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LA VIDA MISMA.GERMÁN

Si no puedes escribir, escribe

sábado, 10 de febrero de 2018

El plástico


NUESTROS CONGÉNERES

Nuestros congéneres y en especial aquellos que habitamos las zonas más desarrolladas del planeta vivimos un momento dulce en lo referente a la información y a la comunicación. Podríamos decir que incluso vivimos bajo una saturación, lo que se conoce como Information Glut. El desarrollo de los Smartphone y  el prodigioso invento al que jamás la humanidad pudo llegar a imaginar que llegaría, Internet ha situado a nuestra raza en un escalón superior del conocimiento.
¿Si aceptamos todo lo manifestado anteriormente por qué no seguimos los dictados de la razón en nuestros comportamientos cívicos? pues este es uno de los misterios que, en un sentido literario, más me atormentan.
No parece necesario insistir más en el problema que los plásticos y otros residuos similares están creando en el medio ambiente. Además, este problema es especialmente importante en algunas áreas de nuestro planeta, por ejemplo en el mar Mediterráneo. Este piélago que en el caso de nuestro país es el soporte estructural de nuestra principal industria, el turismo tiene una importancia tal que en sus costas pernoctan unos 64 millones de turistas. Todos ello sin menospreciar su belleza que ha inspirado a no pocos artistas.
Esta realidad- la belleza y el ser motor económico de la industria turística- es conocida por todos los habitantes de nuestro país. No exagero cuando digo todos puesto que en España hay más de 50 millones de líneas móviles, el ochenta y siete por ciento de ellas se soportan en smartphones (con conexión a internet). También somos el quinto país del mundo que más tiempo pasa con el teléfono conectado. A todo lo demás hay que añadir a todos los medios de comunicación en cualquier soporte y, en particular, la televisión. Esta, además de bombardearnos con excelsos programas en los que se compra y se vende la vida privada; también ofrece plataformas para la exposición, sin complejos, de nuestras patologías y otros aspectos sobre los que me niego a profundizar. En los huecos que deja la parrilla de programación igualmente nos ofrecen suficiente información acerca de los problemas medioambientales por los que atraviesa el mar Mediterráneo
Todo lo anterior nos permite certificar, casi sin ningún enero de duda, que la población española conoce profundamente los problemas medioambientales que padece nuestro Mare Nostrum.
En los últimos tiempos, privilegios de la edad, paso largas temporadas en sus costas, en aquellas en las que gran parte de sus visitantes no son extranjeros sino turismo nacional. Cuando te aproximas a sus arenas blancas y finas no hay paso que des en el que no te cruces o sientas en tu pie un plástico, una colilla, un bote de hoja de lata, una botella de plástico. Si te bañas en sus aguas - yo, como muchos otros, tengo que hacerlo con gafas natatorias graduadas - es bastante frecuente que veas una bolsa de plástico nadando con la misma elegancia que los hace una medusa u otro tipo de residuos desde tapones del bolígrafo de esos que tienen un agujero en su punta para que si te lo tragas puedas respirar, hasta restos de material deportivo, etc. Todas las mañanas un  equipo de esforzados trabajadores intenta limpiar las playas, sí todas las mañanas ¡que frustación!
La situación ha llegado a tal nivel que el Ayuntamiento de la localidad ha lanzado una campaña de publicidad muy simpática y enternecedora en la que identifica algunos estereotipos de visitantes playeros: La plantalatas, La abracadabra, El faquir, El nicotino. Todo esto para intentar sensibilizar al público en general para intentar conseguir que el ya cuasi basurero no vaya a más. Es decir como no tenemos suficiente información el Ayuntamiento se ve obligado a realizar una campaña que saque un poco los colores a una muchedumbre la cual ya está enterada del problema.
En ocasiones recibo llamadas de buenos amigos y familiares que de la forma más cariñosa posible me recriminan que con la edad me estoy transformando en una persona más asocial de lo que normalmente era. A lo que yo siempre contesto, bueno es que cada día creo menos en nuestros congéneres.
Septiembre 2017
Germán Domínguez Adrio



NUESTROS CONGÉNERES

Nuestros congéneres y en especial aquellos que habitamos las zonas más desarrolladas del planeta vivimos un momento dulce en lo referente a la información y a la comunicación. Podríamos decir que incluso vivimos bajo una saturación, lo que se conoce como Information Glut. El desarrollo de los Smartphone y  el prodigioso invento al que jamás la humanidad pudo llegar a imaginar que llegaría, Internet ha situado a nuestra raza en un escalón superior del conocimiento.
¿Si aceptamos todo lo manifestado anteriormente por qué no seguimos los dictados de la razón en nuestros comportamientos cívicos? pues este es uno de los misterios que, en un sentido literario, más me atormentan.
No parece necesario insistir más en el problema que los plásticos y otros residuos similares están creando en el medio ambiente. Además, este problema es especialmente importante en algunas áreas de nuestro planeta, por ejemplo en el mar Mediterráneo. Este piélago que en el caso de nuestro país es el soporte estructural de nuestra principal industria, el turismo tiene una importancia tal que en sus costas pernoctan unos 64 millones de turistas. Todos ello sin menospreciar su belleza que ha inspirado a no pocos artistas.
Esta realidad- la belleza y el ser motor económico de la industria turística- es conocida por todos los habitantes de nuestro país. No exagero cuando digo todos puesto que en España hay más de 50 millones de líneas móviles, el ochenta y siete por ciento de ellas se soportan en smartphones (con conexión a internet). También somos el quinto país del mundo que más tiempo pasa con el teléfono conectado. A todo lo demás hay que añadir a todos los medios de comunicación en cualquier soporte y, en particular, la televisión. Esta, además de bombardearnos con excelsos programas en los que se compra y se vende la vida privada; también ofrece plataformas para la exposición, sin complejos, de nuestras patologías y otros aspectos sobre los que me niego a profundizar. En los huecos que deja la parrilla de programación igualmente nos ofrecen suficiente información acerca de los problemas medioambientales por los que atraviesa el mar Mediterráneo
Todo lo anterior nos permite certificar, casi sin ningún enero de duda, que la población española conoce profundamente los problemas medioambientales que padece nuestro Mare Nostrum.
En los últimos tiempos, privilegios de la edad, paso largas temporadas en sus costas, en aquellas en las que gran parte de sus visitantes no son extranjeros sino turismo nacional. Cuando te aproximas a sus arenas blancas y finas no hay paso que des en el que no te cruces o sientas en tu pie un plástico, una colilla, un bote de hoja de lata, una botella de plástico. Si te bañas en sus aguas - yo, como muchos otros, tengo que hacerlo con gafas natatorias graduadas - es bastante frecuente que veas una bolsa de plástico nadando con la misma elegancia que los hace una medusa u otro tipo de residuos desde tapones del bolígrafo de esos que tienen un agujero en su punta para que si te lo tragas puedas respirar, hasta restos de material deportivo, etc. Todas las mañanas un  equipo de esforzados trabajadores intenta limpiar las playas, sí todas las mañanas ¡que frustación!
La situación ha llegado a tal nivel que el Ayuntamiento de la localidad ha lanzado una campaña de publicidad muy simpática y enternecedora en la que identifica algunos estereotipos de visitantes playeros: La plantalatas, La abracadabra, El faquir, El nicotino. Todo esto para intentar sensibilizar al público en general para intentar conseguir que el ya cuasi basurero no vaya a más. Es decir como no tenemos suficiente información el Ayuntamiento se ve obligado a realizar una campaña que saque un poco los colores a una muchedumbre la cual ya está enterada del problema.
En ocasiones recibo llamadas de buenos amigos y familiares que de la forma más cariñosa posible me recriminan que con la edad me estoy transformando en una persona más asocial de lo que normalmente era. A lo que yo siempre contesto, bueno es que cada día creo menos en nuestros congéneres.
Septiembre 2017
Germán Domínguez Adrio


