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LA VIDA MISMA.GERMÁN

Si no puedes escribir, escribe

domingo, 3 de enero de 2016

A WALK IN THE WOODS
DE
KEN KWARPIS

Como suele ser habitual, encuentro opiniones contradictorias sobre el último trabajo de Robert Redford (en la interpretación y en la producción), lo cual no me desanima  de mi propósito de verlo. Me siento inexplicablemente atraída por la película, por lo poco que conozco del argumento y por el cartel de actores que la interpretan. Aunque  he de confesar que nunca he  tenido una especial predilección por Robert Redford, no puedo por menos que reconocerle el  mérito y los logros de algunas  de sus magníficas interpretaciones que por numerosas no voy a enumerar aquí. Y lo que sí le admiro  es su condición de gran cineasta en todas sus facetas (hay que recordar que además de  su actividad como actor, productor y director, Redford ha sido el promotor de algún prestigioso festival de cine independiente y en definitiva un mecenas para más de algún talentoso principiante). Así, además de su cuota de responsabilidad en algunos grandes hitos de la historia del cine, puede predicarse de él un indiscutible criterio en la selección de las películas que interpreta, que dirige o que produce y un incuestionable buen hacer que  dignifica  todo lo que toca.  
Dándole la réplica, su partenaire,  el  maldito Nick Nolte, siempre me ha resultado un actor de indudable garra.
Es esta una película sobre el crepúsculo de la vida de dos antiguos compañeros de andanzas que se reencuentran  tras años de distanciamiento.  En la recta final coinciden en el proyecto de emprender la senda de Los Apalaches, ruta de más de 3.000 km a lo largo de la costa este de los EEUU, lo que les permite ahondar en sus sentimientos además de compartir la retrospectiva de sus vidas.
Algunos atribuyen a la película un exceso de blandura que yo no comparto. Y sí, esta aventura tardía emprendida por estos amigos tan dispares para exorcizar la vejez y la muerte, me parece tierna y divertida.
El tono de comedia empleado por Ken Kwarpis, hace del relato,  que bien podría  haber tenido tintes melodramáticos, una historia desenfadada y cálida.
El viaje les permite rememorar las diferencias que los han mantenido alejados durante años, y que, sin embargo,  evidencia la complicidad necesaria para sobrellevar sin sobresaltos las aventuras que comparten. Y hace aflorar el afecto latente que un día les unió en las ya lejanas aventuras de juventud.
Canto a la amistad, que resalta la superación de las divergencias cuando se comparten unas circunstancias que finalmente nos igualan a todos en la adversidad de afrontar el tramo final de la vida. 
De cada uno de los personajes se obtiene una enseñanza. Cada uno de los protagonistas resulta enternecedor por diferentes razones, pero la peripecia de ambos resulta, además de                 reconfortante -porque nos presenta la idea del milagro de la amistad-  cercana.
He leído algún reproche por la participación de dos figuras como las de Redford y Nolte en una película menor, alejada  de sus verdaderos talentos. No puedo por menos que discrepar. Esta película tierna y conmovedora (inspirada en hechos reales que son la base de un best seller) se engrandece y gana en calidez y proximidad con la participación de estos dos grandes actores que encajan perfectamente en los personajes que encarnan, pareciendo  más que nos hallamos ante una interpretación de sí mismos que ante una buena actuación.
No dudaría en volver a verla, porque me ha servido para recrear, con las dosis de humor necesarias,  la muy extendida dificultad del ser humano de  aceptar el fin de la propia existencia. Y lo bueno de contar con amigos, incluso cuando todo parece amortizado...........
 Alicia dixit.

