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LA VIDA MISMA.GERMÁN

Si no puedes escribir, escribe

miércoles, 12 de diciembre de 2012


SKYFALL
DE
SAM MENDES

            Gran exponente del cine de acción,“Skyfall” engancha por igual a incondicionales y a descreídos. Yo, que me incluyo en el segundo de los colectivos, y voy a regañadientes a ver este tipo de cintas, he salido satisfecha de la sala. Sobran las palabras: contiene el repertorio completo de escenas trepidantes propias del género,  rodadas con maestría y buen gusto. El intrépido Agente 007, está magníficamente interpretado por Daniel Craigg, actor al que no tenía el gusto de conocer y que resulta ser  un más que digno James Bond: contenido y a la vez  cabal en lo físico (goza de una estupenda forma) y  en lo psicológico (convierte  su  arquetípico personaje en alguien más cercano, más real,  más humano).  A reseñar el trabajo de Bardem, que nos  obsequia con  un  peculiar y muy sugestivo villano. In short, excelente trabajo del siempre interesante Sam Mendes. Paradigma del cine de evasión,  para deleite de todos los paladares, no me  cabe sino recomendarla.
Alicia dixit


sábado, 17 de noviembre de 2012



EN LA CASA

DE

FRANÇOIS OZON

         El director de la película “En la casa”, tiene una gran capacidad de trabajo. Cada año hace una nueva lo que supone añadir dificultades a la ya ardua tarea de hacer cine. Si reunir todos los requisitos para hacer una buena obra es complicado, hacerlo casi por obligación en tan corto espacio de tiempo, tiene un mérito notable. No voy a extenderme mucho más sobre aspectos como éste para ser fiel al principio que inspiró la creación de este Blog: “hablar con pasión y no con erudición”, por lo que a continuación me centro en lo que me sugirió el film.

         La historia es sobresaliente, basada en una obra de teatro del dramaturgo español Juan Mayorga. Genera gran inquietud y no se pierde, en ningún momento, la concentración. Aunque sólo sea por este motivo ya la convierte en una obra muy recomendable.

         El guión es de rabiosa actualidad, trata sobre la clase media. Una clase social que se ha puesto de moda en los últimos tiempos por ser la gran sufridora de los errores y de las decisiones intencionadas que nuestros supuestos líderes, tanto de izquierdas como de derechas, están adoptando. Entre los que forman parte de este segmento social los hay que sienten añoranza; los hay que sienten, sin saberlo, hastío vital perteneciendo a ella  y, por último están, los que no saben ni interpretar ni expresar su sentimiento de pertenencia de clase e impulsan a alguien hacia un voyeurismo malsano que les ayude a sobrellevar su triste mediocridad.

Todas estas circunstancias están muy bien construidas en el conjunto de la obra. Todos los actores han entendido, dudo si consciente o inconscientemente, su papel y lo interpretan estupendamente, especialmente Ernst Umhauer (Claude) y Kristin Scott Thomas (Jeanne), ésta con un dominio del idioma francés asombroso.

En la ficción es fácil imaginar que el comportamiento humano responde a patrones muy definidos y que esto permite manejar a las personas casi al  antojo del manipulador, sobre todo si este se sitúa en una posición intelectualmente dominante. En la realidad, es otra cosa: en el comportamiento humano siempre hay variables inmanejables que impiden las manipulaciones absolutas. La cuestión es que en el mundo hay muchas personas que, en aspectos como estos, no distinguen entre ficción y realidad. Esta película y su gran guión nos lo muestran de manera inmejorable.