lunes, 11 de abril de 2016

MADAME MARGUERITE
DE
XAVIER GIANNOLI
Si alguien busca en el cine el reflejo de la vida misma no puede perderse esta obra maestra de Xavier Giannoli. Nada más terminar y salir de la sala te vienen  a la mente el sinfín de conocidos que uno ha encontrado a lo largo de su vida que arrastran la misma pobreza mental. Estos,  en lugar de asumirse tal y como son (todos tenemos riquezas personales que explotar) prefieren crearse un personaje y afanarse en interpretarlo. Es tal el interés que ponen que llegan a poner en riesgo de forma alarmante su salud mental. Una vez que se encuentran en esta situación no resulta fácil retornarles a la vida real, a ver quién es el valiente……..!!!! Por lo tanto la espiral de interpretación se apoderará de ellos durante toda su vida. Algunos se mantendrán en esta ficción, al tiempo que dolorosa situación, y otros, por distintos avatares, recibirán un shock de tal magnitud que los dejará marcados para siempre.
Este es el drama de madame Marguerite a la que solo su fortuna personal la sostendrá dentro de su propio papel. Sus bienes son los que la permitirán mantenerse en su creencia de gran artista. Esta riqueza atraerá a una pléyade de chupópteros que ven en ella la posibilidad de mejorar su vida. La ignominia llega hasta tal punto que es imposible la marcha atrás. Así la van conduciendo hacia una situación en la que su destrucción es un camino sin retorno. Eso sí, el director le otorga un minuto de gloria con el que la destruye físicamente: el origen de la perturbación de la protagonista. Igualmente el director nos muestra con una maestría inigualable cómo su marido se ve imposibilitado para reconducir la situación. Los ventajista no le van ayudar y él va a transitar entre la observación del desastre y el intento por resolverlo, para finalmente aceptar la situación y pretender mantenerla antes de enfrentarse a un desenlace imposible de corregir.
La ambientación de la película es magistral. Las imágenes y las atmósferas que nos muestran nos arrastran, junto con los actores a una paulatina espiral de destrucción. Los que se aprovechan circulan entre los que directamente sacan partido hasta un punto en el que pueden verse perjudicados y  los que la abandonan a su suerte  y, por último los que conscientes del daño intentan reconducir la situación a destiempo. Lo llevan demasiado lejos y ya es muy tarde, solo cabe  huir hacia adelante a ver  cómo se sale de esta.
Una película magnifica que se atreve a mostrarnos de una forma muy lírica un tipo de patología muy común en la actualidad: el objeto último de la vida es  el triunfo. Pero no de una manera que nos aporte felicidad sino que nos autoconvenzamos  de que formamos parte de una élite de privilegiados que ejerce el  control,  cuando en realidad son un  instrumento útil de los que de verdad ostentan el dominio  para su propio beneficio, si no el hazmerreír de todos.  


Germán.
             

jueves, 24 de marzo de 2016

THE GIFT
DE
JOEL EDGERTON


Como ya es sobradamente conocido, soy una incondicional de la novela negra y de su equivalente cinematográfico. Hasta de sus sucedáneos  menos tolerables soy seguidora. Lo reconozco, es una debilidad. Huelo a la legua, cual adiestrado sabueso, cualquier posible presa, y  una vez detectadas procuro asesorarme antes de abalanzarme sobre ellas, aunque no necesito demasiados argumentos para aventurarme a  su caza. Así, había tenido noticias del estreno de “El regalo” y  ante la expectativa de encontrarme ante un buen ejemplar, no pude evitar la ávida lectura de la reseña en prensa en busca de una buena coartada y contraviniendo mi propio principio de no dejarme condicionar por opiniones ajenas y no siempre fiables. En estas estoy cuando me encuentro palabras alentadoras sobre las bondades del film que me arrojaron en sus brazos, sin más reservas. Y así, me veo ante este thriller de formato clásico y esquema manido (pareja en apariencia feliz que ve trastocada su convencional  vida tras la aparición de un tercero, en este caso amigo de infancia del marido). He de decir que el inicio me hizo desconfiar,  y me previno sobre una aparente película de las múltiples que anidan en nuestras televisiones los fines de semana. En definitiva, nada  apuntaba  ser de interés más allá de la reiterativa historia del maligno maquinador que perturba con su intromisión  la vida plácida de gente corriente, provocando las consecuentes y predecibles tensiones.
Pues nada más lejos de lo esperado. A medida que la película avanza, los tópicos se trastocan y nada es lo que parece. Las sorpresas se encuentran dentro del mismo esquema de base. Ni el en apariencia malo es tan malo, ni el aparentemente bueno lo es tanto y aunque parezca imposible, después de haberme tragado miles de películas con este formato siento que el interés crece a medida que la trama se desarrolla y avanza. Los buenos y menos buenos son gente corriente y apegada a la realidad. Sin excesos ni caricaturas ni histrionismos. Me consigue atrapar gracias a un planteamiento novedoso y un imaginativo final. Lo cual no es poco, teniendo en cuenta que se hace muy difícil pergeñar nada original en este tipo de historias. Y con lo que en apariencia parecen medios escasos, se obtiene un resultado  más que digno. Las interpretaciones (con unos actores del todo desconocidos para mí) permiten hacernos creer la historia, que por otra parte refleja personajes del todo reconocibles. Lo cual acrecienta su encanto y lo distingue del resto de películas del género, que en general pecan de excesos en sus guiones con el objetivo de lograr un mayor impacto en el espectador. Aquí los personajes resultan cotidianos, y la historia perfectamente verosímil. Todos conocemos sujetos de las características de los aquí presentados, lo cual lejos de restarle efecto, se lo acrecienta. En mi opinión no hay nada más aterrador que la representación de los creíbles personajes desequilibrados que en un grado o en otro nos vamos encontrando por el camino. Y  es aquí donde radica todo el atractivo de este magnífico film, en su apego a la realidad.
Agradezco enormemente poder disfrutar de  thrillers de la calidad del aquí comentado,  porque hasta a mí me sorprende encontrármelos. Y porque me renuevan el entusiasmo.
Buen trabajo el de todos. Pero mi más sentidas felicitaciones para el guionista (que es uno de los protagonistas) que tiene el mérito de conseguir cautivar con una historia sobria, alejada del común de las películas del género, a pesar de estar encuadrada en un  marco poco propicio para la innovación y cuyo casi único recurso consiste en la exageración.
Otra vez,  enhorabuena.

