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LA VIDA MISMA.GERMÁN

Si no puedes escribir, escribe

lunes, 21 de septiembre de 2015

A PERFECT DAY
DE
FERNANDO LEÓN DE ARANOA

Excelente cambio de registro de Fernando León de Aranoa,  que hace su primera incursión en el cine rodado en inglés con un excelente resultado. Siguiendo los pasos de otros cineastas  que se desenvuelven  en ese terreno como pez en el agua - Isabel Coixet, Alejandro Amenábar o  J. A.  Bayona-  elige, con buen criterio,  rodar en inglés  su film sobre la vida  de los cooperantes en los conflictos bélicos.  Dadas los características cosmopolitas de este tipo de “organizaciones”, elegir el inglés que sirve como medio de comunicación en estas circunstancias (y casi en todas)  parece más que pertinente. Y claro, con las posibilidades que ello ofrece,  la elección del elenco ha sido inmejorable.  Un  poderoso Benicio del Toro, haciendo gala de su particular magnetismo,  llena la pantalla de veracidad con cualquier personaje que interprete,  pero éste, en particular, parece escrito para él. Tim Robbins, por su parte,  le da una perfecta réplica con su personaje dislocado. Las actrices –para mí desconocidas- están correctas.
Al margen de la valoración de las interpretaciones del film, brillantes en líneas generales, la película sabe introducirnos en la violencia, la barbarie y la irracionalidad de las guerras pasando todo ello  por el tamiz de ese sarcasmo tan característico del cine de León de Aranoa que nos permite sobrellevar la dureza de la narración, independientemente de las historias, más o menos personales que se utilizan como coartada. El conflicto de los Balcanes es una excusa  próxima en el tiempo y en el espacio, para enfrentarnos a  lo irracional de cualquier guerra y, por ende,  a lo desolador de la labor de los cooperantes en su empeño por asistir a sus víctimas.
No hay escenas de violencia explícita, ni bombardeos, ni batallas ni escenas gore  de ninguna clase. Aun así, algunas de ellas son tan demoledoras que producen una conmoción más efectiva que si de “acciones bélicas convencionales se tratara”. El descubrimiento en la casa abandonada del niño protagonista es un claro ejemplo de cómo impactar sin recurrir a la sangre ni a las vísceras.   Historias tan aparentemente secundarias  como la de la  venta de un balón, nos presentan en la pantalla la crudeza de lo irreparable de las pérdidas inevitablemente sufridas en cualquier guerra.  Todo ello aderezado por una situación  rocambolesca en torno a la que se desarrolla toda la historia (las dificultades para  limpiar un pozo contaminado por la presencia de un cadáver, para que la población del lugar pueda disponer de agua potable) no es más que una simple  muestra de las múltiples situaciones “surrealistas” que constituyen la normalidad en la vida de las personas en  guerra. Por otra parte, resulta particularmente grotesca  la burocracia, que incluso en este contexto, hace acto de presencia para dificultar, por no decir que para impedir,  la resolución de los problemas más cotidianos y en apariencia más  sencillos. La avaricia humana desprovista de toda humanidad se hace especialmente repugnante cuando se trata de sacar provecho de  las situaciones más dramáticas (los traficantes de agua). Y para hacernos el relato más creíble, hacen su aparición, igualmente, los conflictos interpersonales, que lejos de distraer del tema central – el conflicto bélico, en  cuestión- nos aproximan a la “normalidad” de los personajes que viven en estas circunstancias, y que son, al fin y a la postre, personas de carne y hueso.
Sabor agridulce el que nos deja la película de León de Aranoa, que aunque parezca mentira, es capaz de arrancarnos sonrisas de entre tanta desolación.
Maestría inigualable la mostrada por el director tanto en el empleo de las elipsis como  en el  sabio manejo del humor del que impregna el desgarro de sus  historias (ya sea el paro en “Los domingos al sol”;   la inmigración  en “Princesas”;  la marginalidad causada por la pobreza en “Barrio”  o la soledad  en “Familia”). Y su efecto es demoledor. Uno solo se apercibe del horror con una cierta distancia, transcurrido un cierto tiempo. Es lo que podríamos denominar cine de efecto retardado.
Enhorabuena, Fernando porque nos estremeces sin hacernos perder la sonrisa. Nos remueves  la conciencia sin que apenas  nos demos cuenta, sutilmente, con  exquisita delicadeza.  Más que cine lo que tú haces  es magia!!!!!


