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LA VIDA MISMA.GERMÁN

Si no puedes escribir, escribe

sábado, 12 de enero de 2013


THE MASTER
DE
PAUL THOMAS ANDERSON


Entre atónita e indignada, así salí del cine después de ver “The Master”. Perpleja porque no podía dar crédito a  un  bodrio de tal calibre. Malhumorada por no haber tenido el arranque del sufridor del asiento delantero que tras una hora larga de metraje, cogió el portante y se largó. Y es ese enfado que produce, no sólo la pasta mal empleada (que 8,50 euritos no es moco de pavo), sino y lo que es más grave, el tiempo perdido. Más que eso, desperdiciado. 
Tanto era mi asombro, mi estupefacción, y mi enojo que busqué, al llegar a casa,  la crítica de “El País” que me había servido de guía en la elección de la película, porque no podía dar crédito a que aquello que acababa de leer tuviera siquiera alguna relación con lo visto en la sala. Tengo que decir que también me animó algún comentario de un amigo interesado por el tema y que me había hablado de alguna crítica leída por él,  así como la siempre valorada opinión de Boyero, escuchada en el programa vespertino del viernes en la SER. Inciso: me gusta cómo escribe Boyero, ya sea de cine o de cualquier otra cosa, pero como comunicador, contertulio o comentarista cinematográfico no me interesa lo más mínimo, de forma que he decidido, exclusivamente, leer sus crónicas, de ahora en adelante.
Volviendo a la reseña leída en el periódico, que decía, en un lenguaje indescifrable, lo siguiente: ”The Master es pura trascendencia, pura complejidad, puro cine……….The Master……..no cae en la tentación del dibujo personal, tampoco tiene una narrativa tradicional, ni los habituales giros de guión, ni una estructura donde los hechos  se concatenan unos con otros. The master es pura pulsión…..Pura pulsión sentimental, artística, emocional” y  releyendo el comentario, acerté a ver la advertencia que me pasó desapercibida en un primer momento  y que no era sino el aviso de semejante absurdo. Porque ya nos anunciaba que es una película sin  un argumento coherente, sin hilo conductor, carente de ritmo, carente de sentido,  de lógica. Lamento discrepar de todos los que ven en P. T. Anderson a un gran cineasta, y aun a riesgo de parecer una  ignorante cateta,  no me duelen prendas afirmar que “The Master” es la peor película que he visto en mucho tiempo. No sé qué quiere contarnos el ínclito Paul Thomas Anderson y lo que es peor, tampoco me interesa.  Pero debo decir en descargo del crítico que ya anunciaba los riesgos de crearse con ella  falsas expectativas, de no pertenecer al selecto  y exclusivo colectivo de “entendidos de cine”. Ya  nos advierte de que si no disfrutamos, en su momento, con “El árbol de la vida” haríamos bien en no repetir la experiencia. Pues yo no la vi, y estoy segura, una vez vista ésta, de que de haberlo hecho no habría incurrido en semejante error. Es más, tengo el firme propósito de no reincidir. Sin duda me cuento entre ese público carente de  sensibilidad  o de buen criterio o de la sofisticación necesaria para degustar una obra de semejante envergadura, pero me atrevo a  afirmar sin miedo a equivocarme, que el común de los espectadores pensarán como yo, que más que una película “The Master” es una tomadura de pelo, con el agravante de tener una duración de dos horas y 20 minutos. Por la observación de la inexpresividad de los rostros, del mutismo generalizado de los asistentes al dejar la sala, puedo asegurar que el desconcierto y el aburrimiento eran los sentimientos predominantes entre el público, si no el de cabreo, como el del único valiente que osó hacer algo más interesante a mitad de la película.
Lo dicho, en mi opinión  “The Master” no es más que una broma pesada del autor, un jeroglífico a descifrar por mentes preclaras, pero no una película para    cinéfilos sin pretensiones. Lo único positivo de la cinta  es el buen trabajo de Joaquin Phoenix y de Phillip Seymour Hoffman en sus respectivos papeles de chiflados, lo cual no es, por otra parte, ningún consuelo.
Alicia dixit.