Alicia dixit

sábado, 5 de marzo de 2016

“Carol”
de
TODD HAYNES

Ni la galardonada como mejor película “Spotlight” en los últimos “Óscars” que en mi opinión encajaría mejor en la categoría de “documentales”; ni la perfecta escenografía y  excelentes actores de  “La chica danesa”; ni  el pastelón “Brooklyn” con tintes de novela rosa (historia sobre la inmigración irlandesa a Nueva York) han dejado huella  alguna en mí, salvo el  grato sabor de boca que dejan las extraordinarias interpretaciones que las distinguen (solo hay que revisar la concentración de nominaciones que han concitado en la más reciente fiesta del cine de Hollywood). Pero como una buena película, en mi opinión, debe ser una confluencia de aciertos, más allá del buen trabajo de los actores (si bien este factor ocupa un lugar preeminente  y determinante en el conjunto) Carol reúne todos los ingredientes necesarios  para ser considerada una gran obra. Así, cuenta una historia  lésbica con  extrema sensibilidad (agradezco enormemente que nos ahorren las escenas de cama, que con frecuencia lejos de aportar frescura al film, distraen de lo esencial);  su  ambientación está perfectamente lograda (escenarios y vestuario te trasladan  a la Nueva York de los ´50 de inmediato);  las interpretaciones son admirables (mencionar la elegancia que Cate Blanchet  irradia en cada personaje que interpreta no es ninguna novedad, pero hay que decir que en esta ocasión,  resulta tan seductora que hasta yo misma podría caer rendida a sus pies);  su  estética primorosa, en fin, hacen de su visionado una experiencia placentera.   
Supe después de verla que se basaba en una novela de Patricia Highsmith (si bien que escrita bajo seudónimo) lo cual no me sorprendió a la vista del resultado, y dado que sus novelas, en general, resultan muy cinematográficas (no voy a enumerar ahora todas las que se han llevado al cine y que, con más o menos acierto, han sido un éxito de adaptación). De su habilidad como fabuladora  tampoco tengo nada que añadir, pero sí resaltaré que en esta ocasión la historia (autobiográfica) nada tiene que ver con sus  más habituales relatos de intriga.
Con extrema delicadeza nos narra la relación amorosa (en su contexto histórico)  de dos mujeres alejadas en muchos aspectos (por la diferente edad y la distinta clase social) pero unidas por la pasión. Y aunque puede suscitar opiniones contradictorias (algunos la tachan de excesivamente larga o de excesivamente lenta que son diferentes  maneras de decir lo mismo) en ningún momento me hizo perder un ápice de interés. Clavada como estaba al asiento, el realismo de la narración  y la atinada interpretación que de los personajes protagonistas hacen tanto la gran Cate Blanchet, como  la para mí desconocida Rooney Mora, consiguieron  mantenerme frente a la pantalla sin pestañear, además de tocarme la fibra sensible. Película distinguida en el fondo y en la forma con personajes  delicadamente refinados que convierten la cinta en un placer para los sentidos.
 Yo no aspiro a más….
                                                  

Alicia dixit


jueves, 11 de febrero de 2016

“LOS ODIOSOS OCHO”
DE
QUENTIN TARANTINO

En “Los odiosos ocho” nos encontramos ante el Tarantino en estado más puro. La quintaesencia de su cine está contenida en su última película, lo que  no es buena noticia para  los poco entusiastas, entre los que me encuentro.
Los  que no terminamos de sintonizar  con él, hemos celebrado (y disfrutado, por qué no decirlo) de sus últimos trabajos (“Malditos Bastados” o “Django desencadenado”), lo que nos ha llevado al cine en la creencia  de encontrarnos con el autor de los últimos tiempos.  Y no es que en estas películas no se hallara su esencia y sus inconfundibles rasgos, sus toques personales, sino porque más allá de ellos, se contaba con un cine sólido, bien construido, en definitiva, sugerente.  Sin embargo, a mí el Tarantino que más me interesa es el más alejado de sí mismo. Distanciado de estos recientes escarceos, “Los odiosos ocho” representa un regreso al pasado. Aquí Tarantino es más Tarantino que nunca. Se supera a sí mismo y nos ofrece más de lo de siempre, para mi sorpresa y disgusto.
La película comienza con unos chispeantes diálogos, que hacen presagiar una sesión placentera de cine, pero en pocos minutos, la cosa se tuerce, la expectación ante la novedad se desvanece  y todo queda reducido a los cuatro estereotipos recurrentes y previsibles, trufados de algún guiño al cine de suspense, más al estilo de “Se ha escrito un crimen” que otra cosa: cierta intriga que sirve de hilo conductor a  la violencia desmesurada  habitual (las hostias asestadas a la protagonista femenina ya comienzan a incomodarme desde el principio) que acaba derivando en una suerte de  orgía de tiros y sangre propia de una parodia  de terror para adolescentes.  
Este Tarantino hará las delicias de sus seguidores que podrán disfrutar de su ensoñación por el gore más estrafalario, y por tanto, cada vez menos novedoso, menos impactante pero  a mí no hace más que reafirmarme en mi escepticismo.
Predecible, la película  resulta un déjà vu interminable (hay que añadir el largo metraje  que la hace más insoportable, si cabe) que me mantuvo peleando contra el sueño  buena parte de la sesión.
Pues eso, este regreso a la estética y la dinámica de “Reservoir dogs” o de “Abierto al amanecer” me distancia de Tarantino (aún más)  y me hace dudar de sus intenciones (o habilidades, que uno  no sabe ya si es que no es capaz de  hacer nada diferente)  futuras.
Con franqueza, no sé si me quedan ganas de repetir con Tarantino, visto lo visto. Os lo comentaré cuando llegue el momento de enfrentarme al dilema. Hoy por hoy,  solo me produce hastío, por lo que el divorcio es irreversible.

