorable, y es sobre ella sobre la que recae la responsabilidad
de conmovernos y de mantenernos absortos la mayor parte del tiempo
frente a la pantalla.
Respecto al
ritmo y al desarrollo de los acontecimientos, siendo efectistas, resultan del
todo adecuados, llegando a conseguir el cénit de la tensión en diferentes momentos del filme: al
principio, cuando la primera ola
arrastra a la madre y al hijo mayor, en el medio y al final, cuando se produce el encuentro entre
el padre y los tres hijos….etc. Vamos
que la maestría de J. A. Bayona queda fuera de toda duda. Y hay quien sostiene que para ver buen
cine de evasión hay que
recurrir al cine americano………!!!!!!.Para hacer buen cine solo
hay que apoyar económicamente al mucho talento que anda por ahí. Y en este
país tenemos nuestra nada desdeñable cuota.
Espero que los recortes no lo dañen.
Alicia Dixit
ARGO
DE
BEN
AFFLECK
En numerosas ocasiones me
he pronunciado a favor del cine típicamente americano, una forma de hacer cine
que nadie mejora a la industria de Hollywood. Con ese espíritu he ido a ver ARGO una película totalmente fiel a
esas esencias.
Se trata de una película de
espías que cuenta con todos los ingredientes de este género. Una propuesta
inverosímil ejecutada con una maestría que únicamente poseen los espías
americanos y que abusa de la tontuna de los enemigos, en este caso los iraníes
en plena revolución islamista, en fin.
La ejecución de la película
es perfecta, un buen guion soportado en un sorprendente Ben Affleck, en
ocasiones un tanto envarado, y en un elenco de actores secundarios más notables
que sobresalientes. Los recursos empleados por el director para conseguir mantener la tensión y el
suspense, se utilizan encadenando una sucesión de incidentes menores, con el objetivo
de hacer creer al espectador que la misión va a fracasar en cualquier momento (Estos
recursos recuerdan a los que Alfred Hitchkock utilizaba recurrentemente). El final feliz lo resuelve privando de
reconocimiento público al verdadero héroe, un comprometido funcionario con una
encomiable vocación de servicio.
Este género de películas de
entretenimiento no hay que perdérselas, sobre todo si son tan notables como
esta porque te relajan, te distraen y estoy seguro que incluso ayudan a
corregir a la baja la presión arterial. El tiempo que pasas en el cine estás
entretenido y te olvidas de todas esas cosas que te generan tensiones.
Una película con la única
pretensión de divertirnos durante las dos horas que dura su metraje y de
mantenernos a cierta distancia de nuestras preocupaciones cotidianas.
Tengo que discrepar de todo lo dicho hasta aquí. Y no es que no fuera predispuesta al cine, porque iba con el firme convencimiento de disfrutar de un thriller de calidad. Sin ideas preconcebidas -a pesar de que el protagonista no es santo de mi devoción-salvo la de que era, indiscutiblemente, una digna muestra del cine de su género (ya lo había predicho en su crónica Boyero, en el estreno en el festival de San Sebastián…..). Puede que por las expectativas que no veía cumplidas,mi desconcierto y mi impaciencia fueron en aumento a medida que pasaba el tiempo, y no me lograba meter en la historia. Y no, terminó la película sin pena ni gloria. Nunca llegó a interesarme lo suficiente. Todo en ella es absolutamente previsible. Me recordaba a “La feria de las vanidades”, pero en mediocre. Todo muy visto, muy convencional. El guión tramposo, los líos financieros están oscuros (o al menos para mí), lo que me hace suponer que no se les da ninguna importancia (historia inverosímil la de las inversiones rusas) o que se menospreciala agudeza de la audiencia, y se dejan entrever los tejemanejes, sin entrar en detalles, porque no son la cuestión central, a pesar de que toda la trama gira a su alrededor. Desconcertante, porque no es que no te enteres, es que te lo cuentan mal. Bueno, no deja de ser una forma de plantearlo. O puede que lo verdaderamente importante fuera la descripción de los personajes y sus relaciones. Y si esto es lo primordial, tampoco con eso se consigue entusiasmar: ni los personajes tienen el carisma suficiente, ni los actores la garra necesaria, aunque resultafrancamente difícil con unahistoria tan manida. Lo de siempre, el hombre de negocios sin escrúpulos, la mujer que hace la vista gorda en tanto que no se atente contra la familia, la hija naïve que se decepciona cuando descubreque su padre no es el honrado hombre de negocios,además de filántropo convencido, que ella pensaba que era, por no mencionar “ el incidente” con la artista francesa (no podía ser menos original…..) Un dèjá vu sin fin. Tenía que haberlo esperado, siendo además Richard Gere quien lleva el peso de la película (esto sí es un prejuicio, lo admito). Pero por esta vez ha funcionado a posteriori, que conste. Por otra parte, tampoco Susan Sarandon tiene un papel brillante, ni la hija, ni los abogados. Si acasose salvan el policía (Tim Roth) o el joven negro (desconozco su nombre) aunque su papel resulta ser el más artificial de todos:“para variar, vamos a ponerde bueno de la película al chico negro, en contraposición con los malvado hombres blancos… Qué yupi!! “ (tampoco el vínculo entre el protagonista y este personaje queda claro, por otra parte).
Además, ha sido una sorpresa descubrir que Laetitia Casta no parece hacer buenas migas con la cámara,porque además de poco convincente, aparece bastante desmejorada o puedeque el papel de artista atormentada que interpreta, requiriera un cierto deterioro físico, no sé.
Demasiados enigmas para un resultado tan decepcionante. No aporta nada nuevo. Vamos, lo dicho, nada del otro jueves. Se deja ver, sin más.