Germán


domingo, 4 de noviembre de 2012


LO IMPOSIBLE
DE
J.A. BAYONA


Las cifras hablan por sí mismas y no seré yo quien las contradiga, si bien, no   todos los éxitos de taquilla son  necesariamente grandes películas. Sin embargo “Lo imposible” ofrece todo lo que puede esperarse de una película  aclamada por el público. No decepciona.  Técnicamente no tiene nada que envidiarle a ninguna cinta sobre catástrofes o  desastres naturales  de las que tanto gusta la industria americana, por lo que no desmerece en nada a  lo más granado del género.  Está impecablemente realizada  con lo que resulta del todo verosímil,  no sólo porque sabemos que está basada en un hecho real, sino porque se cuenta con una perfecta puesta en pantalla. Las escenas iniciales son memorables, pero  el ritmo  y  la tensión se mantienen en un constante in crescendo, que culmina con el final de la película. Y ello contado con la sencillez de un guión propio para la ocasión, (que no tiene nada de especial) pero que  logra mantener el clímax  en todo momento, a pesar de que conocemos el final feliz de la historia (de esta historia en particular). Recrea el desastre a la perfección, en un primer momento y en los inmediatamente posteriores a la tragedia. Y cuenta una historia devastadora con final feliz, lo que es de agradecer  y que sin duda contribuye a dejar satisfechos a los más  que variados públicos que se acercan a verla. Porque es una película para todos los públicos, lo que en mi opinión, es otro mérito añadido.  No enfocar una historia a un determinado tipo de audiencia,  añade más dificultad, si cabe, al objetivo de entretener.  Y esta película entretiene a todos,   con el mensaje positivo  de que cosas como la relatada pueden ocurrir, aunque parezca mentira.  No sé si es un reconocimiento  a la existencia de la  buena estrella  o sencillamente  una bocanada de optimismo, el que se encuentre una historia con  final feliz dentro del  mismísimo infierno.   Y más allá del relato de lo que sucedió (supongo que con las dosis de ficción necesarias para componer la película)  no hay moralejas, ni  mensajes místicos. Solo se muestra cómo de los humanos se puede esperar lo peor y lo mejor en situaciones límite. Cómo siempre surge  quien se presta a ayudar   cuando más se necesita.  Este canto a la solidaridad de la gente, es el único  mensaje  subyacente, si es que se puede llamar así,   aunque no resulta exagerado.  Es más, parece claro que  responde a la realidad de lo que allí ocurrió, que es,  en suma, una mera descripción. Otra cosa es cómo  los actores  recrean la tragedia.  Y lo hacen muy acertadamente, incluidos los niños, cuyas interpretaciones contribuyen a hacer más inquietante el filme. Naomi Watts está inmejorable, y es sobre ella sobre la que recae la responsabilidad de  conmovernos  y de  mantenernos absortos la mayor parte del tiempo frente a la pantalla.
Respecto al ritmo y al desarrollo de los acontecimientos, siendo efectistas, resultan del todo adecuados, llegando  a conseguir el cénit de la tensión  en diferentes momentos del filme: al principio, cuando  la primera ola arrastra a la madre y al hijo mayor, en el medio y  al final, cuando se produce el encuentro entre el padre y  los tres hijos….etc. Vamos que la maestría de J. A. Bayona queda fuera de toda duda.  Y hay quien sostiene que para ver buen cine  de evasión hay   que recurrir al cine americano………!!!!!!.Para hacer buen cine  solo  hay que apoyar económicamente  al  mucho talento que anda por ahí. Y en este país tenemos nuestra  nada desdeñable cuota.  Espero que los recortes no lo dañen.
Alicia Dixit



ARGO
DE
BEN AFFLECK

En numerosas ocasiones me he pronunciado a favor del cine típicamente americano, una forma de hacer cine que nadie mejora a la industria de Hollywood. Con ese espíritu he ido a ver ARGO una película totalmente fiel a esas esencias.
Se trata de una película de espías que cuenta con todos los ingredientes de este género. Una propuesta inverosímil ejecutada con una maestría que únicamente poseen los espías americanos y que abusa de la tontuna de los enemigos, en este caso los iraníes en plena revolución islamista, en fin.
La ejecución de la película es perfecta, un buen guion soportado en un sorprendente Ben Affleck, en ocasiones un tanto envarado, y en un elenco de actores secundarios más notables que sobresalientes. Los recursos empleados por el director  para conseguir mantener la tensión y el suspense, se utilizan encadenando una sucesión de incidentes menores, con el objetivo de hacer creer al espectador que la misión va a fracasar en cualquier momento (Estos recursos recuerdan a los que Alfred Hitchkock utilizaba recurrentemente). El  final feliz lo resuelve privando de reconocimiento público al verdadero héroe, un comprometido funcionario con una encomiable vocación de servicio.
Este género de películas de entretenimiento no hay que perdérselas, sobre todo si son tan notables como esta porque te relajan, te distraen y estoy seguro que incluso ayudan a corregir a la baja la presión arterial. El tiempo que pasas en el cine estás entretenido y te olvidas de todas esas cosas que te generan tensiones.
Una película con la única pretensión de divertirnos durante las dos horas que dura su metraje y de mantenernos a cierta distancia de nuestras preocupaciones cotidianas.
Muy recomendable.
Germán.  