Alicia dixit

lunes, 7 de septiembre de 2015


SIN HIJOS
DE
ARIEL WINOGRAFD
El cine argentino ha demostrado hace mucho tiempo su gran  capacidad para el difícil oficio de hacer cine. El gran talento que derrocha le permite  atreverse con todo. Así con la película “Sin hijos” su director se ha decantado por un género que hasta la actualidad parecía reservado al cine típicamente de Hollywood,  basada en  una trama que de puramente compleja es completamente absurda. No se prescinde de ninguno de los recursos a los que no tienen acostumbrados las películas que solemos ver por televisión los fines de semana con guiones completamente previsibles de principio a fin: una niña repelente con vocabulario y madurez más propias de un adulto; un padre sobrepasado que no sabe cómo resolver una situación en la que él solito se mete por no saber refrenar sus deseos; una chica guapa con las ideas muy claras que al final acaba  resultando tal y como prevé el espectador.
Con estos mimbres, tan tópicos, consiguen trabar una historia entretenida que te hace mantener una sonrisa tonta durante toda la proyección y, en más de una ocasión, soltar alguna carcajada.
Seguro que esta película es considerada una aberración por aquellos cinéfilos que se erigen en defensores de un modelo de cine que se identifica con los cánones europeos (no sé muy bien en qué sentido europeos) pero que resulta bastante entretenida por intrascendente e imaginable. Además ha sabido jugar con la fecha del estreno, el verano, un momento fantástico en el que estamos bastantes más abiertos a eludir esas complejidades que parece que tienen que ir unidas al cine de autor.
En cuanto al elenco nada que objetar. El ideal para una comedia como esta Guadalupe Manent, la niña redicha,  está muy bien seleccionada, hasta el punto de que se  duda si realmente está actuando. Diego Peretti en su papel, en este film no podía hacer otra cosa diferente a lo que nos tiene acostumbrados. Finalmente, Maribel Verdú a la que el tiempo y el peso de la púrpura le van enseñando día a día, en esta interpretación está particularmente bien. Por poner un pero yo diría que el director desaprovecha, en cierto modo, a todo el elenco de secundarios que tienen una vis cómica estupenda y pasan un tanto desapercibidos por el magnetismo de Maribel Verdú y el torrente interpretativo de Diego Peretti. 
Una película desenfadada, sencilla, previsible, de estilo americano pero ideal para una tarde de  domingo de agosto, que aconsejo rematar con un buen vaso de horchata fresca a la salida del cine.
Germán.

