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LA VIDA MISMA.GERMÁN

Si no puedes escribir, escribe

miércoles, 4 de noviembre de 2015

TRUMAN
DE
CESC GAY

Soberbia, espléndida, magnífica. Sencillamente deliciosa.


Alicia dixit.


domingo, 1 de noviembre de 2015

EL DESCONOCIDO
DE
 DANI DE LA TORRE

Magnífico debut de Dani de la Torre con un thriller de acción que te mantiene agarrado a la butaca hasta la escena final como si del más trepidante cine de la fábrica Hollywood se tratara.   Capaz de sostener el ritmo y la tensión en todo momento a pesar del reducido espacio  en el que se desarrolla la trama, no pierde nunca la fuerza ni la habilidad para  producir  adrenalina en el espectador,  lo cual da muchas pistas sobre el talento emergente de este nuevo director.  
El guion de Alberto Marini ofrece excelentes mimbres para que Dani de la Torre inicie su andadura en el  cine español  con buen pie. Pero sin la mano certera de una dirección precisa, no hay garantía de que un buen guion concluya en un buen film. Curiosamente, la inexperiencia de los  directores  noveles a cuyos estrenos  he asistido recientemente no les hace perder el menor atractivo. Más bien al contrario, el cine más interesante  con que me he encontrado  en  los últimos tiempos, es, sorprendentemente, obra de principiantes. Voy a tener que dar la razón a mi buen amigo Julio que siempre ha sostenido que es frecuente  en el cine – y no solo en el cine, también  en  literatura-  que  los  creadores queden agotados tras su opera prima, como si todo su talento, sus ideas  y sus habilidades se desvanecieran una vez  concluido un primer  trabajo elogioso, que supone a la vez el inicio y el fin de una carrera brillante, porque todo lo que  sigue a continuación no está a la altura. Confío en que este no sea el caso de  Dani de la Torre, que ya  se ha ganado con este estreno un puesto entre los mejores cineastas del país, al máximo nivel y en buena lid con otros  directores avezados en el género  como Daniel Monzón o  Alberto Rodríguez, por citar algún autor destacado.
 Las brillantes interpretaciones, fundamentalmente la de Luis Tosar, son imprescindibles para dar credibilidad a la impactante acción  y el descubrimiento de la niña protagonista es un verdadero hallazgo de fuerza interpretativa a celebrar además de un complemento necesario para el mayor lucimiento de la actuación del protagonista. Porque hasta los grandes actores requieren de una buena dirección para sacar lo mejor de sí mismos.  Y todo buen actor brilla más cuanto más rodeado de talento se encuentra.  Así,  Paula del Río apunta maneras de actriz con solera porque hace gala de una naturalidad infrecuente en alguien de su edad,  por lo que me propongo seguir sus pasos, si prosigue por la senda de la interpretación.
En fin,  esta vez ha sido gratificante mi visita al cine. Y más gratificante resulta comprobar cómo una película  sin alardes consigue derribar alguno de mis muchos prejuicios.  Películas como esta me convencen de que cualquier tema  y cualquier género pueden resultar atractivos  cuando se trata de  buen cine, como es el caso.
Me siento capaz de invitar a  todos a ver  “El desconocido”  sin miedo a equivocarme y con independencia de los gustos personales, porque este es cine  hecho con verdadero  oficio. Así que bienvenido al olimpo de los cineastas, Dani de la Torre,  porque seguro que  ya cuentas con un montón de seguidores, entre los que  me encuentro gozosa.  

Alicia dixit.

domingo, 25 de octubre de 2015

LOREAK
DE
JOSE MARIA GOENAGA Y JON GARAÑO

Cuando alguien se empeña en reflexionar sobre algo que no necesita de especulación alguna, lo más usual es que aburra  a cualquiera o consiga que este se ponga en off mientras el especulador insiste en su matraca. Esto y nada más que esto es lo que me provocó la película Loreak, una adaptación cinematográfica de la canción de Cecilia “Un ramito de violetas” ¿Quién le mandaba flores………?
Este intento de convertir en obra de arte una nadería insustancial narrada de la forma más lenta posible para poder alargar el metraje me ha producido un aburrimiento supino. El intento de convertir la intimidad en extimidad por medio de un simulacro de thriller en el que no se persigue a un serial killer sino a un adornador de puntos negros de tráfico, es un experimento que mejor se hubieran guardado para sí los directores del film.
Y todo esto lo digo sin dejarme influir por mi  natural aversión a cualquier tipo de nacionalismo y  de ensalzamiento de lo étnico. El tiempo narrativo es muy prolongado para la historia que se pretende relatar,  lo que la hace tremendamente lenta. Los planos eternos te inducen a desconectar de la trama. El intento de retratar un mundo femenino, además de ser cansino, es un fiasco. No hay comparación con el mundo masculino, no hay contrastación con las diferencias generacionales, tampoco plantea  las  habituales demandas de sumisión de los hombres Reduce el examen a las relaciones madre-suegra; marido-mujer con años de rutina y traslada el mundo del amor platónico al entorno masculino haciendo que el desdichado protagonista desarrolle su papel en una grúa para situarlo más cerca de las nubes. Vamos,  que el tema no da ni para un corto, muy corto. El uso de recursos de mal gusto como la exposición de un cadáver o apelar a una oveja misteriosa (tomando al espectador por tonto que no comprende los mensajes  encubiertos que nos quiere transmitir), no consigue, a pesar del intento, que te internes  en la narración.
En fin, una muy mala película de la que únicamente salvaría, siendo muy magnánimo, la banda sonora.
No comprendo los motivos por los que nos va a representar en los Óscar. En ocasiones siento que los académicos toman algo que no tomamos los demás.