Alicia dixit


viernes, 8 de enero de 2016

EL PUENTE DE LOS ESPIAS
DE
STEVEN SPIELBERG

Ir al cine a ver una película de Spielberg es garantía de asistir a una obra en la que primará la elegancia en su ejecución. “El puente de los espías” no defrauda. Sobre este director siempre planean críticas por una supuesta blandura o por ser deudor de su factura netamente americana. Por mi parte, ni lo afirmo ni lo niego. Aunque la verdad cada vez que veo un film suyo a la salida se me queda una sonrisa tonta de haber pasado un buen rato ¿quién puede pedir más en los tiempos que corren?
La historia, basada en un hecho real, nos muestra las tensiones de la guerra fría con una perfecta ambientación. Esa etapa de la historia de la humanidad, siempre se nos ha presentado como la confrontación de dos principios, el de la libertad y el de la igualdad. En la industria cinematográfica se ha reducido a una organización maniquea del mundo: los buenos contra los malos (los buenos siempre son los yanquis, claro está). Y, en efecto, hasta cierto punto el argumento está estructurado manteniendo esa  dualidad, pero solo en su estructura. Spielberg ha encargado el guion a los hermanos Coen y estos introducen importantes matices que hacen que la obra tenga esenciales diferencias respecto de las clásicas obras de la guerra fría. Así, dan una especial relevancia al mundo civil frente al militar. El protagonista, un abogado de prestigio de vida ordenada, el mejor representante del “American way of life”, se ve envuelto en una situación que fundamentalmente, le incomoda. Tanto es así que su mayor deseo es resolverlo cuanto antes, quitarse el abrigo y tenderse en la cama de su confortable casa. Cero sentimientos patrióticos. A medida que se ve implicado en resolver el encargo, el personaje va tomando una dimensión cada vez más humana, de forma que ignora el lenguaje de la patria -ese en el que lo más importante es salvar a la reina del tablero aunque haya que sacrificar un peón- además de defenderlo desde su personal sentido de las libertades individuales y de su interpretación de la democracia. Los Coen construyen una historia de espías que no tiene nada que ver con lo que conocíamos hasta ahora. Además, reelaboran las relaciones de la guerra fría,  sin dinamismo, casi sin intriga, con un toque de elegancia y sobriedad propias de los verdaderos momentos heroicos.
En cuanto a la interpretación, nada que no esperásemos de Tom Hanks, un maestro. Este no solo está siempre dispuesto a seguir a Spielberg sino que la relación entre ambos es siempre perfecta. Parece como si se necesitaran el uno al otro para culminar cualquier narración.
En definitiva, sí, es una película netamente americana con toques específicos para su mercado, es decir que incluye alguna que otra ñoñería pero que en su desarrollo nos pone al descubierto una serie de matices muy interesantes. Si lo que buscas es cine atractivo y formal Spielberg nunca desilusiona.

Germán.

miércoles, 6 de enero de 2016

UNA PASTELERÍA EN TOKIO
DE
NAOMI KAWASE


“Una pastelería en Tokio” nos deleita con la delicadeza propia del cine nipón. Con su ritmo pausado, sus tempos tan peculiares te abduce from the very beginning y consigue tocar la fibra del espectador de manera casi inadvertida. La aproximación a las relaciones entre los personajes se realiza a través del relato en tiempo real de los acontecimientos. Pero no por ello resulta aburrido, sino que más bien al contrario, te sitúa de tal manera en la historia que pareciera como si el espectador fuera otro protagonista más de la trama: conoces a los personajes al tiempo que ellos se descubren a sí mismos; anticipas sus acciones en la misma medida en que ellos lo hacen; descubres sus secretos mientras se los revelan los unos a los otros; observas sus conductas en el momento mismo de producirse; les tomas afecto de la misma forma en que ellos comienzan a sentirlo. Película sobre los afectos de la gente corriente que lucha contra las más crueles de las estigmatizaciones. Gente al margen que se reconoce y se busca como el animal busca a su semejante, con la inocencia de un niño y el hambre de un solitario. Gente resistente en la que mirarnos en los momentos de abatimiento. Gente que nos enseña que en nuestras manos está nuestro destino, por muy determinado que éste pueda parecer de antemano. Naomi Kawase hace gala de una gran habilidad para empatizar con personajes atormentados, ya sea por sus duras experiencias vividas, ya sea por unos rasgos de su personalidad que los alejan del común de los mortales. Y asombra la capacidad de la autora de mostrar sentimientos a flor de piel de forma que no te está permitido sentirte ajeno a lo que acontece en la pantalla. Y sorprende esa facilidad para provocar la emoción que parece tan natural, tan espontánea en su cine, porque proviene de una cultura caracterizada por la contención afectiva, la ausencia de expresión de los sentimientos, por una malentendida frialdad, fruto de un arraigado respeto por el otro como base de toda conducta. En esa contradicción puede que resida su encanto. O al menos, es ahí donde yo lo encuentro.  Esta mirada concienzuda sobre gente aguerrida en multiples batallas y numerosos sufrimientos, esa vision incisiva de una realidad que con frecuencia nos rodea pero que nos pasa inadvertida, convierten en una pieza única a la vez que valiosísima, esta película.
No apta para los adictos a la acción, pero muy recomendable para los amantes de emociones fuertes, que son las que tienen que ver con los sentimientos más universales.
Cine delicioso, en una palabra…….