jueves, 27 de diciembre de 2012



SESIONES
DE
BEN LEWIN


         “Sesiones” pertenece a ese tipo de películas que vas a ver a la sala con un cierto nivel de desconocimiento escéptico y terminas saliendo con la satisfacción de haber asistido a la narración de una bella historia muy bien contada. La película está muy alejada de los estereotipos que nos presentan otras obras que, si bien pueden ser de un gran entretenimiento, no  abandonan el mundo de lo predecible y de la sonrisa fácil, aunque esto tampoco debe despreciarse y como muestra, podemos recordar los buenos momentos que nos procuró recientemente “Intocable”

         Durante su visionado aprendes que la discapacidad, no sólo nos enseña a ser más humanos y solidarios -algo muy diferente a ser compasivos- sino también a entender cómo frente a situaciones como la que nos presenta el director, comprendemos mejor la naturaleza de los hombres. Así nos preguntamos ¿Qué sentido tiene oponerse a la naturaleza de nuestros comportamientos y en particular a nuestros impulsos sexuales? Incluso muy a pesar de nuestras convicciones y principios, algo que interpreta magistralmente William H. Macy, un sacerdote más humano que próximo a la teología de la liberación y otras tendencias de la Iglesia Católica que pretenden su modernización.

         El papel de gran minusválido que únicamente puede vivir unas horas diarias, y digo vivir y no sobrevivir, porque el resto del tiempo tiene que estar  atado a un pulmón de acero, lo interpreta John Hawkes. No solamente se mete en la piel del personaje sino que nos hace a todos los espectadores partícipes de su vitalidad, que lo traduce en una enorme coquetería y en su firme deseo de abandonar la virginidad ¿Por qué no?

         A Helen Hunt, actriz ni guapa ni fea, el director le asigna el papel de terapeuta sexual y lo encarna haciéndonos disfrutar de un personaje profesional, dotado de una sensibilidad propia de vocaciones difíciles de entender si no se tiene ese don de la naturaleza. ¡Cuánto tenemos que aprender sobre dependencia…..! Quizás no sería mala idea que en estos tiempos de recortes, algunos de los adalides de las eliminaciones de las ayudas a la dependencia viesen la película y entenderían en qué consiste. Personalmente creía entender la necesidad de las ayudas a la dependencia, después de ver esta película me he reforzado en mis convicciones. ¡Cuánto nos queda por desarrollar en este terreno!

         El final de la película coincide con un sentimiento de enamoramiento del protagonista, tanto por parte de los actores como de los espectadores. No por su tesón, ni por su fortaleza de ánimo, dos de las característica a las que generalmente se recurre para ensalzar a las personas con alguna discapacidad, sino porque todos, dentro y fuera de la película, le admiran sin considerar su minusvalía. La suya es una personalidad que te hace olvidar completamente su discapacidad.

Germán.