Germán.

martes, 13 de octubre de 2015

IRRATIONAL MAN
DE
WOODY ALLEN

Asisto inconsolable a la agonía del cine de Allen sin poder contener la  melancolía. Me resulta del todo incomprensible esa fascinación suya por determinadas transgresiones que pueblan de forma reincidente su cine de los últimos tiempos. Me resulta incomprensible e indiferente por no decir que me provoca una cierta desazón, un creciente hastío y hasta una repentina crispación.  Es tal el enfado que me ha provocado “Irrational man” que  no siento ni el menor deseo de relatar el despropósito. Puedo compartir con el autor la curiosidad por determinadas formas de maldad de la amplia gama que nos ofrece el género humano, pero las propuestas por Allen  sobre el crimen frívolo y su vis adictiva, me resultan pueriles además de irreales, producto de la mente calenturienta de un octogenario que ha perdido la inspiración. El Allen brillante que me ha embelesado durante tantos años se ha desvanecido, me gustaría pensar que no para siempre, y es tal la decepción que siento,  que me he hecho el firme propósito de no participar del desaguisado y  de no seguir presenciando la debacle de la deriva tomada por su cinematografía. Si no se opera un milagro y se da un giro de 180º en el rumbo hace tiempo emprendido o, por evitar rodeos, si no hay una vuelta a los orígenes, a las señas de identidad que constituyen el verdadero genio del autor, esta será la última película suya que soporte. Aunque he de decir que en la próxima ocasión  estaré deseosa, cual amante agraviada, de darle una nueva oportunidad, porque la esperanza, dicen, es lo último que se pierde.
En otro caso, prefiero conservar el recuerdo del Woody Allen que tan excelentes momentos  me ha proporcionado.