viernes, 28 de agosto de 2015


MI FAMILIA ITALIANA (LATIN LOVER)
DE
CRISTINA COMENCINI

Los  efectos de la  canícula han causado estragos en mi olfato cinematográfico este verano. Por ello,  y porque  mi mayor deseo al ir al cine ha sido el de encontrarme con cualquier refrescante y desenfadada comedia me decidí por “Mi familia italiana”.  No buscaba nada sofisticado, ni sesudo, ni denso. Ni dramático, ni trágico,  ni scary,  que para eso ya tenemos  bastante con las noticias diarias.  Me valía cualquier cosa liviana y divertida para pasar una tarde de verano al frescor del aire acondicionado (muy acondicionado, en general)  de las salas de cine. Y por eso esta fue una opción a considerar. El visionado del tráiler con ocasión de una anterior visita al cine, me llamó la atención sobre una película, que en otras circunstancias me habría pasado del todo inadvertida.
Y sí, tal como era de esperar,  es una comedia intrascendente, sin pretensiones y lamentablemente, sin gracia.
En torno a la muerte (la celebración del décimo aniversario de la defunción,  mejor dicho) de Saverio Crispo,  insigne galán del cine italiano y reconocido mujeriego,  se congregan  en su pueblo los hijos dispersos  del  fallecido latin lover, algunas de sus ex, y un viejo  compañero y amigo  que resulta haber sido algo más que eso. Reunión  en la que además de glosarse el pasado glorioso del ausente,  se pasa revista a  múltiples episodios de su vida y brotan  los conflictos familiares como prende la yesca al menor contacto con el fuego.  Saltan a la palestra envidias, rivalidades, conflictos latentes, rencillas, viejas querellas, líos de faldas y descubrimientos sorprendentes. Todos los enredos previsibles se producen como consecuencia del encuentro de las ramas italiana, española, nórdica y americana de la familia del difunto. Historias que se entrecruzan en un vaivén incesante de flash-backs donde se nos  presenta al famoso personaje,  para, finalmente, dejar caer el mito de apasionado amante que lo acompañó,  por el descubrimiento de una ya sospechada, si no conocida por muchos, culminada  homosexualidad.
Pues bien, nada hay de  reseñable en la película, salvo que se ha desperdiciado una historia que podría haber proporcionado buenos momentos al espectador, si se hubiera sabido aprovechar la idea original, que no siendo  en nada original,  sí ofrecía muchas posibilidades.
Desconocía a su directora, Cristina Comencini, antes de ver la película, y sigo igual después de verla, porque nada me aclara de cuáles sean sus intenciones al colocarse tras la cámara salvo las noticias sobre su notoria falta de gracejo.   La película solo se sustenta en el buen trabajo de los actores, yo diría que de la mayoría, incluidos  los del elenco español. Mágnifica está la recientemente fallecida Virna Lisi, que sin duda, en uno de sus últimos trabajos, da muestras de su gran clase como actriz de raza, además de lucir espléndida como mujer. Dándole la réplica, por el lado español Marisa Paredes está correcta. Pero espectacularmente espontánea, como es habitual en ella, está la excelente Candela Peña, que interpreta su papel con un desparpajo tal que siempre  te hace dudar  si está actuando o está ejerciendo  de sí misma.  Bien Lluís Homar y Jordi Mollá, al que hacía tiempo que había perdido la pista (debe andar haciendo las américas, desconozco con cuánto éxito). Y  con la presencia de Valeria Bruni Tedeschi, hermana de la ex primera dama francesa,  a la que no había tenido oportunidad de ver  con anterioridad y que está irreprochable en su papel.
En fin, que  esta película no  ha dejado huella alguna en mí. Y en estos casos renuncio a escribir la reseña para que no se me tache de exigente, pejigueras y hasta de un tanto desaboría –de picky como dirían los anglosajones- pero  dado que me he tropezado en el fondo de mi bolso con la entrada del cine  y aprovechando una pausa laboral, he decidido saltarme mis principios a la torera. Eso sí, lo hago mecánicamente, sin ningún entusiasmo, con  la misma frialdad con la que salí del cine el día de autos, por efecto de la película y del aire acondicionado.
Que si me entretuvo? Supongo que sí, pero siendo ésta  razón necesaria, nunca  es suficiente  para hacerme ir  al cine.  Porque entretenerme, entretenerme, también me entretiene el Pasapalabra………
Como eximente diré que estábamos a 40º  y quería  echarme unas risas a toda costa.  Ya me tomaré la revancha…….
Alicia dixit