domingo, 16 de diciembre de 2012



EL MUSEO DEL CINE
GIRONA

         Durante el pasado puente de la Constitución he visitado la ciudad de Girona. Me ha generado muchas variadas sensaciones, todas ellas positivas. Es una ciudad monumental digna de pasearse, la gente es de una amabilidad reseñable y, por cierto, no he notado ninguna presión nacionalista, todo lo contrario me he sentido en un lugar muy acogedor y eso que yo tengo un muy marcado acento de Madrid. Tengo la impresión, por tanto, de que esto de la presión nacionalista catalana, no es más que un invento de nacionalistas españoles que intentan presentarnos una imagen sesgada de Catalunya, con el objetivo de imponer sus valores culturales, pasando por encima de los sentimientos de muchos ciudadanos de esa Comunidad Autónoma, País o como quiera cada uno denominarla.
         Una vez aclaradas las buenas vibraciones que me ha transmitido la ciudad me parece destacable que tenga entre sus atracciones culturales un Museo del Cine. Una institución municipal en la que se ha recogido y ordenado la colección de un ciudadano catalán llamado Tomas Mallol. El recorrido organizado cronológicamente nos muestra una amplísima colección de objetos que van desde mitad del siglo XVII hasta 1970, en la que nos muestra toda clase de artilugios que el hombre ha desarrollado para dar movimiento a las imágenes y así poder reflejar desde la vida de la naturaleza, de las personas y de las sociedades hasta permitir la construcción de narraciones que nos evocan sentimientos de todo tipo para configurar lo que hoy conocemos como el arte del cine.
         Resulta especialmente llamativo el interés de los hombres por intentar reflejarse en imágenes y particularmente en imágenes en movimiento. La visita a este tranquilo museo también te permite poder manipular algunos objetos de la prehistoria del cine mediante acciones manuales que te muestran imágenes en movimiento. La sonrisa traviesamente infantil que te provoca  te ayuda a comprender porque desde sus inicios el cine es considerado un espectáculo.
Los visitantes pueden disfrutar de un recorrido a través de todos estos increíbles objetos ordenados con un gran sentido pedagógico. Pero la superficialidad que va aparejada a la actividad turística te impide disfrutar de su biblioteca, hemeroteca, videoteca y fonoteca. Estos últimos elementos deben ser y, así creo yo que son, el sentido último de este museo. El museo del cine no debería ser exclusivamente la colección ordenada de los objetos que permiten captar las imágenes y las imágenes en movimiento. Todo ello debería estar vinculado a los resultados obtenidos por todo este conjunto de artilugios. Ésta es la parte que, desgraciadamente, una visita turística no te permite apreciar.
         Mis felicitaciones al Ayuntamiento de Girona por esta iniciativa que añade atractivo a una ya en si misma interesante y hermosa ciudad. Si visitáis Girona, id al museo del cine, merece la pena. 
Germán.

sábado, 15 de diciembre de 2012


UNA PISTOLA EN CADA MANO
 DE
 Cesc Gay

         Deliciosa película coral la firmada por Cesc Gay. Estructurada en forma de pequeños relatos cuyos personajes se entrecruzan para mostrar la vulnerabilidad, el desconcierto y la torpeza del hombre de nuestro tiempo en el terreno afectivo. Con un gusto exquisito, tino y agudeza, nos va desgranando las cuitas de unos personajes masculinos inseguros, desorientados, cómicos  o simplemente patéticos, en sus relaciones/conflictos de pareja.
         Las magistrales interpretaciones del elenco de actores, nos muestran con gran naturalidad las incertidumbres de sus personajes, tan cotidianos como excéntricos. Los duelos interpretativos (hombre/hombre, mujer/hombre) encadenan unas historias repletas de ternura y chispa, para confluir, al final, en un mundo compartido por casi todos.
         Cesc Gay inició su periplo en el cine de relatos breves de vidas entrelazadas, con la majestuosa “En la ciudad”, en la que ya daba buena muestra de la delicadeza, el buen tono y la agudeza en la disección de unos personajes plenamente actuales, así como de sus incertidumbres: la  incomprensible infelicidad de los que han alcanzado el éxito personal y profesional; el asombroso conformismo de los fracasados; el absoluto desconocimiento  masculino de la psicología femenina; el desconcierto  masculino ante la “nueva mujer”; la torpeza, las consecuencias de las frivolidades amorosas, o los efectos de las inseguridad en las relaciones de pareja……..Asuntos todos ellos cotidianos, relatados en clave de humor, donde la complicidad y la empatía son la perspectiva de la mirada del autor. Resultan, de esta forma, historias deliciosas y aparecen como extraordinarias.
         Recuerda al “Short Cuts” de Robert Altman, salvando las distancias geográficas y generacionales, si bien las cuestiones planteadas son, asimismo,  universales.  Mis preferencias van para las historias protagonizadas por el siempre soberbio Ricardo Darín, y su gran oponente Luis Tosar, y en especial la del  guaperas, pero muy correcto Fernando Noriega y la vigorosa Candela Peña (que está de 10).
        