viernes, 26 de octubre de 2012

Opinión de Alicia Dixit sobre, El fraude

EL FRAUDE
DE
NICHOLAS JARECKI



Tengo que discrepar de todo lo dicho hasta aquí. Y no es que no fuera predispuesta al cine, porque iba  con el firme convencimiento de disfrutar de un thriller de calidad. Sin ideas preconcebidas  -a pesar de que el protagonista no es santo de mi devoción-   salvo la de que era, indiscutiblemente,  una digna muestra del cine de su género (ya lo había predicho  en su crónica Boyero, en el estreno en el festival de San Sebastián…..). Puede que por las expectativas que no veía cumplidas,  mi desconcierto   y mi impaciencia fueron en aumento a medida que pasaba el tiempo, y no me lograba meter en la historia. Y no, terminó la película sin pena ni gloria. Nunca llegó a interesarme lo suficiente. Todo en  ella  es absolutamente previsible. Me recordaba a “La feria de las vanidades”, pero en mediocre. Todo muy visto, muy convencional. El guión tramposo, los líos financieros están oscuros (o al menos para mí), lo que me hace suponer que no se les da ninguna importancia (historia inverosímil la de las inversiones rusas)  o que se menosprecia   la agudeza de la  audiencia, y se dejan entrever los tejemanejes, sin entrar en detalles, porque no son la cuestión central, a pesar de que toda la trama  gira a su alrededor. Desconcertante, porque no es que no te enteres, es que te  lo cuentan mal. Bueno, no deja de ser una forma de plantearlo. O puede que lo verdaderamente importante fuera la descripción de los personajes y sus relaciones. Y si esto es lo primordial, tampoco con eso se consigue entusiasmar: ni los personajes tienen el carisma suficiente, ni los actores la garra necesaria, aunque resulta  francamente difícil con una  historia tan manida. Lo de siempre, el hombre de negocios sin escrúpulos, la mujer que hace la vista gorda en tanto que no se atente contra la familia, la hija naïve que se decepciona cuando descubre  que su padre no es  el honrado hombre de negocios,  además de filántropo convencido, que ella pensaba que era, por no mencionar “ el incidente” con la artista francesa (no podía ser menos original…..) Un dèjá vu sin fin. Tenía que haberlo esperado, siendo  además Richard Gere quien lleva el peso de la película (esto sí es un prejuicio, lo admito). Pero por esta vez ha funcionado a posteriori, que conste.  Por otra parte,  tampoco Susan Sarandon tiene un papel brillante, ni la hija, ni los abogados. Si acaso  se salvan el policía (Tim Roth) o  el joven negro (desconozco su nombre)  aunque su papel resulta ser el más artificial de todos:  “para variar, vamos a poner  de bueno de la película al chico negro, en contraposición con los malvado hombres blancos… Qué yupi!! “ (tampoco el vínculo entre el protagonista y este   personaje queda claro, por otra parte).
Además, ha sido una sorpresa descubrir que Laetitia Casta no parece hacer buenas migas con la cámara,  porque además  de poco convincente, aparece bastante desmejorada o puede  que el papel de artista atormentada que interpreta, requiriera un cierto deterioro físico, no sé.
Demasiados enigmas  para un resultado tan decepcionante. No aporta nada nuevo. Vamos, lo dicho, nada del otro jueves. Se deja ver, sin más.
Alicia Dixit

domingo, 21 de octubre de 2012



TODOS TENEMOS UN PLAN

De

 Ana Pirterbarg

 