jueves, 20 de agosto de 2015


THE CUT (El padre)
DE 
FATIH AKIN
Divulgar la causa armenia, saldar deudas emocionales y ser capaz de mirar el conflicto turco-armenio   con serenidad y rigor histórico,  parecen haber sido los retos asumidos por Fatih Akin al abordar esta película.
Proveniente de una tradicional familia turca, no parece haberle resultado fácil distanciarse de la versión “oficial” de los acontecimientos, para presentarnos  un sencillo y común relato del horror.  Pero lo ha conseguido y así,  ha situado la trama, en el lado del pueblo masacrado. No escatima recursos para relatarnos el drama desde la perspectiva de una  apacible familia de artesanos que sufre la separación primero, el  sufrimiento más descarnado  e irreversible seguidamente,    la exterminación de buena parte de sus miembros después, y finalmente el éxodo, la huida  del horror, de las dos hermanas gemelas e hijas del protagonista, en un largo  y accidentado peregrinar hacia tierras americanas.
Esta es la historia de la película, la de un hombre que padece innumerables  sufrimientos para acabar despojado de todo aquello  que daba sentido a su vida de hombre bueno.   Hasta que un buen día descubre que sus hijas, supervivientes del exterminio en el que perecieron sus más allegados, abandonaron el país, sanas y salvas con destino a Cuba. Y decide emplear sus  más que diezmadas fuerzas en  su búsqueda.
Otra road movie de las que tanto gustan a Fatih Akin. Todas sus películas contienen ese algo de búsqueda emocional y física,  de heridas abiertas que  tratan de cerrarse mediante el acercamiento  a  los mundos diferentes que luchan por  convivir pacíficamente y que  configuran su identidad. La  búsqueda que representa  la salvación. Este hombre,  muerto en vida, no tiene más esperanza que el reencuentro con sus hijas. Y emprende el viaje.
Se adentra  el autor en la historia del  genocidio armenio,  a partir de un relato que bien podría ser real y que pretende, según palabras del propio director,  estremecer a los espectadores sin importar el lado en el que se sitúen.
Pero en mi opinión, este film épico, rodado con esmero y con la delicadeza que define el cine de Akin, resulta un tanto excesivo. Para describir el sufrimiento del personaje del padre  no eran necesarias 2 horas y 18 minutos de metraje. La búsqueda resulta agotadora, pero de puro detallista. Hubiera podido abreviarse el relato y no se hubiera permitido que el espectador se disipara y acabara exhausto de tanta frustración. El exceso, en casi todo, acaba resultando estragante y produciendo el efecto contrario al buscado.  Te acaba distanciando del dolor, y provocando una cierta indiferencia.
Yo llegué un tanto fatigada al desenlace, quizá por exceso de puntillismo, quizá porque no se nos da una tregua. Ni siquiera al final.
El tema  da para mucho y no ha sido explotado en el  cine lo suficiente, por lo que podría haberse esperado algo diferente, especialmente si proviene  del   gran  Fatih Akin.  Y sí, en mi opinión, es un film impropio de su autor. Me explico,  había momentos en los que me parecía encontrarme ante el cine grandilocuente de superproducción de la fábrica Hollywood, al más  puro estilo Steven Spielberg.  Luego he sabido  que el autor del guion, junto con el propio Akin,  es Mardik Martin, afamado guionista americano de origen iraní (son suyos los guiones de “Malas calles” “Toro salvaje” o “Valentino”, por citar algunos ejemplos)  por lo que su  inconfundible sello de “American movie” no es producto de mi imaginación.  
Ajena a su autor, con una cierta pérdida de su personal impronta, así me ha resultado la película, a pesar de contar con muchos de sus rasgos inconfundibles. Entre estas señas de identidad se encuentran la multitud de simbolismos que plagan la película. Así el protagonista, pierde el habla y hasta la fe, como expresión de la más absoluta de las devastaciones en que puede sumirse el ser humano. Con la descripción del  dolor del padre  quiere mostrarnos el dolor de todo un pueblo.  Y bajo el minucioso relato asolador de acontecimientos,  siempre subyace  un poso de esperanza, un rayo de luz,  un atisbo de optimismo, representados  por  la bondad de algunos de los personajes con los que tropieza el protagonista.
Anyway, fallido  resulta el casting. El protagonista, Tahar Rahim (joven actor francés de origen argelino) no  se hace con el personaje. No consigue transmitirnos (o al menos a mí)  con nitidez la amargura que el personaje acumula a lo largo del film, ni los estragos del  paso del tiempo, que añadido al mucho dolor deja secuelas inevitables en el aspecto de cualquiera. Sin embargo, el protagonista aparece joven (lo es, tiene 34 años) por no decir jovial,  en todo momento. O no se han esmerado en su caracterización o  esta apariencia juvenil es algo premeditado.  Cualquiera que sea el  caso me  resulta francamente chocante.
No sabría si recomendarla. Me escabulliré diciendo que hay multitud de  películas imprescindibles  en el haber de Fatih Akin, por lo que siempre habrá otras opciones antes que  “El padre”.
Alicia dixit