Alicia dixit

domingo, 3 de enero de 2016

A WALK IN THE WOODS
DE
KEN KWARPIS

Como suele ser habitual, encuentro opiniones contradictorias sobre el último trabajo de Robert Redford (en la interpretación y en la producción), lo cual no me desanima  de mi propósito de verlo. Me siento inexplicablemente atraída por la película, por lo poco que conozco del argumento y por el cartel de actores que la interpretan. Aunque  he de confesar que nunca he  tenido una especial predilección por Robert Redford, no puedo por menos que reconocerle el  mérito y los logros de algunas  de sus magníficas interpretaciones que por numerosas no voy a enumerar aquí. Y lo que sí le admiro  es su condición de gran cineasta en todas sus facetas (hay que recordar que además de  su actividad como actor, productor y director, Redford ha sido el promotor de algún prestigioso festival de cine independiente y en definitiva un mecenas para más de algún talentoso principiante). Así, además de su cuota de responsabilidad en algunos grandes hitos de la historia del cine, puede predicarse de él un indiscutible criterio en la selección de las películas que interpreta, que dirige o que produce y un incuestionable buen hacer que  dignifica  todo lo que toca.  
Dándole la réplica, su partenaire,  el  maldito Nick Nolte, siempre me ha resultado un actor de indudable garra.
Es esta una película sobre el crepúsculo de la vida de dos antiguos compañeros de andanzas que se reencuentran  tras años de distanciamiento.  En la recta final coinciden en el proyecto de emprender la senda de Los Apalaches, ruta de más de 3.000 km a lo largo de la costa este de los EEUU, lo que les permite ahondar en sus sentimientos además de compartir la retrospectiva de sus vidas.
Algunos atribuyen a la película un exceso de blandura que yo no comparto. Y sí, esta aventura tardía emprendida por estos amigos tan dispares para exorcizar la vejez y la muerte, me parece tierna y divertida.
El tono de comedia empleado por Ken Kwarpis, hace del relato,  que bien podría  haber tenido tintes melodramáticos, una historia desenfadada y cálida.
El viaje les permite rememorar las diferencias que los han mantenido alejados durante años, y que, sin embargo,  evidencia la complicidad necesaria para sobrellevar sin sobresaltos las aventuras que comparten. Y hace aflorar el afecto latente que un día les unió en las ya lejanas aventuras de juventud.
Canto a la amistad, que resalta la superación de las divergencias cuando se comparten unas circunstancias que finalmente nos igualan a todos en la adversidad de afrontar el tramo final de la vida. 
De cada uno de los personajes se obtiene una enseñanza. Cada uno de los protagonistas resulta enternecedor por diferentes razones, pero la peripecia de ambos resulta, además de                 reconfortante -porque nos presenta la idea del milagro de la amistad-  cercana.
He leído algún reproche por la participación de dos figuras como las de Redford y Nolte en una película menor, alejada  de sus verdaderos talentos. No puedo por menos que discrepar. Esta película tierna y conmovedora (inspirada en hechos reales que son la base de un best seller) se engrandece y gana en calidez y proximidad con la participación de estos dos grandes actores que encajan perfectamente en los personajes que encarnan, pareciendo  más que nos hallamos ante una interpretación de sí mismos que ante una buena actuación.
No dudaría en volver a verla, porque me ha servido para recrear, con las dosis de humor necesarias,  la muy extendida dificultad del ser humano de  aceptar el fin de la propia existencia. Y lo bueno de contar con amigos, incluso cuando todo parece amortizado...........
 Alicia dixit.

sábado, 2 de enero de 2016

SUFRAGISTAS
DE
SARAH GAVRON

El mundo de los derechos civiles sólo ha avanzado por la valentía y determinación de algunas gentes. Estas se han enfrentado a injusticias manifiestas que no se veían como tales en su momento.
Película necesaria porque faltaba en la filmografía universal. Se han hecho muchas otras obras sobre los diferentes tipos de discriminaciones que han existido  y existen pero yo no recuerdo ninguna sobre la igualdad  entre hombres y  mujeres.
La batalla por la igualdad de derechos es una lucha que nunca se acaba por lo que es obligado mantener la memoria viva de sus orígenes. Es preciso entender las dificultades a las que se enfrentaron, en su momento, las pioneras de la equidad de derechos entre hombres y mujeres y nada mejor que la capacidad narrativa del cine para mostrárnoslo.
La necesidad de recordarnos la lucha por este logro no afecta, en los tiempos que vivimos, únicamente a los hombres (los primeros responsables  de impedir que no se desarrolle la igualdad entre ambos sexos). También incumbe a esas mujeres que deslumbradas por el éxito laboral desprecian derechos que tanto esfuerzo ha habido que emplear para conseguir.
La película tiene un guion sencillo pero sí muy efectivo que nos muestra de una forma muy realista las condiciones de vida de las mujeres a principios del siglo XX. Todo comienza con una obrera de una lavandería de Londres  que se ve envuelta en un incidente en el que participa una compañera suya. A partir de ese momento  la protagonista toma contacto con el colectivo de mujeres activistas y se va implicando cada vez más en un movimiento con el que día a día se va sintiendo más identificada. Una causa que es sistemáticamente despreciada por una sociedad patriarcal y, en consecuencia, brutalmente reprimida. La directora para que la historia no pierda vigor la enriquece mostrando la burla general a la causa de las sufragistas y cómo estas se ven  obligadas a recurrir a acciones muy llamativas para que se visualice su revuelta.
La interpretación de Carey Mulligan es perfecta aportando una fortaleza a un  guion que por sí mismo no tiene. Sorprende por su brevedad el papel de Meryll Streep. Desconozco si su presencia se debe a una operación de marketing promocional aunque yo, personalmente,  prefiero pensar que se debe más a que esta magnífica actriz ha entendido la necesidad de que esta película exista y ha prestado su nombre y su imagen al elenco para que no se olvide que la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres está plenamente vigente.
Germán.

jueves, 10 de diciembre de 2015

EL CLUB
 DE
PABLO LARRAIN

Sumergirse en los problemas de la iglesia Católica es un ejercicio poco gratificante por lo desagradable que resultan los execrables crímenes cometidos a lo largo de los tiempos. Pablo Larrain expone una imagen fiel de esta atrocidad haciendo sentir al espectador incómodo todo el metraje de la película. No escatima recursos para conseguir su fin. Nos muestra la historia inmersa en una luz fría de color gris sucio como si observáramos a través de un velo para protegernos del asco que provocan todos y cada uno de los personajes. Desarrolla la trama en un espacio cerrado donde las miserias se puedan racionalizar. Aleja la residencia donde se producen los acontecimientos de cualquier posible contacto humano como si de una fosa aséptica se tratará. Describe un infierno cómodo para sus diabólicos moradores donde la ausencia de arrepentimiento les permita reescribir su historia personal. La narración está llena de tiempos muertos para que no pierdas la sensación de incomodidad. Pablo Larraín no sólo mete el dedo en la llaga sino que una vez dentro lo retuerce hasta impedir cualquier rasgo de debilidad y compresión de las aberraciones que han cometido a lo largo de su vida los protagonistas. 
El final es tan mísero como real. Hay que mantener en el exilio infernal a esos diablos faltos del más mínimo sentimiento de culpa y sin ningún ánimo de expiación. El motivo: salvar la institución. La gravedad de sus crímenes es tal que es mejor ocultarlos que juzgarlos para evitar la fuga masiva de fieles. El negocio es el negocio.
Es imposible no hablar de los actores y su soberbia interpretación. Su nivel es tan alto que será complicado que no queden identificados como esos psicópatas de la película “El club”. Un actor que se arriesgue a que se le identifique con esos personajes tiene que estar muy seguro de su capacidad. Ellos lo están y su calidad les permitirá afrontar otro sin fin de obras arriesgadas  y nos volveremos a quitar el sombrero con ellos.
Desde este momento seguiré con la misma devoción el cine chileno como ya hago con el cine argentino. Espero ansioso nuevos trabajos.
Germán.