Alicia dixit

lunes, 21 de septiembre de 2015

A PERFECT DAY
DE
FERNANDO LEÓN DE ARANOA

Excelente cambio de registro de Fernando León de Aranoa,  que hace su primera incursión en el cine rodado en inglés con un excelente resultado. Siguiendo los pasos de otros cineastas  que se desenvuelven  en ese terreno como pez en el agua - Isabel Coixet, Alejandro Amenábar o  J. A.  Bayona-  elige, con buen criterio,  rodar en inglés  su film sobre la vida  de los cooperantes en los conflictos bélicos.  Dadas los características cosmopolitas de este tipo de “organizaciones”, elegir el inglés que sirve como medio de comunicación en estas circunstancias (y casi en todas)  parece más que pertinente. Y claro, con las posibilidades que ello ofrece,  la elección del elenco ha sido inmejorable.  Un  poderoso Benicio del Toro, haciendo gala de su particular magnetismo,  llena la pantalla de veracidad con cualquier personaje que interprete,  pero éste, en particular, parece escrito para él. Tim Robbins, por su parte,  le da una perfecta réplica con su personaje dislocado. Las actrices –para mí desconocidas- están correctas.
Al margen de la valoración de las interpretaciones del film, brillantes en líneas generales, la película sabe introducirnos en la violencia, la barbarie y la irracionalidad de las guerras pasando todo ello  por el tamiz de ese sarcasmo tan característico del cine de León de Aranoa que nos permite sobrellevar la dureza de la narración, independientemente de las historias, más o menos personales que se utilizan como coartada. El conflicto de los Balcanes es una excusa  próxima en el tiempo y en el espacio, para enfrentarnos a  lo irracional de cualquier guerra y, por ende,  a lo desolador de la labor de los cooperantes en su empeño por asistir a sus víctimas.
No hay escenas de violencia explícita, ni bombardeos, ni batallas ni escenas gore  de ninguna clase. Aun así, algunas de ellas son tan demoledoras que producen una conmoción más efectiva que si de “acciones bélicas convencionales se tratara”. El descubrimiento en la casa abandonada del niño protagonista es un claro ejemplo de cómo impactar sin recurrir a la sangre ni a las vísceras.   Historias tan aparentemente secundarias  como la de la  venta de un balón, nos presentan en la pantalla la crudeza de lo irreparable de las pérdidas inevitablemente sufridas en cualquier guerra.  Todo ello aderezado por una situación  rocambolesca en torno a la que se desarrolla toda la historia (las dificultades para  limpiar un pozo contaminado por la presencia de un cadáver, para que la población del lugar pueda disponer de agua potable) no es más que una simple  muestra de las múltiples situaciones “surrealistas” que constituyen la normalidad en la vida de las personas en  guerra. Por otra parte, resulta particularmente grotesca  la burocracia, que incluso en este contexto, hace acto de presencia para dificultar, por no decir que para impedir,  la resolución de los problemas más cotidianos y en apariencia más  sencillos. La avaricia humana desprovista de toda humanidad se hace especialmente repugnante cuando se trata de sacar provecho de  las situaciones más dramáticas (los traficantes de agua). Y para hacernos el relato más creíble, hacen su aparición, igualmente, los conflictos interpersonales, que lejos de distraer del tema central – el conflicto bélico, en  cuestión- nos aproximan a la “normalidad” de los personajes que viven en estas circunstancias, y que son, al fin y a la postre, personas de carne y hueso.
Sabor agridulce el que nos deja la película de León de Aranoa, que aunque parezca mentira, es capaz de arrancarnos sonrisas de entre tanta desolación.
Maestría inigualable la mostrada por el director tanto en el empleo de las elipsis como  en el  sabio manejo del humor del que impregna el desgarro de sus  historias (ya sea el paro en “Los domingos al sol”;   la inmigración  en “Princesas”;  la marginalidad causada por la pobreza en “Barrio”  o la soledad  en “Familia”). Y su efecto es demoledor. Uno solo se apercibe del horror con una cierta distancia, transcurrido un cierto tiempo. Es lo que podríamos denominar cine de efecto retardado.
Enhorabuena, Fernando porque nos estremeces sin hacernos perder la sonrisa. Nos remueves  la conciencia sin que apenas  nos demos cuenta, sutilmente, con  exquisita delicadeza.  Más que cine lo que tú haces  es magia!!!!!


Alicia dixit

lunes, 7 de septiembre de 2015


SIN HIJOS
DE
ARIEL WINOGRAFD
El cine argentino ha demostrado hace mucho tiempo su gran  capacidad para el difícil oficio de hacer cine. El gran talento que derrocha le permite  atreverse con todo. Así con la película “Sin hijos” su director se ha decantado por un género que hasta la actualidad parecía reservado al cine típicamente de Hollywood,  basada en  una trama que de puramente compleja es completamente absurda. No se prescinde de ninguno de los recursos a los que no tienen acostumbrados las películas que solemos ver por televisión los fines de semana con guiones completamente previsibles de principio a fin: una niña repelente con vocabulario y madurez más propias de un adulto; un padre sobrepasado que no sabe cómo resolver una situación en la que él solito se mete por no saber refrenar sus deseos; una chica guapa con las ideas muy claras que al final acaba  resultando tal y como prevé el espectador.
Con estos mimbres, tan tópicos, consiguen trabar una historia entretenida que te hace mantener una sonrisa tonta durante toda la proyección y, en más de una ocasión, soltar alguna carcajada.
Seguro que esta película es considerada una aberración por aquellos cinéfilos que se erigen en defensores de un modelo de cine que se identifica con los cánones europeos (no sé muy bien en qué sentido europeos) pero que resulta bastante entretenida por intrascendente e imaginable. Además ha sabido jugar con la fecha del estreno, el verano, un momento fantástico en el que estamos bastantes más abiertos a eludir esas complejidades que parece que tienen que ir unidas al cine de autor.
En cuanto al elenco nada que objetar. El ideal para una comedia como esta Guadalupe Manent, la niña redicha,  está muy bien seleccionada, hasta el punto de que se  duda si realmente está actuando. Diego Peretti en su papel, en este film no podía hacer otra cosa diferente a lo que nos tiene acostumbrados. Finalmente, Maribel Verdú a la que el tiempo y el peso de la púrpura le van enseñando día a día, en esta interpretación está particularmente bien. Por poner un pero yo diría que el director desaprovecha, en cierto modo, a todo el elenco de secundarios que tienen una vis cómica estupenda y pasan un tanto desapercibidos por el magnetismo de Maribel Verdú y el torrente interpretativo de Diego Peretti. 
Una película desenfadada, sencilla, previsible, de estilo americano pero ideal para una tarde de  domingo de agosto, que aconsejo rematar con un buen vaso de horchata fresca a la salida del cine.
Germán.

