Flojita la última entrega de James Bond, que tras las
expectativas creadas por Skyfall resulta especialmente decepcionante. Y ello a pesar del crédito con que cuenta Sam
Mendes, que con la anterior dirección
logró un ejemplar perfecto de la serie de Bond. Y a pesar, también, de la gran
interpretación que del personaje ejecuta Daniel Craig –yo diría que tras el
escocés Sean Connery, Daniel es quien mejor encarna al agente 007.- Correcta
también es la interpretación del villano que corre por cuenta del sobrio Cristoph
Waltz. Sin embargo, ninguna de estas cosas impide que la película resulte
anodina y por momentos aburrida por lo que acaba uno revolviendo el trasero en
el asiento, impaciente por terminar con el trámite. El personaje más insulso, en mi opinión, es el
de la protagonista femenina (Lèa Seydoux)
a años luz de las más altas cotas alcanzadas por alguna de sus
predecesoras (muy alto el listón de una espectacular Ursula Andress surgiendo
del mar embutida en lo que ha sido uno de los bikinis más emblemáticos de la historia del
cine de todos los tiempos, p. e. ). Solo se salvan las escenas de acción que
siempre resultan trepidantes.
Trama sin gancho que,
en fin, hace de Spectre una película del montón.
Alicia
dixit.
lunes, 7 de diciembre de 2015
NOBODY WANTS THE NIGHT
DE
ISABEL COIXET
Mi reconciliación con
Isabel Coixet parece duradera, y eso que
“Nobody wants the night” no presagiaba lo mejor. Aun así mi “idilio
cinematrográfico” con ella se mantiene firme.
Nuevamente me ha conquistado con una película en las antípodas de mis
géneros favoritos, lo cual tiene su mérito. Las aventuras extremas, ni en la vida ni en
la ficción, me han seducido jamás lo más mínimo. Y me aventuré a verla a pesar de
ello, porque mi renovado entusiasmo por su cine (gracias a “Learning to drive”)
me inspiraba plena confianza. Que no se ha visto defraudada. A pesar de la
dureza de las condiciones de vida descritas en el film (que me resultan cada
vez menos agradables en la pantalla) y de algún truco de guion que se perdona por el conjunto, por el resultado
final (el arranque de la historia parece poco verosímil) me ha conmovido la
relación de las dos mujeres protagonistas. Dos mujeres que nada tienen en común
más que el amor por el mismo hombre, lo que las convertiría en enemigas
irreconciliables, y que dadas las
circunstancias las transforma en su apoyo mutuo imprescindible. Unos lazos más
fuertes que cualesquiera otros los que produce la lucha por la supervivencia.
Lazos que rompen con todos los antagonismos existentes en la vida de las
mujeres: las opuestas condiciones de vida, la diferente moral, la diferente
actitud ante las adversidades, ante la vida…… Con una excelente ambientación,
unos sugerentes paisajes y unas imágenes cadenciosas e impactantes, se nos
relata el devenir de una relación que
viaja desde la rivalidad más recalcitrante hacia una simbiosis casi total.
Una historia de amor generoso, milagroso,
inimaginable. Y siendo ficción (como apuntan los créditos, que informan de que
los inspirados en personas reales son los protagonistas pero nada dice de los
hechos) a mis ojos, parece posible. Me creo esta historia de amor entre mujeres en el límite, llena de ternura y de delicadeza que me eriza el vello y me conmueve hasta el llanto.
Y mi admiración por Isabel
Coixet crece sin fin. Sintonizo con su cine de manera inexplicable.
Es una cuestión de piel que no alcanzo a
expresar. Siento sus películas como un regalo y espero que
este estado de ensoñación se prolongue indefinidamente.
Grandes, también, Rinko
Kikuchi y Juliette Binoche, sin cuya presencia no hubiera resultado tan
fácil modelar estos personajes.
Grandes todas. Gracias, Isabel……
Alicia dixit
lunes, 9 de noviembre de 2015
REGRESIÓN
DE
ALEJANDRO
AMENÁBAR
La última película de Amenábar
debería titularse decepción, en vez de regresión. No es la primera vez que
termino de ver una de las últimas películas de este director y no encuentro al
supuesto genio con el que tan gratuitamente hemos identificado a este cineasta.