OCHO APELLIDOS CATALANES
DE
EMILIO MARTÍNEZ-LÁZARO

Que era difícil que esta secuela estuviera al nivel de “Ocho apellidos vascos” era previsible. Que el efecto sorpresa se hubiera desvanecido y eso hiciera perder frescura a la cinta, estaba cantado. Que la chispa de los personajes originarios se pudiera mantener intacta  hasta el punto de convertir esta nueva entrega en una peli con el  punch de la anterior, era difícil visto el resultado de la primera (salvo las excepciones de Carmen Machi y del genial Karra Elejalde). En cambio, sÍ parecía razonable esperar que los guionistas supieran exprimir todo el jugo a los clichés del catalanismo en un momento álgido del independentismo que es una fuente inagotable de chirigotas. Pero los  sketches y los gags son escasos y poco agudos en esta ocasión. Gira la cinta alrededor de los ya conocidos personajes con el añadido de  los nuevos (poco ingeniosos, todo hay que decirlo) y el ambiente catalán parece un decorado de cartón piedra, secundario, sin vida propia. Siendo como era protagonista la idiosincrasia vasca en la primera película, no se logra el mismo virtuosismo con el seny catalán (desconozco las razones) y ni  el aire de retrato costumbrista ni el  desarrollo ocurrente de los acontecimientos se consiguen, any more. Fallida resulta la incorporación de los personajes autóctonos, y ni siquiera  Rosa Mª Sardá es capaz de compensar las carencias de los restantes papeles renqueantes. Especialmente pobre resulta el de Berto Romero, que en esta ocasión no dice nada,  para mi sorpresa, que soy una incondicional seguidora de sus intervenciones en los programas de Buenafuente y en el formato “monólogos”. Artificiosa, superficial, poco espontánea, nada genuina, en absoluto ingeniosa esta nueva entrega parece realizada por extraños  que nada conocen del seny catalán, salvo los tres estereotipos de rigor (la sardana, los castellets, la butifarra y la tacañería). Y se mete como con calzador el antiespañolismo reinante con algún  chiste poco logrado.
Película anodina que no termina de conectar con el gran público (yo no oí risas en la sala a pesar de estar llena, luego no era yo la única decepcionada…..).
En fin, que llevará recaudado más que ninguna película española anterior,  pero no merece, ni por asomo, el éxito del que está disfrutando. Ahora, eso sí,  la magnífica campaña de publicidad emprendida por Tele 5 (cada poco Pedro Piqueras  da cuenta de ella en su noticiario) junto con las ganas que todos tenemos de echarnos unas risas, han logrado lo planificado por los productores con esta película hecha de encargo: un taquillazo de record.
Pues eso, confío en que acabe aquí la serie porque el asunto ya no da más de sí……
Alicia dixit


miércoles, 9 de diciembre de 2015

SPECTRE
DE
SAM MENDES

Flojita  la última entrega de James Bond, que tras las expectativas creadas por Skyfall resulta especialmente decepcionante.  Y ello a pesar del crédito con que cuenta Sam Mendes, que con  la anterior dirección logró un ejemplar perfecto de la serie de Bond. Y a pesar, también, de la gran interpretación que del personaje ejecuta Daniel Craig –yo diría que tras el escocés Sean Connery, Daniel es quien mejor encarna al agente 007.- Correcta también es la interpretación del villano que corre por cuenta del sobrio Cristoph Waltz. Sin embargo, ninguna de estas cosas impide que la película resulte anodina y por momentos aburrida por lo que acaba uno revolviendo el trasero en el asiento, impaciente por terminar con el trámite.  El personaje más insulso, en mi opinión, es el de la protagonista femenina (Lèa Seydoux)  a años luz de las más altas cotas alcanzadas por alguna de sus predecesoras (muy alto el listón de una espectacular Ursula Andress surgiendo del mar embutida en lo que ha sido uno de los  bikinis más emblemáticos de la historia del cine de todos los tiempos, p. e. ). Solo se salvan las escenas de acción que siempre resultan trepidantes.
Trama sin gancho que, en fin, hace de Spectre una película del montón.
              Alicia dixit.

lunes, 7 de diciembre de 2015

NOBODY WANTS THE NIGHT
DE
ISABEL COIXET

Mi reconciliación con Isabel  Coixet parece duradera, y eso que “Nobody wants the night” no presagiaba lo mejor. Aun así mi “idilio cinematrográfico” con ella se mantiene firme.  Nuevamente me ha conquistado con una película en las antípodas de mis géneros favoritos, lo cual tiene  su mérito.  Las aventuras extremas, ni en la vida ni en la ficción, me han seducido jamás lo más mínimo. Y me aventuré a verla a pesar de ello, porque mi renovado entusiasmo por su cine (gracias a “Learning to drive”) me inspiraba plena confianza. Que no se ha visto defraudada. A pesar de la dureza de las condiciones de vida descritas en el film (que me resultan cada vez menos agradables en la pantalla) y de algún truco de guion que  se perdona por el conjunto, por el resultado final (el arranque de la historia parece poco verosímil) me ha conmovido la relación de las dos mujeres protagonistas. Dos mujeres que nada tienen en común más que el amor por el mismo hombre, lo que las convertiría en enemigas irreconciliables, y que  dadas las circunstancias las transforma en su apoyo mutuo imprescindible. Unos lazos más fuertes que cualesquiera otros los que produce la lucha por la supervivencia. Lazos que rompen con todos los antagonismos existentes en la vida de las mujeres: las opuestas condiciones de vida, la diferente moral, la diferente actitud ante las adversidades, ante la vida…… Con una excelente ambientación, unos  sugerentes paisajes y unas  imágenes cadenciosas e impactantes, se nos relata  el devenir de una relación que viaja desde la rivalidad más recalcitrante hacia una simbiosis casi  total.  Una historia  de amor generoso, milagroso, inimaginable. Y siendo ficción (como apuntan los créditos, que informan de que los inspirados en personas reales son los protagonistas pero nada dice de los hechos) a mis ojos, parece posible. Me creo esta historia  de amor entre mujeres en el límite,  llena de ternura y  de delicadeza que me eriza el  vello y  me conmueve hasta el llanto.
Y mi admiración por Isabel Coixet  crece sin fin.  Sintonizo con su cine de manera inexplicable. Es una cuestión  de piel que no alcanzo a expresar. Siento sus películas como un regalo y espero  que  este estado de ensoñación se prolongue indefinidamente.
Grandes, también, Rinko Kikuchi y Juliette Binoche, sin cuya presencia no hubiera resultado tan fácil  modelar estos  personajes.
Grandes todas. Gracias,  Isabel……