viernes, 28 de agosto de 2015


MI FAMILIA ITALIANA (LATIN LOVER)
DE
CRISTINA COMENCINI

Los  efectos de la  canícula han causado estragos en mi olfato cinematográfico este verano. Por ello,  y porque  mi mayor deseo al ir al cine ha sido el de encontrarme con cualquier refrescante y desenfadada comedia me decidí por “Mi familia italiana”.  No buscaba nada sofisticado, ni sesudo, ni denso. Ni dramático, ni trágico,  ni scary,  que para eso ya tenemos  bastante con las noticias diarias.  Me valía cualquier cosa liviana y divertida para pasar una tarde de verano al frescor del aire acondicionado (muy acondicionado, en general)  de las salas de cine. Y por eso esta fue una opción a considerar. El visionado del tráiler con ocasión de una anterior visita al cine, me llamó la atención sobre una película, que en otras circunstancias me habría pasado del todo inadvertida.
Y sí, tal como era de esperar,  es una comedia intrascendente, sin pretensiones y lamentablemente, sin gracia.
En torno a la muerte (la celebración del décimo aniversario de la defunción,  mejor dicho) de Saverio Crispo,  insigne galán del cine italiano y reconocido mujeriego,  se congregan  en su pueblo los hijos dispersos  del  fallecido latin lover, algunas de sus ex, y un viejo  compañero y amigo  que resulta haber sido algo más que eso. Reunión  en la que además de glosarse el pasado glorioso del ausente,  se pasa revista a  múltiples episodios de su vida y brotan  los conflictos familiares como prende la yesca al menor contacto con el fuego.  Saltan a la palestra envidias, rivalidades, conflictos latentes, rencillas, viejas querellas, líos de faldas y descubrimientos sorprendentes. Todos los enredos previsibles se producen como consecuencia del encuentro de las ramas italiana, española, nórdica y americana de la familia del difunto. Historias que se entrecruzan en un vaivén incesante de flash-backs donde se nos  presenta al famoso personaje,  para, finalmente, dejar caer el mito de apasionado amante que lo acompañó,  por el descubrimiento de una ya sospechada, si no conocida por muchos, culminada  homosexualidad.
Pues bien, nada hay de  reseñable en la película, salvo que se ha desperdiciado una historia que podría haber proporcionado buenos momentos al espectador, si se hubiera sabido aprovechar la idea original, que no siendo  en nada original,  sí ofrecía muchas posibilidades.
Desconocía a su directora, Cristina Comencini, antes de ver la película, y sigo igual después de verla, porque nada me aclara de cuáles sean sus intenciones al colocarse tras la cámara salvo las noticias sobre su notoria falta de gracejo.   La película solo se sustenta en el buen trabajo de los actores, yo diría que de la mayoría, incluidos  los del elenco español. Mágnifica está la recientemente fallecida Virna Lisi, que sin duda, en uno de sus últimos trabajos, da muestras de su gran clase como actriz de raza, además de lucir espléndida como mujer. Dándole la réplica, por el lado español Marisa Paredes está correcta. Pero espectacularmente espontánea, como es habitual en ella, está la excelente Candela Peña, que interpreta su papel con un desparpajo tal que siempre  te hace dudar  si está actuando o está ejerciendo  de sí misma.  Bien Lluís Homar y Jordi Mollá, al que hacía tiempo que había perdido la pista (debe andar haciendo las américas, desconozco con cuánto éxito). Y  con la presencia de Valeria Bruni Tedeschi, hermana de la ex primera dama francesa,  a la que no había tenido oportunidad de ver  con anterioridad y que está irreprochable en su papel.
En fin, que  esta película no  ha dejado huella alguna en mí. Y en estos casos renuncio a escribir la reseña para que no se me tache de exigente, pejigueras y hasta de un tanto desaboría –de picky como dirían los anglosajones- pero  dado que me he tropezado en el fondo de mi bolso con la entrada del cine  y aprovechando una pausa laboral, he decidido saltarme mis principios a la torera. Eso sí, lo hago mecánicamente, sin ningún entusiasmo, con  la misma frialdad con la que salí del cine el día de autos, por efecto de la película y del aire acondicionado.
Que si me entretuvo? Supongo que sí, pero siendo ésta  razón necesaria, nunca  es suficiente  para hacerme ir  al cine.  Porque entretenerme, entretenerme, también me entretiene el Pasapalabra………
Como eximente diré que estábamos a 40º  y quería  echarme unas risas a toda costa.  Ya me tomaré la revancha…….
Alicia dixit