viernes, 14 de agosto de 2015


REQUISITOS PARA SER UNA PERSONA NORMAL
DE
LETICIA DOLERA

Qué gusto da estar desplazado y disfrutando  de vacaciones y además encontrar la película perfecta para  complementarlas. Esta ha sido mi sensación cuando en medio de mi descanso estival  he visto el típico cine de pueblo, sí de los que ya no quedan, con una cartelera que muchas salas de Madrid querrían  para sí y ¡oh! sorpresa allí estaba, “Requisitos para ser una persona normal”. Una comedia de lo más refrescante, el tipo de cine que en no pocas veces añoramos, sencillo, romántico,  alegre, tierno, vitalista y que además se permite hacer guiños a determinados comportamientos  humanos. Así nos muestra  nuestra capacidad para articular frases sin sentido sobre el arte moderno y, lo peor, que sean escuchadas. También para ponernos frente al espejo sobre la conducta que adoptamos al elevar a liturgia casi espiritual el consumo de algún producto, que no requiere mucha elaboración que digamos, como es el “gin tonic”. Por no mencionar la eterna realidad de que con frecuencia  es mucho  mejor ser feliz con una persona con la que te entiendes que con la que representa la pareja ideal. Esto último es algo que parece indiscutible pero que no se practica con tanta asiduidad como nos creemos. Una película que también refleja desde un punto de vista vitalista y sin tapujos, para esto están las comedias, la situación de la juventud de nuestro país, esta que es la mejor preparada de nuestra historia. Tampoco elude el conflicto familiar sobre todo el que se produce cuando se pretenden mantener las relaciones fallidas a costa de lo que sea, sí esto sucede todavía ahora después de 34 años de ley del divorcio. Igualmente plantea magistralmente el concepto tener una discapacidad frente al de  ser discapacitado.
Sobre el elenco de actores elegidos para acompañar a la protagonista, sólo cabe un comentario, son perfectos: Camen Machi hace una pequeña aportación simplemente magistral; Manuel Burque, desconocido para mí, al que espero verlo mucho más después de este más que notable trabajo; Miqui Esparbé representando al novio que toda madre quiere para su hija y Alexandra Jiménez que muestra como nadie a la chica que ha conseguido ser una madre y pareja digna de aparecer día sí y día también en la revista TELVA.
 Acertado, todo muy acertado en una película muy ligera pero que se puede permitir pegar unos cuantos zascas con una elegancia similar a la imagen que traslada su directora y protagonista ante la que no te queda más remedio que caer rendido.
Mira tú por dónde resulta que contamos en España con una Audry Tautou y la tenemos relegada a hacer cortos y cosas muy menores a pesar de su evidenciado talento  tanto como guionista como  directora y actriz. Esto sería impensable en Francia. Esperemos que nuestra industria lo entienda, lo acepte y le permita ocupar el puesto que ya le corresponde después de esta obra. Leticia Dolera es un regalo para la cámara.
Germán.  

martes, 7 de julio de 2015


LEARNING TO DRIVE
DE
ISABEL COIXET

Cuando el viernes me puse a revisar los estrenos  de la semana, me encontré con la agradable sorpresa  del último film – El padre- de Fatih Akin, del que no hacía más de ocho días -curiosa coincidencia-  tuve el placer de ver “Im Juli”, después de años sin noticias suyas.