Alicia dixit

lunes, 9 de noviembre de 2015

REGRESIÓN
DE
ALEJANDRO AMENÁBAR

La última película de Amenábar debería titularse decepción, en vez de regresión. No es la primera vez que termino de ver una de las últimas películas de este director y no encuentro al supuesto genio con el que tan gratuitamente hemos identificado a este cineasta. Reconozco sus méritos en “Tesis”, cómo no, pero esas rentas están más que amortizadas y ya no se puede vivir de ellas. La industria debería revisar detenidamente sus proyectos, sobre todo si estos tienen el mismo nivel que sus últimas producciones. Mejor sería invertir en nuevos talento, que tienen difícil incorporarse a esta complicada industria, mientras personajes como Amenábar sigan ocupando un lugar que no les corresponde por la calidad de sus obras. Parece que en la industria cinematográfica española (una organización muy burocratizada) se hubiese instalado “la ley de hierro de la oligarquía” formulada por Robert Michels. Esta se sustenta en la idea de que en toda organización existen tendencias oligárquicas ya que hay individuos que acaban haciéndose necesarios y se perpetúan en las corporaciones impidiendo su renovación.
La película “Regresión” no tiene ningún elemento que la haga tan atractiva como para cosechar el éxito comercial del que ha disfrutado. Ni siquiera es una película que se haya realizado con competencia profesional. El director necesita un baño de humildad además de corregir cuanto antes el exceso de soberbia que demuestra al intentar, nada más y nada menos, que hacer un thriller. Este es un género especialmente difícil si no se quiere incurrir en el riesgo de hacer una peliculilla de serie B de las que están inundadas las parrillas de las televisiones generalistas los sábados a la hora de la siesta. El guion está mal enfocado, desde el principio sabemos cuál va a ser el siguiente movimiento del protagonista. Los giros que va introduciendo la trama los mete con calzador. La narración empieza lenta y llegado un momento sufre una importante aceleración, algo así como si quisiera resolver cuanto antes la historia porque no tuviera claro por dónde seguir. Para mantener un cierto nivel de angustia en el espectador y como el guion es tan pobre tiene que abusar de la música y del susto fácil. El exceso es de tal nivel que más que tensión provoca hilaridad en el espectador. Lo abusivo es fruto de exigir  a los actores un alto nivel de sobreactuación. La situación llega a tal límite que el escaso papel que Emma Watson realiza pudiera poner en cuestión su imagen para próximas películas. No me extraña que ninguno de los protagonistas quisieran acompañarle al festival de San Sebastián, visto el resultado final.
No es una película fallida, es un director que o bien ha perdido la inspiración, o bien “Tesis” fue un simple destello de genialidad que tal y como tal como vino se fue.

Germán.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

TRUMAN
DE
CESC GAY

Soberbia, espléndida, magnífica. Sencillamente deliciosa.


Alicia dixit.


domingo, 1 de noviembre de 2015

EL DESCONOCIDO
DE
 DANI DE LA TORRE

Magnífico debut de Dani de la Torre con un thriller de acción que te mantiene agarrado a la butaca hasta la escena final como si del más trepidante cine de la fábrica Hollywood se tratara.   Capaz de sostener el ritmo y la tensión en todo momento a pesar del reducido espacio  en el que se desarrolla la trama, no pierde nunca la fuerza ni la habilidad para  producir  adrenalina en el espectador,  lo cual da muchas pistas sobre el talento emergente de este nuevo director.  
El guion de Alberto Marini ofrece excelentes mimbres para que Dani de la Torre inicie su andadura en el  cine español  con buen pie. Pero sin la mano certera de una dirección precisa, no hay garantía de que un buen guion concluya en un buen film. Curiosamente, la inexperiencia de los  directores  noveles a cuyos estrenos  he asistido recientemente no les hace perder el menor atractivo. Más bien al contrario, el cine más interesante  con que me he encontrado  en  los últimos tiempos, es, sorprendentemente, obra de principiantes. Voy a tener que dar la razón a mi buen amigo Julio que siempre ha sostenido que es frecuente  en el cine – y no solo en el cine, también  en  literatura-  que  los  creadores queden agotados tras su opera prima, como si todo su talento, sus ideas  y sus habilidades se desvanecieran una vez  concluido un primer  trabajo elogioso, que supone a la vez el inicio y el fin de una carrera brillante, porque todo lo que  sigue a continuación no está a la altura. Confío en que este no sea el caso de  Dani de la Torre, que ya  se ha ganado con este estreno un puesto entre los mejores cineastas del país, al máximo nivel y en buena lid con otros  directores avezados en el género  como Daniel Monzón o  Alberto Rodríguez, por citar algún autor destacado.
 Las brillantes interpretaciones, fundamentalmente la de Luis Tosar, son imprescindibles para dar credibilidad a la impactante acción  y el descubrimiento de la niña protagonista es un verdadero hallazgo de fuerza interpretativa a celebrar además de un complemento necesario para el mayor lucimiento de la actuación del protagonista. Porque hasta los grandes actores requieren de una buena dirección para sacar lo mejor de sí mismos.  Y todo buen actor brilla más cuanto más rodeado de talento se encuentra.  Así,  Paula del Río apunta maneras de actriz con solera porque hace gala de una naturalidad infrecuente en alguien de su edad,  por lo que me propongo seguir sus pasos, si prosigue por la senda de la interpretación.
En fin,  esta vez ha sido gratificante mi visita al cine. Y más gratificante resulta comprobar cómo una película  sin alardes consigue derribar alguno de mis muchos prejuicios.  Películas como esta me convencen de que cualquier tema  y cualquier género pueden resultar atractivos  cuando se trata de  buen cine, como es el caso.
Me siento capaz de invitar a  todos a ver  “El desconocido”  sin miedo a equivocarme y con independencia de los gustos personales, porque este es cine  hecho con verdadero  oficio. Así que bienvenido al olimpo de los cineastas, Dani de la Torre,  porque seguro que  ya cuentas con un montón de seguidores, entre los que  me encuentro gozosa.  

Alicia dixit.

domingo, 25 de octubre de 2015

LOREAK
DE
JOSE MARIA GOENAGA Y JON GARAÑO

Cuando alguien se empeña en reflexionar sobre algo que no necesita de especulación alguna, lo más usual es que aburra  a cualquiera o consiga que este se ponga en off mientras el especulador insiste en su matraca. Esto y nada más que esto es lo que me provocó la película Loreak, una adaptación cinematográfica de la canción de Cecilia “Un ramito de violetas” ¿Quién le mandaba flores………?
Este intento de convertir en obra de arte una nadería insustancial narrada de la forma más lenta posible para poder alargar el metraje me ha producido un aburrimiento supino. El intento de convertir la intimidad en extimidad por medio de un simulacro de thriller en el que no se persigue a un serial killer sino a un adornador de puntos negros de tráfico, es un experimento que mejor se hubieran guardado para sí los directores del film.
Y todo esto lo digo sin dejarme influir por mi  natural aversión a cualquier tipo de nacionalismo y  de ensalzamiento de lo étnico. El tiempo narrativo es muy prolongado para la historia que se pretende relatar,  lo que la hace tremendamente lenta. Los planos eternos te inducen a desconectar de la trama. El intento de retratar un mundo femenino, además de ser cansino, es un fiasco. No hay comparación con el mundo masculino, no hay contrastación con las diferencias generacionales, tampoco plantea  las  habituales demandas de sumisión de los hombres Reduce el examen a las relaciones madre-suegra; marido-mujer con años de rutina y traslada el mundo del amor platónico al entorno masculino haciendo que el desdichado protagonista desarrolle su papel en una grúa para situarlo más cerca de las nubes. Vamos,  que el tema no da ni para un corto, muy corto. El uso de recursos de mal gusto como la exposición de un cadáver o apelar a una oveja misteriosa (tomando al espectador por tonto que no comprende los mensajes  encubiertos que nos quiere transmitir), no consigue, a pesar del intento, que te internes  en la narración.
En fin, una muy mala película de la que únicamente salvaría, siendo muy magnánimo, la banda sonora.
No comprendo los motivos por los que nos va a representar en los Óscar. En ocasiones siento que los académicos toman algo que no tomamos los demás.