         Pues sí, historias imaginadas que muestran personajes reconocibles, situaciones por todos vividas,  en eso consiste “Una pistola en cada mano”, cuyo título ya nos da idea del ridículo universo masculino retratado. Esta es la magia del cine: convertir en extraordinarias historias corrientes de personas corrientes.  Mérito éste sólo al alcance de algunos, y Cesc Gay es uno de ellos. Enhorabuena. Confío en que los próximos Goya le reconozcan el excelente trabajo.

Alicia dixit


miércoles, 12 de diciembre de 2012


SKYFALL
DE
SAM MENDES

            Gran exponente del cine de acción,“Skyfall” engancha por igual a incondicionales y a descreídos. Yo, que me incluyo en el segundo de los colectivos, y voy a regañadientes a ver este tipo de cintas, he salido satisfecha de la sala. Sobran las palabras: contiene el repertorio completo de escenas trepidantes propias del género,  rodadas con maestría y buen gusto. El intrépido Agente 007, está magníficamente interpretado por Daniel Craigg, actor al que no tenía el gusto de conocer y que resulta ser  un más que digno James Bond: contenido y a la vez  cabal en lo físico (goza de una estupenda forma) y  en lo psicológico (convierte  su  arquetípico personaje en alguien más cercano, más real,  más humano).  A reseñar el trabajo de Bardem, que nos  obsequia con  un  peculiar y muy sugestivo villano. In short, excelente trabajo del siempre interesante Sam Mendes. Paradigma del cine de evasión,  para deleite de todos los paladares, no me  cabe sino recomendarla.
Alicia dixit


sábado, 17 de noviembre de 2012



EN LA CASA

DE

FRANÇOIS OZON

         El director de la película “En la casa”, tiene una gran capacidad de trabajo. Cada año hace una nueva lo que supone añadir dificultades a la ya ardua tarea de hacer cine. Si reunir todos los requisitos para hacer una buena obra es complicado, hacerlo casi por obligación en tan corto espacio de tiempo, tiene un mérito notable. No voy a extenderme mucho más sobre aspectos como éste para ser fiel al principio que inspiró la creación de este Blog: “hablar con pasión y no con erudición”, por lo que a continuación me centro en lo que me sugirió el film.

         La historia es sobresaliente, basada en una obra de teatro del dramaturgo español Juan Mayorga. Genera gran inquietud y no se pierde, en ningún momento, la concentración. Aunque sólo sea por este motivo ya la convierte en una obra muy recomendable.

         El guión es de rabiosa actualidad, trata sobre la clase media. Una clase social que se ha puesto de moda en los últimos tiempos por ser la gran sufridora de los errores y de las decisiones intencionadas que nuestros supuestos líderes, tanto de izquierdas como de derechas, están adoptando. Entre los que forman parte de este segmento social los hay que sienten añoranza; los hay que sienten, sin saberlo, hastío vital perteneciendo a ella  y, por último están, los que no saben ni interpretar ni expresar su sentimiento de pertenencia de clase e impulsan a alguien hacia un voyeurismo malsano que les ayude a sobrellevar su triste mediocridad.

Todas estas circunstancias están muy bien construidas en el conjunto de la obra. Todos los actores han entendido, dudo si consciente o inconscientemente, su papel y lo interpretan estupendamente, especialmente Ernst Umhauer (Claude) y Kristin Scott Thomas (Jeanne), ésta con un dominio del idioma francés asombroso.