Cuando ya creía firme la decisión de no esperar ni un día más de lo necesario para ir a verla, me sorprendió, asimismo,  el  estreno de la última de Isabel Coixet.

A pesar de sus últimos trabajos, francamente decepcionantes,  nunca me resigné  a aceptar que  la directora catalana hubiera perdido la capacidad  de emocionarme, como hizo con sus primeras películas (“Cosas que nunca te dije” “A  los que aman”,  la extraordinaria “Mi vida sin mí”,  “La vida secreta de las palabras” o “Elegy”). De manera que me surgieron las dudas. Y finalmente opté, impulsada por mis deseos de reconciliación,  por “Aprendiendo a conducir” que parecía, sobre el papel, más ligera de ver. (Dejo el genocidio armenio para mejor  ocasión).

En todo caso, la elección fue más que acertada (sin menospreciar la película de Akin, que será, sin duda, la siguiente). He recuperado a Isabel Coixet para mi lista de imprescindibles y eso  ya es suficiente  gratificación. Me he reencontrado con una de las directoras que  mejor es  capaz de contar, con tono apacible,  sosegado, armonioso las historias épicas de los héroes de la vida cotidiana (en general heroínas). Gente capaz de sobreponerse a las constantes adversidades de la vida con dignidad, con entereza. Gente honesta,  decidida, de esa  con la que nos encantaría cruzarnos por el camino  más a menudo.

Y esta es, como bien se ha  dicho, una historia de segundas  oportunidades. Una historia real como la vida misma, con la que cualquiera puede sentirse identificado en alguna medida. Y como es habitual en su cine, esta película rezuma optimismo por cada uno de sus fotogramas.

Siendo una historia corriente (Wendy, neoyorquina madura, independiente e inteligente a la que abandona su marido por irse con una jovenzana) parece como si fuera la primera vez que nos la contaran.

Las otras vidas que se entrecruzan con la de Wendy son igualmente verosímiles (las sorpresas en los matrimonios concertados que no difieren tanto de las que  se producen en los matrimonios “convencionales” tras años de vida en común;  la dureza de la inmigración; los, con frecuencia, patéticos encuentros amorosos entre personas talluditas……) de  manera que juntas conforman una historia de coincidencias y desencuentros creíbles.

Mención especial merece la extraordinaria interpretación  de los grandísimos Patricia Clarkson y Ben Kingley, actores que repiten con  Isabel, después de Elegy.  Su sola presencia justificaría la visita al cine. Nos hacen creer sus personajes, hasta el punto de  que pareciera que los conocemos de toda la vida.

Ben Kingsley borda el papel de hindú sij (y no solo el acento, sino los movimientos, una forma de andar peculiar….) hombre de honor y fuertes convicciones, que aunque fiel a sus principios  no puede resistirse al atractivo de  la personalidad  arrolladora de  Patricia Clarkson.
Patricia Clarkson, por su parte, en apariencia desorientada y perdida tras el abandono del marido, es capaz de, con  firmeza, valentía y  clarividencia, salir airosa de la ruptura y enfrentar su nueva vida con bríos renovados.

El encuentro fortuito de los dos personajes protagonistas, pone sobre la mesa lo que  es obvio, por mucho que algunos se empeñen  en negarlo: son  siempre más las cosas  que nos acercan a los humanos que aquellas que nos diferencian, por muy culturalmente alejados que estemos unos de otros.