Reconozco sus méritos en “Tesis”, cómo no, pero esas rentas están más que
amortizadas y ya no se puede vivir de ellas. La industria debería revisar
detenidamente sus proyectos, sobre todo si estos tienen el mismo nivel que sus
últimas producciones. Mejor sería invertir en nuevos talento, que tienen
difícil incorporarse a esta complicada industria, mientras personajes como
Amenábar sigan ocupando un lugar que no les corresponde por la calidad de sus
obras. Parece que en la industria cinematográfica española (una organización
muy burocratizada) se hubiese instalado “la ley de hierro de la oligarquía”
formulada por Robert Michels. Esta se sustenta en la idea de que en toda
organización existen tendencias oligárquicas ya que hay individuos que acaban
haciéndose necesarios y se perpetúan en las corporaciones impidiendo su renovación.
La película “Regresión” no
tiene ningún elemento que la haga tan atractiva como para cosechar el éxito
comercial del que ha disfrutado. Ni siquiera es una película que se haya
realizado con competencia profesional. El director necesita un baño de humildad
además de corregir cuanto antes el exceso de soberbia que demuestra al intentar,
nada más y nada menos, que hacer un thriller. Este es un género especialmente
difícil si no se quiere incurrir en el riesgo de hacer una peliculilla de serie
B de las que están inundadas las parrillas de las televisiones generalistas los
sábados a la hora de la siesta. El guion está mal enfocado, desde el principio
sabemos cuál va a ser el siguiente movimiento del protagonista. Los giros que
va introduciendo la trama los mete con calzador. La narración empieza lenta y llegado
un momento sufre una importante aceleración, algo así como si quisiera resolver
cuanto antes la historia porque no tuviera claro por dónde seguir. Para
mantener un cierto nivel de angustia en el espectador y como el guion es tan
pobre tiene que abusar de la música y del susto fácil. El exceso es de tal
nivel que más que tensión provoca hilaridad en el espectador. Lo abusivo es
fruto de exigir a los actores un alto
nivel de sobreactuación. La situación llega a tal límite que el escaso papel
que Emma Watson realiza pudiera poner en cuestión su imagen para próximas películas.
No me extraña que ninguno de los protagonistas quisieran acompañarle al
festival de San Sebastián, visto el resultado final.
No es una película fallida,
es un director que o bien ha perdido la inspiración, o bien “Tesis” fue un
simple destello de genialidad que tal y como tal como vino se fue.
Magnífico debut de Dani de la
Torre con un thriller de acción que te mantiene agarrado a la butaca hasta la
escena final como si del más trepidante cine de la fábrica Hollywood se
tratara. Capaz de sostener el ritmo y
la tensión en todo momento a pesar del reducido espacio en el que se desarrolla la trama, no pierde
nunca la fuerza ni la habilidad para producir
adrenalina en el espectador, lo cual da muchas pistas sobre el talento
emergente de este nuevo director.
El guion de Alberto Marini
ofrece excelentes mimbres para que Dani de la Torre inicie su andadura en
el cine español con buen pie. Pero sin la mano certera de una
dirección precisa, no hay garantía de que un buen guion concluya en un buen film.
Curiosamente, la inexperiencia de los directores noveles a cuyos estrenos he asistido recientemente no les hace perder
el menor atractivo. Más bien al contrario, el cine más interesante con que me he encontrado en los
últimos tiempos, es, sorprendentemente, obra de principiantes. Voy a tener que
dar la razón a mi buen amigo Julio que siempre ha sostenido que es
frecuente en el cine – y no solo en el
cine, también en literatura- que los creadores
queden agotados tras su opera prima,
como si todo su talento, sus ideas y sus
habilidades se desvanecieran una vez concluido
un primer trabajo elogioso, que supone a
la vez el inicio y el fin de una carrera brillante, porque todo lo que sigue a continuación no está a la altura.
Confío en que este no sea el caso de Dani de la Torre, que ya se ha ganado con este estreno un puesto entre
los mejores cineastas del país, al máximo nivel y en buena lid con otros directores avezados en el género como Daniel Monzón o Alberto Rodríguez, por citar algún autor
destacado.
Las brillantes interpretaciones,
fundamentalmente la de Luis Tosar, son imprescindibles para dar credibilidad a
la impactante acción y el descubrimiento
de la niña protagonista es un verdadero hallazgo de fuerza interpretativa a
celebrar además de un complemento necesario para el mayor lucimiento de la
actuación del protagonista. Porque hasta los grandes actores requieren de una
buena dirección para sacar lo mejor de sí mismos. Y todo buen actor brilla más cuanto más
rodeado de talento se encuentra. Así, Paula del Río apunta maneras de actriz con solera
porque hace gala de una naturalidad infrecuente en alguien de su edad, por lo que me propongo seguir sus pasos, si prosigue
por la senda de la interpretación.