sábado, 2 de enero de 2016

SUFRAGISTAS
DE
SARAH GAVRON

El mundo de los derechos civiles sólo ha avanzado por la valentía y determinación de algunas gentes. Estas se han enfrentado a injusticias manifiestas que no se veían como tales en su momento.
Película necesaria porque faltaba en la filmografía universal. Se han hecho muchas otras obras sobre los diferentes tipos de discriminaciones que han existido  y existen pero yo no recuerdo ninguna sobre la igualdad  entre hombres y  mujeres.
La batalla por la igualdad de derechos es una lucha que nunca se acaba por lo que es obligado mantener la memoria viva de sus orígenes. Es preciso entender las dificultades a las que se enfrentaron, en su momento, las pioneras de la equidad de derechos entre hombres y mujeres y nada mejor que la capacidad narrativa del cine para mostrárnoslo.
La necesidad de recordarnos la lucha por este logro no afecta, en los tiempos que vivimos, únicamente a los hombres (los primeros responsables  de impedir que no se desarrolle la igualdad entre ambos sexos). También incumbe a esas mujeres que deslumbradas por el éxito laboral desprecian derechos que tanto esfuerzo ha habido que emplear para conseguir.
La película tiene un guion sencillo pero sí muy efectivo que nos muestra de una forma muy realista las condiciones de vida de las mujeres a principios del siglo XX. Todo comienza con una obrera de una lavandería de Londres  que se ve envuelta en un incidente en el que participa una compañera suya. A partir de ese momento  la protagonista toma contacto con el colectivo de mujeres activistas y se va implicando cada vez más en un movimiento con el que día a día se va sintiendo más identificada. Una causa que es sistemáticamente despreciada por una sociedad patriarcal y, en consecuencia, brutalmente reprimida. La directora para que la historia no pierda vigor la enriquece mostrando la burla general a la causa de las sufragistas y cómo estas se ven  obligadas a recurrir a acciones muy llamativas para que se visualice su revuelta.
La interpretación de Carey Mulligan es perfecta aportando una fortaleza a un  guion que por sí mismo no tiene. Sorprende por su brevedad el papel de Meryll Streep. Desconozco si su presencia se debe a una operación de marketing promocional aunque yo, personalmente,  prefiero pensar que se debe más a que esta magnífica actriz ha entendido la necesidad de que esta película exista y ha prestado su nombre y su imagen al elenco para que no se olvide que la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres está plenamente vigente.
Germán.

jueves, 10 de diciembre de 2015

EL CLUB
 DE
PABLO LARRAIN

Sumergirse en los problemas de la iglesia Católica es un ejercicio poco gratificante por lo desagradable que resultan los execrables crímenes cometidos a lo largo de los tiempos. Pablo Larrain expone una imagen fiel de esta atrocidad haciendo sentir al espectador incómodo todo el metraje de la película. No escatima recursos para conseguir su fin. Nos muestra la historia inmersa en una luz fría de color gris sucio como si observáramos a través de un velo para protegernos del asco que provocan todos y cada uno de los personajes. Desarrolla la trama en un espacio cerrado donde las miserias se puedan racionalizar. Aleja la residencia donde se producen los acontecimientos de cualquier posible contacto humano como si de una fosa aséptica se tratará. Describe un infierno cómodo para sus diabólicos moradores donde la ausencia de arrepentimiento les permita reescribir su historia personal. La narración está llena de tiempos muertos para que no pierdas la sensación de incomodidad. Pablo Larraín no sólo mete el dedo en la llaga sino que una vez dentro lo retuerce hasta impedir cualquier rasgo de debilidad y compresión de las aberraciones que han cometido a lo largo de su vida los protagonistas. 
El final es tan mísero como real. Hay que mantener en el exilio infernal a esos diablos faltos del más mínimo sentimiento de culpa y sin ningún ánimo de expiación. El motivo: salvar la institución. La gravedad de sus crímenes es tal que es mejor ocultarlos que juzgarlos para evitar la fuga masiva de fieles. El negocio es el negocio.
Es imposible no hablar de los actores y su soberbia interpretación. Su nivel es tan alto que será complicado que no queden identificados como esos psicópatas de la película “El club”. Un actor que se arriesgue a que se le identifique con esos personajes tiene que estar muy seguro de su capacidad. Ellos lo están y su calidad les permitirá afrontar otro sin fin de obras arriesgadas  y nos volveremos a quitar el sombrero con ellos.
Desde este momento seguiré con la misma devoción el cine chileno como ya hago con el cine argentino. Espero ansioso nuevos trabajos.
Germán.