Ambas interpretaciones están de lujo  y la propia “Learning to drive” es una de las películas más redondas de su autora. Película inclasificable, pero fácilmente descriptible: impecable. Sin ir más lejos, la escena del sexo tántrico pasará a los anales del cine como una de las más divertidas jamás rodada (haciendo gala de un humor mucho más sutil e inteligente que el de otras escenas  míticas como  la del orgasmo fingido por Meg Ryan en “Cuando Harry encontró a  Sally”, por ejemplo).

He disfrutado, en definitiva,  todo lo que el cine  puede hacerme disfrutar.

Bienvenida de nuevo, Isabel. Esta vuelta a los orígenes (cine rodado en EEUU, con actores anglosajones  y en inglés) nos ofrece lo mejor de ti. Espero que sigas así por mucho tiempo.

Alicia dixit.


martes, 30 de junio de 2015


IM JULI
DE
FATIH AKIN


Para rematar el curso de alemán, la profe (desde aquí mi homenaje a su buen hacer) nos ha puesto  la impresionante “Im Juli”, película que fue en su momento (2000) un éxito de crítica y taquilla en su país de origen (desconozco si circuló fuera del circuito germanófilo). Y ha sido, sin duda, un magnífico colofón para un curso divertido y estimulante.  Cuando nos comentó su intención de traer a clase este film del turco-alemán Fatih Akin,  me vinieron a la memoria  las películas vistas  de este autor (Gegen die Wand, Auf der anderen Seite y Soul kitchen, en sus títulos originales) y el buen sabor de boca que cada una de ellas me dejó, en su momento.
Fatih  posee un don para  contar historias. Su cercanía, su naturalidad,  su gran capacidad para transmitir emociones me  han convertido en una fiel e incondicional admiradora desde siempre. Pero lo había olvidado.
“Im Juli”  me ha erizado el vello. Me ha sacudido (de satisfacción)  y me ha refrescado  las emociones ya sentidas con la  sencillez con la que ya lo había logrado en las  anteriores ocasiones.
Película previa a las ya vistas por mí, “Im Juli” anticipa perfectamente lo que  ha sido,  a continuación, su universo fílmico: la confluencia de dos mundos supuestamente antagónicos (el alemán y el turco) pero que resultan a los ojos del espectador perfectamente ensamblados. Sentimientos como el amor “romántico” planteado sin florituras ni  prejuicios.  El itinerario que siempre recorren sus protagonistas a lo largo de las distintas geografías y los distintos paisajes humanos, como símbolo de la búsqueda de la identidad y en último término de la felicidad, acompañados por otros múltiples  simbolismos que le permiten  explicarnos su peculiar visión del mundo.
Por si faltaba algo, las  peripecias y aventuras de sus protagonistas  transforman cada película en una  perfecta obra  para el entretenimiento.
Pero llaman especialmente la atención la dulzura que impregna cada relato y la ternura de  cada uno de sus  personajes,  y le convierten en un maestro de su tiempo, en un rara avis del  cine alemán  tan escueto  y tan poco generoso (o al menos  la mayor parte de lo que de él  se deja ver  por estos lares).
Fatih Akin nos habla sobre lo verdaderamente importante de la vida cotidiana  con una sencillez inaudita.  Cada obra suya es turbadora y a la vez ingenua. “Im Juli” rebosa optimismo y entusiasmo.
Una road movie colorida y chispeante  como hacía tiempo que no veía en el cine, con el sabor característico de las películas del autor, relatada como  si de un  cuento oriental se tratara,  es,  sin duda,  una obra imprescindible de su filmografía.
Cine lírico por excelencia que no dejará a nadie indiferente. Si no lo conocéis ya es hora de que lo hagáis. Yo, por mi parte, prestaré más atención a la cartelera por si nos llega alguna de sus más recientes creaciones.
Imperdonable perdérselas.
Alicia dixit