Voy a ver “Todos tenemos un plan”, con poca convicción. Acudo al olor de un thriller sugerente (este género es para mí un imán, per se, tanto en cine como en literatura) ; por la presencia en la pantalla del siempre atractivo Viggo Mortensen (todos tenemos alguna debilidad);  por la previsible buena factura del  film argentino  (según deduzco de alguna imprecisa crítica de las que tanto abundan en prensa, tras cuya lectura uno no sabe  qué opina el crítico, verdaderamente, de la película) y claro está,  por mi intuición, que es,  en mi caso, casi siempre una guía certera. Y qué me encuentro? Una historia lúcida, bien hilvanada. Un guión excelentemente trabado. Una asombrosa recreación de un ambiente y unos personajes con una vida sórdida. Una sucesión de incógnitas bien resueltas,  clave de cualquier thriller que se precie.  Una acertadísima ambientación: ni un atisbo de luz que represente la esperanza para unos personajes sin salvación; el  tono lúgubre, gris  de un paisaje más que frío, húmedo, desapacible  que enmarca a la perfección la vida miserable de unos personajes siniestros. Y  cómo no,  la maestría de unos memorables secundarios, que oscurecen, con su buen tino, el quehacer de los ganchos comerciales que son Viggo Mortensen y Soledad Villamil (“El secreto de sus ojos”,” El mismo amor, la misma lluvia” de Campanella, o “No sos vos, soy yo”, por mencionar algunos ejemplos de su ya larga filmografía). Soledad tiene un pequeño papel que no da más de sí. Viggo, con su peculiar dicción, su parsimonioso  discurso, (que supongo tiene que ver con la falta de fluidez de un segundo idioma, que aun a pesar de haberse aprendido prontamente, se pierde irremediablemente con el transcurso del tiempo), está falto de espontaneidad. Pero da igual, porque el verdadero protagonismo les corresponde a los personajes, supuestamente secundarios, protagonizados por los excelentes Daniel Fanego, Javier Godino  y Sofía Gala Castiglione. No recuerdo haber visto a ninguno de ellos en acción con anterioridad, pero transmiten una verdad  a sus personajes, que les hace inolvidables  al tiempo que dignos representantes de la más que acreditada cultura dramática argentina. Porque, en mi caso,  del cine argentino, debo decir, siempre me gustan sus interpretaciones. Incluso cuando las películas no me emocionan lo más mínimo, me dejan del todo  indiferente,  o me decepcionan abiertamente, jamás  salgo de la sala decepcionada por el  trabajo de los intérpretes. Y esto no es una percepción personal, el ingente número de brillantes actores argentinos, es una cuestión objetivamente constatable.

Así que, once again, salgo complacida del cine. Acabo de disfrutar de  un bien ideado thriller, que está magníficamente  dirigido además de  brillantemente interpretado, se puede pedir más?

Alicia dixit.

jueves, 18 de octubre de 2012


EL FRAUDE

 

DE

 

NICHOLAS JARECKI

 

 

         ¿Cuál es la diferencia entre el cine norteamericano, y el español, el europeo en general, el asiático y demás? Sin lugar a dudas que el cine norteamericano es una industria y lo demás son meros simulacros. Su enorme potencial industrial, unido a su inteligente capacidad para generar negocios, hace que fabriquen películas de muchos tipos sin necesidad de sentirse obligados a producir únicamente de obras de arte. Su gran experiencia les permite hacer películas soportadas en buenos guiones, elaborados con mucho oficio, con lo que consiguen acertar con la magia del entretenimiento, que no es poco. Y así es el filme “EL FRAUDE”, un magnifico entretenimiento, alejado de grandes pretensiones que consigue que pases un buen rato y que con el tiempo, cuando la editen en DVD o se pueda ver por televisión, la recuerdes y aceptes volver a verla, porque disfrutaste en su día de un momento agradable.

         Está rodada en New York. Es imposible escoger otra ciudad para esta historia que es una brillante narración acerca de los hombres de negocios (los de verdad) que generalmente se representan fríos y sin sentimientos. Aquí, en torno a la figura de Richard Gere, destilan cierta paz budista no exenta de posiciones firmes y con un cierto toque de agresividad pero siempre dentro de los límites de no llegar a perder el respeto. Se ahonda en la imagen de un ejecutivo con dos personalidades, la de la frialdad y la angustia que produce el vivir inmerso en un mundo donde los negocios son todo a veces para bien y a veces para muy mal  y la de tener en consideración los sentimientos de las personas que forman parte de tu vida: esposa, hijos, nietos, amantes. ¿Jugando a Jekyll y Hyde? Pudiera ser

         Las interpretaciones fantásticas. En especial Richard Gere, actor de escasos registros, que en esta obra está perfectamente dirigido y transmite una credibilidad a su personaje más que destacable. Susan Sarandon, elegante y magnífica, como siempre, aunque con un escaso papel. Un activo tan importante como el suyo deberían haberlo aprovechado más, en mi opinión.

         Por último, la película tiene mensaje. Sí, es americana y tiene mensaje. “La justicia de los tribunales, no es la justicia de los hombres”. Un principio muy aceptado en las viejas democracias y poco comprendido en las jóvenes como es nuestro país, donde resoluciones como las que nos presenta el director de la obra son bastante comunes y no por eso se mueven las columnas de sus valores democráticos. No vale todo para coger al malo.

         Id a verla, auténtico cine norteamericano de entretenimiento de calidad, bastante calidad.

 

Germán.