OCHO APELLIDOS CATALANES
DE
EMILIO MARTÍNEZ-LÁZARO

Que era difícil que esta secuela estuviera al nivel de “Ocho apellidos vascos” era previsible. Que el efecto sorpresa se hubiera desvanecido y eso hiciera perder frescura a la cinta, estaba cantado. Que la chispa de los personajes originarios se pudiera mantener intacta  hasta el punto de convertir esta nueva entrega en una peli con el  punch de la anterior, era difícil visto el resultado de la primera (salvo las excepciones de Carmen Machi y del genial Karra Elejalde). En cambio, sÍ parecía razonable esperar que los guionistas supieran exprimir todo el jugo a los clichés del catalanismo en un momento álgido del independentismo que es una fuente inagotable de chirigotas. Pero los  sketches y los gags son escasos y poco agudos en esta ocasión. Gira la cinta alrededor de los ya conocidos personajes con el añadido de  los nuevos (poco ingeniosos, todo hay que decirlo) y el ambiente catalán parece un decorado de cartón piedra, secundario, sin vida propia. Siendo como era protagonista la idiosincrasia vasca en la primera película, no se logra el mismo virtuosismo con el seny catalán (desconozco las razones) y ni  el aire de retrato costumbrista ni el  desarrollo ocurrente de los acontecimientos se consiguen, any more. Fallida resulta la incorporación de los personajes autóctonos, y ni siquiera  Rosa Mª Sardá es capaz de compensar las carencias de los restantes papeles renqueantes. Especialmente pobre resulta el de Berto Romero, que en esta ocasión no dice nada,  para mi sorpresa, que soy una incondicional seguidora de sus intervenciones en los programas de Buenafuente y en el formato “monólogos”. Artificiosa, superficial, poco espontánea, nada genuina, en absoluto ingeniosa esta nueva entrega parece realizada por extraños  que nada conocen del seny catalán, salvo los tres estereotipos de rigor (la sardana, los castellets, la butifarra y la tacañería). Y se mete como con calzador el antiespañolismo reinante con algún  chiste poco logrado.
Película anodina que no termina de conectar con el gran público (yo no oí risas en la sala a pesar de estar llena, luego no era yo la única decepcionada…..).
En fin, que llevará recaudado más que ninguna película española anterior,  pero no merece, ni por asomo, el éxito del que está disfrutando. Ahora, eso sí,  la magnífica campaña de publicidad emprendida por Tele 5 (cada poco Pedro Piqueras  da cuenta de ella en su noticiario) junto con las ganas que todos tenemos de echarnos unas risas, han logrado lo planificado por los productores con esta película hecha de encargo: un taquillazo de record.
Pues eso, confío en que acabe aquí la serie porque el asunto ya no da más de sí……
Alicia dixit


miércoles, 9 de diciembre de 2015

SPECTRE
DE
SAM MENDES

Flojita  la última entrega de James Bond, que tras las expectativas creadas por Skyfall resulta especialmente decepcionante.  Y ello a pesar del crédito con que cuenta Sam Mendes, que con  la anterior dirección logró un ejemplar perfecto de la serie de Bond. Y a pesar, también, de la gran interpretación que del personaje ejecuta Daniel Craig –yo diría que tras el escocés Sean Connery, Daniel es quien mejor encarna al agente 007.- Correcta también es la interpretación del villano que corre por cuenta del sobrio Cristoph Waltz. Sin embargo, ninguna de estas cosas impide que la película resulte anodina y por momentos aburrida por lo que acaba uno revolviendo el trasero en el asiento, impaciente por terminar con el trámite.  El personaje más insulso, en mi opinión, es el de la protagonista femenina (Lèa Seydoux)  a años luz de las más altas cotas alcanzadas por alguna de sus predecesoras (muy alto el listón de una espectacular Ursula Andress surgiendo del mar embutida en lo que ha sido uno de los  bikinis más emblemáticos de la historia del cine de todos los tiempos, p. e. ). Solo se salvan las escenas de acción que siempre resultan trepidantes.
Trama sin gancho que, en fin, hace de Spectre una película del montón.
              Alicia dixit.