En la ficción es fácil imaginar que el comportamiento humano responde a patrones muy definidos y que esto permite manejar a las personas casi al  antojo del manipulador, sobre todo si este se sitúa en una posición intelectualmente dominante. En la realidad, es otra cosa: en el comportamiento humano siempre hay variables inmanejables que impiden las manipulaciones absolutas. La cuestión es que en el mundo hay muchas personas que, en aspectos como estos, no distinguen entre ficción y realidad. Esta película y su gran guión nos lo muestran de manera inmejorable.

Germán


domingo, 4 de noviembre de 2012


LO IMPOSIBLE
DE
J.A. BAYONA


Las cifras hablan por sí mismas y no seré yo quien las contradiga, si bien, no   todos los éxitos de taquilla son  necesariamente grandes películas. Sin embargo “Lo imposible” ofrece todo lo que puede esperarse de una película  aclamada por el público. No decepciona.  Técnicamente no tiene nada que envidiarle a ninguna cinta sobre catástrofes o  desastres naturales  de las que tanto gusta la industria americana, por lo que no desmerece en nada a  lo más granado del género.  Está impecablemente realizada  con lo que resulta del todo verosímil,  no sólo porque sabemos que está basada en un hecho real, sino porque se cuenta con una perfecta puesta en pantalla. Las escenas iniciales son memorables, pero  el ritmo  y  la tensión se mantienen en un constante in crescendo, que culmina con el final de la película. Y ello contado con la sencillez de un guión propio para la ocasión, (que no tiene nada de especial) pero que  logra mantener el clímax  en todo momento, a pesar de que conocemos el final feliz de la historia (de esta historia en particular). Recrea el desastre a la perfección, en un primer momento y en los inmediatamente posteriores a la tragedia. Y cuenta una historia devastadora con final feliz, lo que es de agradecer  y que sin duda contribuye a dejar satisfechos a los más  que variados públicos que se acercan a verla. Porque es una película para todos los públicos, lo que en mi opinión, es otro mérito añadido.  No enfocar una historia a un determinado tipo de audiencia,  añade más dificultad, si cabe, al objetivo de entretener.  Y esta película entretiene a todos,   con el mensaje positivo  de que cosas como la relatada pueden ocurrir, aunque parezca mentira.  No sé si es un reconocimiento  a la existencia de la  buena estrella  o sencillamente  una bocanada de optimismo, el que se encuentre una historia con  final feliz dentro del  mismísimo infierno.   Y más allá del relato de lo que sucedió (supongo que con las dosis de ficción necesarias para componer la película)  no hay moralejas, ni  mensajes místicos. Solo se muestra cómo de los humanos se puede esperar lo peor y lo mejor en situaciones límite. Cómo siempre surge  quien se presta a ayudar   cuando más se necesita.  Este canto a la solidaridad de la gente, es el único  mensaje  subyacente, si es que se puede llamar así,   aunque no resulta exagerado.  Es más, parece claro que  responde a la realidad de lo que allí ocurrió, que es,  en suma, una mera descripción. Otra cosa es cómo  los actores  recrean la tragedia.  Y lo hacen muy acertadamente, incluidos los niños, cuyas interpretaciones contribuyen a hacer más inquietante el filme. Naomi Watts está inmejorable, y es sobre ella sobre la que recae la responsabilidad de  conmovernos  y de  mantenernos absortos la mayor parte del tiempo frente a la pantalla.
Respecto al ritmo y al desarrollo de los acontecimientos, siendo efectistas, resultan del todo adecuados, llegando  a conseguir el cénit de la tensión  en diferentes momentos del filme: al principio, cuando  la primera ola arrastra a la madre y al hijo mayor, en el medio y  al final, cuando se produce el encuentro entre el padre y  los tres hijos….etc. Vamos que la maestría de J. A. Bayona queda fuera de toda duda.  Y hay quien sostiene que para ver buen cine  de evasión hay   que recurrir al cine americano………!!!!!!.Para hacer buen cine  solo  hay que apoyar económicamente  al  mucho talento que anda por ahí. Y en este país tenemos nuestra  nada desdeñable cuota.  Espero que los recortes no lo dañen.
Alicia Dixit