Germán.

martes, 13 de octubre de 2015

IRRATIONAL MAN
DE
WOODY ALLEN

Asisto inconsolable a la agonía del cine de Allen sin poder contener la  melancolía. Me resulta del todo incomprensible esa fascinación suya por determinadas transgresiones que pueblan de forma reincidente su cine de los últimos tiempos. Me resulta incomprensible e indiferente por no decir que me provoca una cierta desazón, un creciente hastío y hasta una repentina crispación.  Es tal el enfado que me ha provocado “Irrational man” que  no siento ni el menor deseo de relatar el despropósito. Puedo compartir con el autor la curiosidad por determinadas formas de maldad de la amplia gama que nos ofrece el género humano, pero las propuestas por Allen  sobre el crimen frívolo y su vis adictiva, me resultan pueriles además de irreales, producto de la mente calenturienta de un octogenario que ha perdido la inspiración. El Allen brillante que me ha embelesado durante tantos años se ha desvanecido, me gustaría pensar que no para siempre, y es tal la decepción que siento,  que me he hecho el firme propósito de no participar del desaguisado y  de no seguir presenciando la debacle de la deriva tomada por su cinematografía. Si no se opera un milagro y se da un giro de 180º en el rumbo hace tiempo emprendido o, por evitar rodeos, si no hay una vuelta a los orígenes, a las señas de identidad que constituyen el verdadero genio del autor, esta será la última película suya que soporte. Aunque he de decir que en la próxima ocasión  estaré deseosa, cual amante agraviada, de darle una nueva oportunidad, porque la esperanza, dicen, es lo último que se pierde.
En otro caso, prefiero conservar el recuerdo del Woody Allen que tan excelentes momentos  me ha proporcionado.

Alicia dixit

lunes, 21 de septiembre de 2015

A PERFECT DAY
DE
FERNANDO LEÓN DE ARANOA

Excelente cambio de registro de Fernando León de Aranoa,  que hace su primera incursión en el cine rodado en inglés con un excelente resultado. Siguiendo los pasos de otros cineastas  que se desenvuelven  en ese terreno como pez en el agua - Isabel Coixet, Alejandro Amenábar o  J. A.  Bayona-  elige, con buen criterio,  rodar en inglés  su film sobre la vida  de los cooperantes en los conflictos bélicos.  Dadas los características cosmopolitas de este tipo de “organizaciones”, elegir el inglés que sirve como medio de comunicación en estas circunstancias (y casi en todas)  parece más que pertinente. Y claro, con las posibilidades que ello ofrece,  la elección del elenco ha sido inmejorable.  Un  poderoso Benicio del Toro, haciendo gala de su particular magnetismo,  llena la pantalla de veracidad con cualquier personaje que interprete,  pero éste, en particular, parece escrito para él. Tim Robbins, por su parte,  le da una perfecta réplica con su personaje dislocado. Las actrices –para mí desconocidas- están correctas.
Al margen de la valoración de las interpretaciones del film, brillantes en líneas generales, la película sabe introducirnos en la violencia, la barbarie y la irracionalidad de las guerras pasando todo ello  por el tamiz de ese sarcasmo tan característico del cine de León de Aranoa que nos permite sobrellevar la dureza de la narración, independientemente de las historias, más o menos personales que se utilizan como coartada. El conflicto de los Balcanes es una excusa  próxima en el tiempo y en el espacio, para enfrentarnos a  lo irracional de cualquier guerra y, por ende,  a lo desolador de la labor de los cooperantes en su empeño por asistir a sus víctimas.
No hay escenas de violencia explícita, ni bombardeos, ni batallas ni escenas gore  de ninguna clase. Aun así, algunas de ellas son tan demoledoras que producen una conmoción más efectiva que si de “acciones bélicas convencionales se tratara”. El descubrimiento en la casa abandonada del niño protagonista es un claro ejemplo de cómo impactar sin recurrir a la sangre ni a las vísceras.   Historias tan aparentemente secundarias  como la de la  venta de un balón, nos presentan en la pantalla la crudeza de lo irreparable de las pérdidas inevitablemente sufridas en cualquier guerra.  Todo ello aderezado por una situación  rocambolesca en torno a la que se desarrolla toda la historia (las dificultades para  limpiar un pozo contaminado por la presencia de un cadáver, para que la población del lugar pueda disponer de agua potable) no es más que una simple  muestra de las múltiples situaciones “surrealistas” que constituyen la normalidad en la vida de las personas en  guerra. Por otra parte, resulta particularmente grotesca  la burocracia, que incluso en este contexto, hace acto de presencia para dificultar, por no decir que para impedir,  la resolución de los problemas más cotidianos y en apariencia más  sencillos. La avaricia humana desprovista de toda humanidad se hace especialmente repugnante cuando se trata de sacar provecho de  las situaciones más dramáticas (los traficantes de agua). Y para hacernos el relato más creíble, hacen su aparición, igualmente, los conflictos interpersonales, que lejos de distraer del tema central – el conflicto bélico, en  cuestión- nos aproximan a la “normalidad” de los personajes que viven en estas circunstancias, y que son, al fin y a la postre, personas de carne y hueso.
Sabor agridulce el que nos deja la película de León de Aranoa, que aunque parezca mentira, es capaz de arrancarnos sonrisas de entre tanta desolación.
Maestría inigualable la mostrada por el director tanto en el empleo de las elipsis como  en el  sabio manejo del humor del que impregna el desgarro de sus  historias (ya sea el paro en “Los domingos al sol”;   la inmigración  en “Princesas”;  la marginalidad causada por la pobreza en “Barrio”  o la soledad  en “Familia”). Y su efecto es demoledor. Uno solo se apercibe del horror con una cierta distancia, transcurrido un cierto tiempo. Es lo que podríamos denominar cine de efecto retardado.
Enhorabuena, Fernando porque nos estremeces sin hacernos perder la sonrisa. Nos remueves  la conciencia sin que apenas  nos demos cuenta, sutilmente, con  exquisita delicadeza.  Más que cine lo que tú haces  es magia!!!!!


Alicia dixit