lunes, 7 de diciembre de 2015

NOBODY WANTS THE NIGHT
DE
ISABEL COIXET

Mi reconciliación con Isabel  Coixet parece duradera, y eso que “Nobody wants the night” no presagiaba lo mejor. Aun así mi “idilio cinematrográfico” con ella se mantiene firme.  Nuevamente me ha conquistado con una película en las antípodas de mis géneros favoritos, lo cual tiene  su mérito.  Las aventuras extremas, ni en la vida ni en la ficción, me han seducido jamás lo más mínimo. Y me aventuré a verla a pesar de ello, porque mi renovado entusiasmo por su cine (gracias a “Learning to drive”) me inspiraba plena confianza. Que no se ha visto defraudada. A pesar de la dureza de las condiciones de vida descritas en el film (que me resultan cada vez menos agradables en la pantalla) y de algún truco de guion que  se perdona por el conjunto, por el resultado final (el arranque de la historia parece poco verosímil) me ha conmovido la relación de las dos mujeres protagonistas. Dos mujeres que nada tienen en común más que el amor por el mismo hombre, lo que las convertiría en enemigas irreconciliables, y que  dadas las circunstancias las transforma en su apoyo mutuo imprescindible. Unos lazos más fuertes que cualesquiera otros los que produce la lucha por la supervivencia. Lazos que rompen con todos los antagonismos existentes en la vida de las mujeres: las opuestas condiciones de vida, la diferente moral, la diferente actitud ante las adversidades, ante la vida…… Con una excelente ambientación, unos  sugerentes paisajes y unas  imágenes cadenciosas e impactantes, se nos relata  el devenir de una relación que viaja desde la rivalidad más recalcitrante hacia una simbiosis casi  total.  Una historia  de amor generoso, milagroso, inimaginable. Y siendo ficción (como apuntan los créditos, que informan de que los inspirados en personas reales son los protagonistas pero nada dice de los hechos) a mis ojos, parece posible. Me creo esta historia  de amor entre mujeres en el límite,  llena de ternura y  de delicadeza que me eriza el  vello y  me conmueve hasta el llanto.
Y mi admiración por Isabel Coixet  crece sin fin.  Sintonizo con su cine de manera inexplicable. Es una cuestión  de piel que no alcanzo a expresar. Siento sus películas como un regalo y espero  que  este estado de ensoñación se prolongue indefinidamente.
Grandes, también, Rinko Kikuchi y Juliette Binoche, sin cuya presencia no hubiera resultado tan fácil  modelar estos  personajes.
Grandes todas. Gracias,  Isabel……

Alicia dixit

lunes, 9 de noviembre de 2015

REGRESIÓN
DE
ALEJANDRO AMENÁBAR

La última película de Amenábar debería titularse decepción, en vez de regresión. No es la primera vez que termino de ver una de las últimas películas de este director y no encuentro al supuesto genio con el que tan gratuitamente hemos identificado a este cineasta. Reconozco sus méritos en “Tesis”, cómo no, pero esas rentas están más que amortizadas y ya no se puede vivir de ellas. La industria debería revisar detenidamente sus proyectos, sobre todo si estos tienen el mismo nivel que sus últimas producciones. Mejor sería invertir en nuevos talento, que tienen difícil incorporarse a esta complicada industria, mientras personajes como Amenábar sigan ocupando un lugar que no les corresponde por la calidad de sus obras. Parece que en la industria cinematográfica española (una organización muy burocratizada) se hubiese instalado “la ley de hierro de la oligarquía” formulada por Robert Michels. Esta se sustenta en la idea de que en toda organización existen tendencias oligárquicas ya que hay individuos que acaban haciéndose necesarios y se perpetúan en las corporaciones impidiendo su renovación.
La película “Regresión” no tiene ningún elemento que la haga tan atractiva como para cosechar el éxito comercial del que ha disfrutado. Ni siquiera es una película que se haya realizado con competencia profesional. El director necesita un baño de humildad además de corregir cuanto antes el exceso de soberbia que demuestra al intentar, nada más y nada menos, que hacer un thriller. Este es un género especialmente difícil si no se quiere incurrir en el riesgo de hacer una peliculilla de serie B de las que están inundadas las parrillas de las televisiones generalistas los sábados a la hora de la siesta. El guion está mal enfocado, desde el principio sabemos cuál va a ser el siguiente movimiento del protagonista. Los giros que va introduciendo la trama los mete con calzador. La narración empieza lenta y llegado un momento sufre una importante aceleración, algo así como si quisiera resolver cuanto antes la historia porque no tuviera claro por dónde seguir. Para mantener un cierto nivel de angustia en el espectador y como el guion es tan pobre tiene que abusar de la música y del susto fácil. El exceso es de tal nivel que más que tensión provoca hilaridad en el espectador. Lo abusivo es fruto de exigir  a los actores un alto nivel de sobreactuación. La situación llega a tal límite que el escaso papel que Emma Watson realiza pudiera poner en cuestión su imagen para próximas películas. No me extraña que ninguno de los protagonistas quisieran acompañarle al festival de San Sebastián, visto el resultado final.
No es una película fallida, es un director que o bien ha perdido la inspiración, o bien “Tesis” fue un simple destello de genialidad que tal y como tal como vino se fue.

Germán.