Alicia Dixit
domingo, 21 de octubre de 2012
TODOS TENEMOS UN PLAN
De
Ana Pirterbarg
Voy a ver “Todos tenemos un
plan”, con poca convicción. Acudo al olor de un thriller sugerente (este género
es para mí un imán, per se, tanto en
cine como en literatura) ; por la presencia en la pantalla del siempre
atractivo Viggo Mortensen (todos tenemos alguna debilidad);por la previsible buena factura del film argentino (según deduzco de alguna imprecisa crítica de
las que tanto abundan en prensa, tras cuya lectura uno no sabequé opina el crítico, verdaderamente, de la
película) y claro está,por mi
intuición, que es, en mi caso, casi
siempre una guía certera. Y qué me encuentro? Una historia lúcida, bien
hilvanada. Un guión excelentemente trabado. Una asombrosa recreación de un ambiente
y unos personajes con una vida sórdida. Una sucesión de incógnitas bien
resueltas, clave de cualquier thriller
que se precie.Una acertadísima
ambientación: ni un atisbo de luz que represente la esperanza para unos
personajes sin salvación; el tono
lúgubre, gris de un paisaje más que
frío, húmedo, desapacibleque enmarca a
la perfección la vida miserable de unos personajes siniestros. Ycómo no, la maestría de unos memorables secundarios, que
oscurecen, con su buen tino, el quehacer de los ganchos comerciales que son Viggo
Mortensen y Soledad Villamil (“El secreto de sus ojos”,” El mismo amor, la
misma lluvia” de Campanella, o “No sos vos, soy yo”, por mencionar algunos
ejemplos de su ya larga filmografía). Soledad tiene un pequeño papel que no da
más de sí. Viggo, con su peculiar dicción, su parsimoniosodiscurso, (que supongo tiene que ver con la
falta de fluidez de un segundo idioma, que aun a pesar de haberse aprendido
prontamente, se pierde irremediablemente con el transcurso del tiempo), está
falto de espontaneidad. Pero da igual, porque el verdadero protagonismo les corresponde
a los personajes, supuestamente secundarios, protagonizados por los excelentes
Daniel Fanego, Javier Godinoy Sofía
Gala Castiglione. No recuerdo haber visto a ninguno de ellos en acción con
anterioridad, pero transmiten una verdada sus personajes, que les hace inolvidablesal tiempo que dignos representantes de la más
que acreditada cultura dramática argentina. Porque, en mi caso,del cine argentino, debo decir, siempre me
gustan sus interpretaciones. Incluso cuando las películas no me emocionan lo
más mínimo, me dejan del todo indiferente,o me decepcionan abiertamente, jamás salgo de la sala decepcionada por eltrabajo de los intérpretes. Y esto no es una
percepción personal, el ingente número de brillantes actores argentinos, es una
cuestión objetivamente constatable.
Así que, once again, salgo complacida del cine. Acabo de disfrutar deun bien ideado thriller, que está
magníficamente dirigido además de brillantemente interpretado, se puede pedir
más?
Alicia dixit.
jueves, 18 de octubre de 2012
EL
FRAUDE
DE
NICHOLAS JARECKI
¿Cuál es la diferencia entre el cine norteamericano,
y el español, el europeo en general, el asiático y demás? Sin lugar a dudas que
el cine norteamericano es una industria y lo demás son meros simulacros. Su
enorme potencial industrial, unido a su inteligente capacidad para generar
negocios, hace que fabriquen películas de muchos tipos sin necesidad de
sentirse obligados a producir únicamente de obras de arte. Su gran experiencia
les permite hacer películas soportadas en buenos guiones, elaborados con mucho
oficio, con lo que consiguen acertar con la magia del entretenimiento, que no
es poco. Y así es el filme “EL FRAUDE”, un magnifico entretenimiento, alejado
de grandes pretensiones que consigue que pases un buen rato y que con el tiempo,
cuando la editen en DVD o se pueda ver por televisión, la recuerdes y aceptes
volver a verla, porque disfrutaste en su día de un momento agradable.
Está rodada en New York. Es imposible
escoger otra ciudad para esta historia que es una brillante narración acerca de
los hombres de negocios (los de verdad) que generalmente se representan fríos y
sin sentimientos. Aquí, en torno a la figura de Richard Gere, destilan cierta
paz budista no exenta de posiciones firmes y con un cierto toque de agresividad
pero siempre dentro de los límites de no llegar a perder el respeto. Se ahonda
en la imagen de un ejecutivo con dos personalidades, la de la frialdad y la
angustia que produce el vivir inmerso en un mundo donde los negocios son todo a
veces para bien y a veces para muy mal y
la de tener en consideración los sentimientos de las personas que forman parte
de tu vida: esposa, hijos, nietos, amantes. ¿Jugando a Jekyll y Hyde? Pudiera
ser
Las interpretaciones fantásticas. En
especial Richard Gere, actor de escasos registros, que en esta obra está
perfectamente dirigido y transmite una credibilidad a su personaje más que
destacable. Susan Sarandon, elegante y magnífica, como siempre, aunque con un
escaso papel. Un activo tan importante como el suyo deberían haberlo aprovechado
más, en mi opinión.
Por último, la película tiene mensaje.
Sí, es americana y tiene mensaje. “La justicia de los tribunales, no es la
justicia de los hombres”. Un principio muy aceptado en las viejas democracias y
poco comprendido en las jóvenes como es nuestro país, donde resoluciones como
las que nos presenta el director de la obra son bastante comunes y no por eso
se mueven las columnas de sus valores democráticos. No vale todo para coger al
malo.
Id a verla, auténtico cine
norteamericano de entretenimiento de calidad, bastante calidad.