En fin, esta vez ha sido gratificante mi visita al
cine. Y más gratificante resulta comprobar cómo una película sin alardes consigue derribar alguno de mis
muchos prejuicios. Películas como esta
me convencen de que cualquier tema y
cualquier género pueden resultar atractivos
cuando se trata de buen cine,
como es el caso.
Me siento capaz de invitar a todos a ver
“El desconocido” sin miedo a
equivocarme y con independencia de los gustos personales, porque este es cine hecho con verdadero oficio. Así que bienvenido al olimpo de los
cineastas, Dani de la Torre, porque
seguro que ya cuentas con un montón de
seguidores, entre los que me encuentro
gozosa.
Alicia dixit.
domingo, 25 de octubre de 2015
LOREAK
DE
JOSE
MARIA GOENAGA Y JON GARAÑO
Cuando
alguien se empeña en reflexionar sobre algo que no necesita de especulación
alguna, lo más usual es que aburra a
cualquiera o consiga que este se ponga en off mientras el especulador insiste
en su matraca. Esto y nada más que esto es lo que me provocó la película
Loreak, una adaptación cinematográfica de la canción de Cecilia “Un ramito de
violetas” ¿Quién le mandaba flores………?
Este
intento de convertir en obra de arte una nadería insustancial narrada de la
forma más lenta posible para poder alargar el metraje me ha producido un
aburrimiento supino. El intento de convertir la intimidad en extimidad por
medio de un simulacro de thriller en el que no se persigue a un serial killer sino a un adornador de
puntos negros de tráfico, es un experimento que mejor se hubieran guardado para
sí los directores del film.
Y
todo esto lo digo sin dejarme influir por mi natural aversión a cualquier tipo de
nacionalismo y de ensalzamiento de lo
étnico. El tiempo narrativo es muy prolongado para la historia que se pretende
relatar, lo que la hace tremendamente
lenta. Los planos eternos te inducen a desconectar de la trama. El intento de
retratar un mundo femenino, además de ser cansino, es un fiasco. No hay
comparación con el mundo masculino, no hay contrastación con las diferencias
generacionales, tampoco plantea las habituales demandas de sumisión de los hombres
Reduce el examen a las relaciones madre-suegra; marido-mujer con años de rutina
y traslada el mundo del amor platónico al entorno masculino haciendo que el
desdichado protagonista desarrolle su papel en una grúa para situarlo más cerca
de las nubes. Vamos, que el tema no da
ni para un corto, muy corto. El uso de recursos de mal gusto como la exposición
de un cadáver o apelar a una oveja misteriosa (tomando al espectador por tonto
que no comprende los mensajes encubiertos que nos quiere transmitir), no
consigue, a pesar del intento, que te internes en la narración.
En
fin, una muy mala película de la que únicamente salvaría, siendo muy magnánimo,
la banda sonora.
No
comprendo los motivos por los que nos va a representar en los Óscar. En
ocasiones siento que los académicos toman algo que no tomamos los demás.
Germán.
martes, 13 de octubre de 2015
IRRATIONAL
MAN
DE
WOODY
ALLEN
Asisto inconsolable a la
agonía del cine de Allen sin poder contener la
melancolía. Me resulta del todo incomprensible esa fascinación suya por
determinadas transgresiones que pueblan de forma reincidente su cine de los
últimos tiempos. Me resulta incomprensible e indiferente por no decir que me
provoca una cierta desazón, un creciente hastío y hasta una repentina
crispación. Es tal el enfado que me ha
provocado “Irrational man” que no siento
ni el menor deseo de relatar el despropósito. Puedo compartir con el autor la
curiosidad por determinadas formas de maldad de la amplia gama que nos ofrece
el género humano, pero las propuestas por Allen sobre el crimen frívolo y su vis adictiva, me
resultan pueriles además de irreales, producto de la mente calenturienta de un
octogenario que ha perdido la inspiración. El Allen brillante que me ha
embelesado durante tantos años se ha desvanecido, me gustaría pensar que no
para siempre, y es tal la decepción que siento, que me he hecho el firme propósito de no
participar del desaguisado y de no
seguir presenciando la debacle de la deriva tomada por su cinematografía. Si no
se opera un milagro y se da un giro de 180º en el rumbo hace tiempo emprendido
o, por evitar rodeos, si no hay una vuelta a los orígenes, a las señas de
identidad que constituyen el verdadero genio del autor, esta será la última
película suya que soporte. Aunque he de decir que en la próxima ocasión estaré deseosa, cual amante agraviada, de
darle una nueva oportunidad, porque la esperanza, dicen, es lo último que se
pierde.
En
otro caso, prefiero conservar el recuerdo del Woody Allen que tan excelentes
momentos me ha proporcionado.